MIAMI.-REDACCIÓN
Cuba topa los precios y los productos agrícolas “desaparecen”
Es una consecuencia directa de la estrategia nacional de mantener el dominio sobre asuntos que se regulan solo cuando hay resultados productivos que se traducen en incrementos de la oferta
Al menos tres de los 12 mercados visitados en una barriada habanera por un periodista de Diario de Cuba tenían cerradas sus áreas de venta de productos agrícolas, y otros siete mostraban una escasa oferta.
El hecho, a simple vista, parece ser el primer efecto de las medidas adoptadas por el régimen de fijar precios máximos a viandas, hortalizas, frutas y granos que se venden bajo control estatal, una estrategia que, según la propuesta oficialista, busca “proteger” a los sectores más desfavorecidos de la sociedad cubana.
Uno de los testimonios publicados por Diario de Cuba evidencia la doble moral que opera en la isla en cualquiera de las esferas de la vida económica, política o social. Un vendedor de un establecimiento que parecía tener a la venta solo boniato (sweet potato) le comentó al reportero: "Si quiere algo así como ajos, cebollas…, tengo en el almacén".
El hecho lo justifica porque “pagamos dinero por la mayoría de la oferta, ahora fijaron precios y, si vendemos por los nuevos precios, perdemos, además de no poder justificar el origen de las mercancías".
Porque tal como reconoce Diario de Cuba, es un secreto a voces que la enorme red estatal —en La Habana abarca 332 agromercados— se abastece a escondidas de los mismos intermediarios que surten los mercados de libre oferta-demanda, los cuales no están obligados a cumplir las nuevas resoluciones del Ministerio de Finanzas y Precios.
Es una consecuencia directa de la estrategia nacional de mantener el dominio sobre asuntos que se regulan "automáticamente" cuando hay resultados productivos que se traducen en incrementos de la oferta. Solo entonces, cuando haya más para comprar que lo que se necesita para sobrevivir, los precios bajarán por sí solos. Pero estimular la producción sigue siendo asignatura pendiente en La Mayor de las Antillas.
Mientras eso no suceda, la realidad que se encontró el reportero de Diario de Cuba en uno de los establecimientos, supuestamente atendido por la Cooperativa de Créditos y Servicios Fructuoso Rodríguez, en Belascoaín y Benjumeda, en la capital cubana, pasará a ser, de excepción, la regla. Días atrás ofrecía una variada y diversa lista de productos y ahora solo oferta rastrojos de malanga y boniato.
En contraste, en aquellas unidades donde se rentan tarimas a los vendedores independientes, el cubano común puede acercarse a cebollas hermosas, plátanos listos para la sartén, coles frescas, boniatos y malangas de buena calidad, pero con precios muy por encima de las cifras topadas de la actual implementación ministerial.
Y lo peor es que el tema no es nuevo. Es recurrente, y los cubanos lo saben: "Por esta experiencia hemos pasado dos y tres veces. ¿Recuerdan la redada contra los macetas, cuando abrieron por primera vez los mercados libres en los años 80? Terminó con la operación del MININT 'Pitirre en el alambre', Fidel en persona liquidó aquellos mercados", dijo alguien que prefirió no identificarse.
Según reportes de la prensa oficial que cita Diario de Cuba, un funcionario del ministerio de la Agricultura en la isla aseguró tener contratado el 49% de la producción en el país, cifra que no ofrece mucha garantía cuando se conoce del desabastecimiento y la crisis que padece la economía cubana.
Con esas “cantidades” no se consigue que regresen a los mostradores de los establecimientos los productos que, luego de topárseles el precio, han desaparecido, como tampoco regresarán las ventajas en ingresos que hasta ahora recibían los trabajadores de esas instalaciones.
Queda por ver qué sucederá con este nuevo episodio en el que el Estado asume la total responsabilidad del abastecimiento de los mercados agropecuarios. Al parecer la propia prensa oficialista se imagina el desenlace.
Tal vez por ello, como refiere Diario de Cuba, el propio órgano oficial del partido comunista, única opción política en la isla, vaticinó sin otro remedio que se repetiría nuevamente el "síndrome de la 'escoba nueva', que solo funciona al inicio y luego los viejos problemas regresan a sus puestos de siempre".
Con información de Diario de Cuba
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