Cultivos transgénicos
Ciertamente muchas de las plantas que cultivamos hoy en día son radicalmente distintas a sus antepasados silvestres
Abriéndose camino n
En la actualidad, los cultivos transgénicos ocupan cada vez más hectáreas en las zonas de siembra en muchos países del mundo. Estados Unidos, por ejemplo, encabeza la lista de naciones que se sirven de la agrobiotecnología, mientras que Argentina ocupa el segundo puesto, le siguen Australia, Canadá, Sudáfrica, China, España, Rumanía y Bulgaria.
Pero si hablamos de variedades, el 90% de los cultivos de soya corresponden a una variedad modificada, así como el 25% de la producción global de maíz, algodón y colza.
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Según el International Service for the Acquisition of Agri-Biotech (Isaaa), instituto especializado en el seguimiento del uso de organismos modificados genéticamente, en el año 2000, el cultivo de plantas transgénicas aumentó en un 11% con respecto a 1999, y este porcentaje mantiene un ritmo de crecimiento constante. n
Una discusión con argumentos n
Si bien no se cuenta con la evidencia científica que confirme que los cultivos transgénicos son responsables de reacciones alérgicas o tóxicas, muchos debieron eliminarse antes de su distribución por la sospecha de posibles efectos indeseables tras su consumo. Esto encendió las alarmas de quienes creen que la alteración genética de los alimentos no es una práctica saludable, y que de seguro, traerá problemas a largo plazo por ser u201cantinatural u201d. n
Mientras los detractores insisten en que estos productos no pueden generarnos confianza, hay quienes consideran que son una alternativa para mejorar los problemas de suministro de alimentos en el mundo, una vía para mejorar la calidad nutricional de lo que comemos y un mecanismo para corregir muchos problemas de salud vinculados a la alimentación. n
Sostienen que lo que hace falta es educación y concienciación, señalando como ejemplo que, cuando los españoles llevaron el tomate a Europa en el siglo XVI, la oposición al consumo fue enorme, y la excusa era que este podría transmitir tuberculosis, malaria, o producir reacciones alérgicas mortales. Y no fue sino 200 años después que los europeos se atrevieron a consumirlo y producirlo para comercializarlo.
Seguramente, los alimentos transgénicos no correrán la misma suerte, pues su aceptación va en aumento. La razón es muy simple: los beneficios de la ciencia y el desarrollo tecnológico, son evidentes. n
Ventajas de los cultivos transgénicos:
n-Mayor rendimiento. n
-Resistencia a insectos.
n- Reducción del uso de agroquímicos plaguicidas. n
- Mejoramiento de la productividad y producción. n
- Generación de plantas bioreactoras. n
- Incremento en la calidad nutritiva.
n- Control de enfermedades virales.
n- Tolerancia al estrés ambiental. n
- Producción de frutos más resistentes.
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