lunes 19  de  octubre 2026
CINE

Director Luis Fernández: ""El pez que fuma" me cambió la vida"

En primicia para DIARIO LAS AMÉRICAS, se develó que la película competirá en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y en los premios Forqué, además de los Goya 2027

Por ROXIMAR TOVAR

MÁLAGA.- En 1976 los cineastas Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas hicieron de El pez que fuma un clásico del cine venezolano del siglo XX. Ahora, 50 años después, renace la historia bajo la dirección de Luis Fernández y la producción ejecutiva de Mimi Lazo, quien también da vida al personaje protagónico, La Garza.

Como primicia para DIARIO LAS AMÉRICAS, Fernández develó que El nuevo pez que fuma tendrá su estreno mundial el próximo 11 de noviembre en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. A este logro, se suman dos más: representar a Venezuela en la 41 edición de los Premios Goya y en la 32 edición de los Forqué.

De cara a sendas noticias, el director conversó por videollamada para dar a conocer detalles de la producción y los retos que supuso materializar el filme en un contexto complejo como el que vive el país sudamericano.

- ¿Qué expectativas tienes al representar a Venezuela en los Goya 2027?

Yo estoy muy contento porque la película, la verdad, ha sido muy bien recibida en las primeras proyecciones que hemos tenido en Caracas. Yo tuve la oportunidad de verla por primera vez en pantalla grande con público en el cine y me dio mucho gusto ver cómo la gente se conectó con la historia, con este cuento que estamos echando Mimi (Lazo) y yo alrededor de El pez que fuma.

Todas las cosas positivas que le pasan a la película es como un premio adicional, haber logrado producirla, materializarla con la ayuda de una gran cantidad de personas increíbles... Mimi y yo estamos como en un constante estado de agradecimiento y de celebración.

(También estamos en) la programación oficial del Festival de Mar del Plata, que es un festival de categoría A y El nuevo pez que fuma está en la sección competencia y ese será nuestro estreno internacional, el 11 de noviembre en Mar del Plata.

"Entrar a un festival A es súper difícil y hacerlo con mi primera película es un premio que valoro muchísimo"

¿Imagínate cómo estamos?, celebrando este logro porque entrar a un festival A es súper difícil y hacerlo con mi primera película es un premio que valoro muchísimo. Como actor he tenido el privilegio de recorrer muchos festivales con otras películas y sé lo difícil que es... es como una lotería caer en gracia, como decimos Mimi y yo: 'que la película caiga en gracia con gente que no nos conoce', es un ejemplo de lo que ha ocurrido con un jurado en Argentina.

Entonces, a partir del lunes 19 de octubre nos verás públicamente celebrando en redes este logro, que coincide inmediatamente con que estaremos en Madrid haciendo presentaciones especiales de la película para los académicos, no solamente para el premio Goya sino para el Forqué, que también estamos postulados por Venezuela... y ya como vaya viniendo vamos viendo la celebración (risas).

Es importante resaltar que, cuando salga esta entrevista, vamos a estar en cartelera en todos los cines de Venezuela. Considero que es importante contárselo a la gente porque estrenar cine en Venezuela pareciera que es cuesta arriba siempre, pareciera que tuviéramos una competencia injusta con el resto de las películas, pero yo estoy seguro de que la gente va a responderle a Mimi, que es una rockstar y la gente va a ir a verla al cine; además, que es un trabajo sensacional (el que hace).

Nada más poder estrenar una película en Venezuela es un reto tan grande, que es motivo para celebrarlo; todo lo que venga adicional a eso nos hace felices.

¿Cuál fue el detonante para reabrir este proyecto, qué -además- forma parte de un clásico del cine venezolano?

Yo no lo pensé de esa manera, porque -obviamente- si dices que te estás metiendo con un clásico de ese tamaño, pues, cualquiera se asusta, pero Mimi y yo tuvimos el privilegio de hacer ese mismo guión en el teatro en el 95', de hecho, nos conocimos haciendo este proyecto sobre el escenario, en ese momento dirigidos por (José Ignacio) Cabruja; entonces, como tuvimos la oportunidad de representar a La Garza (Mimi) y yo a Jairo, el personaje de Orlando Urdaneta en la película original... Mimi un día me dice, hace siete años: 'oye, vamos a hacer nuestra propia película de El pez que fuma' y yo le dije: 'Mimi, eso es imposible'... y aquí estamos porque en casa se hace lo que ella dice y soy un hombre totalmente obediente (risas).

