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BELLEZA

Cecilia Alvarez presenta el Jelly Pedicure, la tendencia coreana que transforma los pies

El pedicure más sensorial del momento promueve el cuidado de pies con aroma, arte y bienestar

Por CAMILA MENDOZA

Por años, el pedicure fue visto como un trámite más: limpiar, cortar, limar… todo al servicio de la rutina. Pero algo cambió. Hoy, los pies reclaman su lugar en el trono de la belleza, y Miami se ha convertido en el epicentro de una nueva tendencia: el Jelly Pedicure Spa, un tratamiento coreano que llegó para decirle adiós a las aburridas tinas de agua y darle la bienvenida a una experiencia sensorial digna de reinas.

“El pedicure atravesó una transformación total. Lo que antes era solo limpieza, hoy es diseño, arte, y bienestar”, explica Cecilia Alvarez, nail artist con más de 20 años de experiencia y líder en la escena beauty de Miami.

“Así como las manos cuentan historias, los pies también lo hacen y merecen el mismo protagonismo”, añadió la propietaria de Speranza Nails Boutique.

Según Cecilia Alvarez, las clientas ya no solo buscan uñas bien cuidadas: quieren brillo, gel, texturas, arte, y que sus pies hablen por ellas. “Y más en una ciudad como Miami, donde el calor y las sandalias son ley, y los pies están siempre al aire libre”, dijo.

¿Qué es el Jelly Pedicure Spa y por qué todas hablan de él?

La tendencia coreana aterrizó en Miami gracias al boom del K-Beauty y se instaló para quedarse. ¿El secreto? Convertir el agua en gelatina. Literalmente.

“El jelly pedicure transforma el agua en una gelatina aromática que hidrata, relaja y desinflama”, explicó Cecilia. Pero más allá del espectáculo visual, este tratamiento es ideal para pieles sensibles y personas que buscan un momento para desconectarse del mundo.

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En Speranza, los tonos neutros y blancos con acabados minimalistas son los más pedidos, pero el hit absoluto es la experiencia Jelly Pedicure Spa con masaje y parafina. Además, Cecilia es especialista en la técnica Apres Gel X, que llegó a los pies para ofrecer uñas más livianas, resistentes y que no dañan la uña natural.

“El resultado es impecable y duradero. Pero lo más lindo es ver a las mujeres salir felices, empoderadas y sin miedo de mostrar sus pies”, dijo Cecilia.

¿Hacerse pedicure es solo por estética? – le preguntamos:

“Es autocuidado. Es un momento para parar, respirar, reconectar. Muchas mujeres llegan cargadas y se van livianas, no por el color del esmalte, sino por el espacio que se regalaron a sí mismas”. “Es autocuidado. Es un momento para parar, respirar, reconectar. Muchas mujeres llegan cargadas y se van livianas, no por el color del esmalte, sino por el espacio que se regalaron a sí mismas”.

Pero también advierte: “El problema no es la frecuencia del pedicure, sino cómo y con quién te lo haces. Un mal servicio sí puede dañar la uña, pero en Speranza priorizamos la salud y la educación. La belleza sostenible nunca debe poner en riesgo tu bienestar”.

Y para finalizar, lo que nunca debes permitir, según Cecilia, es lo siguiente:

“Jamás permitas que trabajen tus pies sin esterilización, sin higiene o con técnicas invasivas. Y nunca permitas que un tratamiento se convierta en algo incómodo o forzado. El pedicure debe ser un ritual placentero”, sentenció.

Si quieres saber más de Speranza Nails Boutique visita www.speranzanailsboutique.com o sigue la cuenta de Instagram @ceci.alvarez19

IG: @camilamendozaa

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