Confío en la visión de Mimi y en esos imposibles estadísticos que ella se plantea y que siempre nos termina conduciendo a riesgos importantes que nos hacen crecer, pero a lugares maravillosos para conectar con los espectadores de una manera que no se esperan.

Cuándo se estrenó la película, tenías 3 años de edad, ¿qué reto supone liderar una pieza que fue dirigida por Román Chalbaud y escrita junto a José Ignacio Cabrujas?

Todo parte de contar nuestra experiencia con El pez que fuma, porque como lo he dicho en otras entrevista: 'yo no crecí en un barrio y nunca fui a un burdel (prostíbulo)'; por lo tanto, no me corresponde a mí contar esa historia, no me corresponde a mí contar la vida de una trabajadora sexual porque hay muchas cineastas mujeres que pueden hacerlo mucho mejor que yo y que les corresponde eso; sin embargo, El pez que fuma a mí me cambió la vida, definitivamente; de hecho -como ya dije-, conocí a Mimi (con este proyecto) y hace 30 años que estamos juntos gracias a El pez que fuma.

A Mimi le cambió la vida dos veces: se la cambió cuando tenía 17 años y protagonizó ese desnudo, que fue como el escándalo de una sociedad hipócrita y barata del 77'; luego, nos cambió la vida en el 95'.

La actriz venezolana Mimi Lazo en una escena de

La actriz venezolana Mimi Lazo en una escena de "El nuevo pez que fuma".

"Es un homenaje a Román"

Al final son muchas cosas: en primer lugar, es un homenaje a Román, que fue una influencia benévola de todos los que nos cruzamos en su camino y más que su cine nos dejó una identidad al venezolano a través de la cultura y del cine, que es como la herramienta más poderosa para conectar con la identidad de todo un país; y en segundo lugar, también es un poco contar lo importante que resulta a veces interpretar una ficción y cómo esta te puede cambiar la vida, esa es mi experiencia y mi aproximación. Por eso he tomado, más que un remake, es -digamos- una serie de cuestionamientos existenciales que se hace una gente que está haciendo El pez que fuma.

Entonces están dos realidades: está la realidad y está la ficción del pez y ya Román hizo la película como un docudrama maravilloso con prostitutas reales, con su burdel real. Lo nuestro ya es otra cosa, pero al final parte de un profundo amor por nuestro país, porque Venezuela está en esa película en todo momento y también es una carta de amor a nuestro cine. Yo crecí viendo cine venezolano, cuando tenía 17, 18 años de edad... eso me marcó. Mi ambición es que las generaciones millennials y Z puedan conectar con El pez que fuma desde una nueva generación, desde una nueva visión. Hayan visto o no la película original, me encantaría saber la opinión de estos veinteañeros, que descubran este universo y que es parte de nuestra historia porque la ficción ocurre el primer día de la nacionalización del petróleo, en el 76', y (en ese año) nos dijeron: 'ahora el petróleo es nuestro y ahora seremos felices', resulta que pasaron 50 años y no sabemos ni siquiera si el petróleo es nuestro y tampoco somos felices. Entonces, a lo mejor, a lo que tenemos que llegar como conclusión los venezolanos es que nuestra felicidad no depende del petróleo sino de otra cosa, pero sí es importante saber de dónde venimos para saber exactamente hacia dónde tenemos que ir.

- ¿Cuál fue el mayor reto que superaste para materializar este proyecto?

El cine siempre es difícil para cualquiera director independiente en el mundo, porque no tienes una estructura que te respalda y no tienes el dinero para empezar y hacer cine es costoso; sin embargo, dicho esto, te digo lo contrario porque Mimi y yo hemos producido por 20 años para el teatro y lo hemos hecho, incluso, con producciones bastante ambiciosas, desarrollando un modelo de alianzas estratégicas. Esas alianzas te permiten, primero, poner a la disposición de nuestros aliados nuestra plataforma para que se conozcan sus productos y son los productos que vamos a usar en la producción y, segundo, para que nosotros no tengamos que pagar el servicio, porque sería impagable, la película -por ejemplo- nos costaría un millón y medio de dólares que no es posible ni viable. Lo que hicimos fue extrapolar ese modelo de producción al audiovisual. Obviamente hace falta el dinero, y el dinero siempre es importante, pero es un proceso para ordeñarlo y conseguirlo con la persona que crea en el proyecto, que quiera hacer la inversión... por ejemplo, logramos alianzas maravillosas con la productora Divarte Cine y el pez fue la quinta producción para este grupo; entonces, todo el equipo de Divarte Cine llegó al set ya conociéndose y eso me hizo muy fácil el trabajar con un grupo de personas que ya se entendían entre ellos, no había que presentarse entre sí, más bien yo era el extraño que tuvo que adaptarse a la dinámica, pero fue un gran regalo porque sin ellos hubiera sido imposible.

Igualmente con todo el elenco, yo trabajo con un reparto enorme... que superamos las 100 personas, nada más en talento artístico. Obviamente, toda esa gente lo hizo por pasión a ser parte de este proyecto. Al final es eso, crear alianzas con gente que se alinee con la misma visión tuya, la misma pasión por hacer esto.

El director venezolano en la grabación de

El director venezolano en la grabación de "El nuevo pez que fuma".

- Siendo esposos y compañeros de trabajo en varias oportunidades, ¿qué descubriste de Mimí Lazo dando vida a La Garza y siendo productora del filme?

Mimi es una productora excepcional, a ella no le gusta decirlo, pero le encanta producir y es muy buena produciendo... con el equipo que armamos y Mimi a la cabeza de la producción, hizo lo que ella sabe hacer en el teatro, pero multiplicado por 100.

Como actriz pasan dos cosas maravillosas: una, que como ya hicimos esto personal hace 30 años, le perdimos el pánico cuando dicen: 'ay, La Garza es un personaje icónico del cine'; vamos a ver, tenemos la oportunidad de ver la remasterización de la película original y al verla, te das cuenta que hay una mitificación de la memoria colectiva, La Garza es un personaje maravilloso, interpretado por una gran actriz, pero Mimi perfectamente no solamente puede sino que le toca por derecho interpretar a la protagonista de la película por la que ella a los 17 años fue etiquetada como un símbolo sexual y estereotipada e hipersexualizada por una industria patriarcal, que realmente pone a la mujer -sobre todo a la actriz- en un plano de desventaja; entonces, es como una reivindicación de ella como actriz y como mujer. También un cuestionamiento -no solo de la idea patriarcal que pueda existir en un burdel, entre un proxeneta y una trabajadora sexual- análogamente es exactamente la misma violencia, pero más perversa aún, porque no es explícita sino psicológica y emocional de la hipersexualización de una actriz en un modelo tan caníbal como es en la industria del cine y del entretenimiento en Venezuela, y mucho más en la época de los 90'.

Entonces, por ahí va la cosa, entre un paralelismo de una actriz y una trabajadora sexual, que está en el mismo punto: hipersexualizada y sometida a un mundo de violencia física o psicológica entre los hombres poderosos que rigen -de masculinidades muy frágiles, además- sometiendo a la mujer y poniéndola siempre en un segundo lugar. Todo lo que yo haga y, Mimi siempre también, va a estar en un constante cuestionamiento de ese tipo de modelo que hay que cambiar y la cultura es un vehículo para cambiarlo.

La actriz venezolana Mimi Lazo en una escena de

La actriz venezolana Mimi Lazo en una escena de "El nuevo pez que fuma".

- Han pasado 50 años del estreno de este clásico. ¿En el 2075 en qué Venezuela te gustaría situar a El Pez que fuma?

(Risas) Eso es una gran pregunta, no tengo la menor idea. Yo no soy nada nostálgico, a mí me choca hablar del pasado y tampoco pienso mucho en el futuro porque es como para angustiarse, no sé si habrá mundo en el 2075.

Pero la Venezuela que me gustaría que existiera en el 2075, es la Venezuela que me gustaría que existiera mañana, hoy: una Venezuela con gente que tenga madurez emocional. Siento que los venezolanos la hemos pasado duro... nosotros somos hijos del petróleo, como tú dices, yo tenía pocos años cuando nací en una Venezuela prácticamente en la que el petróleo era nuestro, pero también crecí escuchando frases como: 'los adecos son mejores que los copeyanos, porque los adecos roban, pero dejan robar', ¡imagínate tú!, eso está en nuestro ADN como (otras) frases: 'yo no quiero que me den nada, pero que me pongan donde hay'. Entonces, imagínate tú eso que está grabado en nuestra conciencia colectiva y en nuestro ADN venezolano, eso nos lleva por muy camino. Eso dió origen a lo que llaman "viveza criolla", eso no termina bien y para muestra lo que hemos vivido.

El actor Jorge Reyes en una escena de

El actor Jorge Reyes en una escena de "El nuevo pez que fuma".

Toca tomar responsabilidad adulta porque ya no somos los adolescentes que éramos antes con un papá rico que nos resolvía los problemas a punta de petrodólares, ya no; nos toca -a las generaciones de ustedes (más jóvenes)- entender que tenemos que tener la responsabilidad de tomar las riendas de nuestra vida, de nuestra construcción familiar, personal, profesional y del colectivo... entonces, ¿qué Venezuela me gustaría en el 2075?, la Venezuela que quisiera hoy, que yo soy optimista y creo que es posible, creo que se puede. Hay una cosa que sí me gusta de los venezolanos y que somos empecinadamente optimistas. Nosotros, aunque no tengamos razones o evidencias alrededor, tenemos la esperanza de que eso pueda pasar. Esa esperanza lo que tenemos es que convertirla de una esperanza pasiva -de que venga alguien a salvarnos... yo estoy harto de los mesías- a asumir la responsabilidad.

"Yo nunca estoy plenamente satisfecho"

- En noviembre de 2015, a Chalbaud le preguntaron si se sentía satisfecho con lo que había conseguido. ¿Tú qué responderías a esa pregunta?

Yo nunca estoy plenamente satisfecho, jamás. Creo que siempre uno puede hacer algo más, algo mejor, yo estoy entrenado a ver un poco el error y ver qué es lo que puedo mejorar, siempre; eso es una cosa que te mantiene de una manera joven. Si ya tú crees que te las sabes todas y que haces es lo que hay, es como una arrogancia bastante estúpida y, segundo, es un despropósito porque pierdes la gran oportunidad de evolucionar. Satisfecho nunca voy a estar y eso es un buen estado, la constante insatisfacción.

Sin embargo, estoy muy agradecido y muy orgulloso de lo que hemos logrado infinitamente. Estoy orgulloso de los riesgos que hemos tomado Mimí y yo como productores para el teatro... Mimi en los últimos 20 años le ha dado trabajo a miles de personas, directa e indirectamente, y eso no es poca cosa en un área tan frágil como lo es la cultura y el teatro.

- ¿Por qué tienen que ver El nuevo pez que fuma?

Voy a dirigir esta respuesta exclusivamente a todos los jóvenes entre 14 a 44 años: no importa si ya viste El pez que fuma antiguo o no, esto no tiene nada que ver; porque una de las cosas que pude comprobar en la proyección con público, es que había una conexión entre el espectador y lo que estaba viendo en la pantalla. No tiene nada que ver con que te guste o no la película, porque puede no gustarte, pero hay algo que estás viendo ahí hablado en venezolano, está hecho por tus actores venezolanos y representa a un país... cuando lo diriges a jóvenes de 20 años, que están viendo Netflix y quieren verse en Euphoria, por ejemplo, aquí hay una puerta.

Vente a ver El nuevo pez que fumas porque hay algo que te va hablar a ti directamente. Lo importante es que nos veamos en nuestro cine.

- ¿El cine es...?

En una palabra no te lo puedo decir, pero es mi religión.

Yo no voy a misa, pero ir a un cine -a ver una película- te transporta a otro lugar y, además, estás con personas que no conoces; eso, al final, es una experiencia mística para mí. Ir al cine, con desconocidos para ver y emocionarnos juntos con algo que estamos presenciando.

Sobre El nuevo pez que fumas

En 1976, una joven actriz inicia su carrera participando en la emblemática cinta El pez que fuma. Las repercusiones de desnudarse en pantalla marcan su destino para siempre. Décadas más tarde, la oportunidad de encarar el remake de dicha obra parece ser la redención profesional que tanto anhelaba. Sin embargo, al embarcarse en la filmación, su vida personal comienza a replicar implacablemente el peligroso triángulo pasional que interpreta en la pantalla, arrastrándola a un desenlace tan inesperado como deslumbrante.

Paralelamente, la ficción revive el intrigante universo de La Garza (Mimi Lazo), quien reina en el corazón del célebre prostíbulo (El pez que fuma). Ante la inminente decadencia de Dimas (Jorge Reyes), su protector y amante, la llegada de un joven ambicioso desata un juego de lealtades, traición y ambición donde deberá decidir si comparte su corona o si se atreve a gobernar sola en un entorno devorado por la violencia.

Ficha técnica

La coproducción cuenta con el respaldo de Broadway en Español Films, 8SML Producciones, El Sueño Eterno (España), Divarte Cine y David De Lima Producciones, en asociación con Producciones Etiopía y el Circuito Gran Cine. Bajo el liderazgo de sus productores: Mimí Lazo, Luis Fernández, Patricia González, Enrique Fernández, José Antonio Varela y David De Lima.

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