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ARTES VISUALES

Exposición en Miami repasa la obra de Eduardo Abela

La galería Latin Art Core acoge hasta el 30 de mayo una exhibición inédita, la primera en 40 años, de uno de los maestros de la vanguardia cubana

Por CAMILA MENDOZA

MIAMI.- Cuatro décadas de espera han llegado a su fin. La galería Latin Art Core, en el corazón de La Pequeña Habana, acoge una de las exposiciones más significativas del arte cubano en el exilio: una retrospectiva de Eduardo Abela (1920–1964), figura esencial de la Primera Vanguardia.

La muestra, abierta al público hasta el 30 de mayo, reúne 40 piezas inéditas de la colección privada de Isaac y Betty Rudman, considerada una de las más completas del arte latinoamericano en la actualidad.

Y la curaduría presenta un recorrido por las distintas etapas creativas del artista: desde sus primeros trazos influenciados por el modernismo europeo en París, pasando por su icónica sátira política con El Bobo, hasta su etapa más íntima y onírica de los años 50.

“Cada obra de Eduardo Abela es un testimonio de una Cuba que dialoga con el mundo sin perder su raíz”, afirman los organizadores a DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Había una necesidad de hacerlo”

Después de más de 40 años sin una muestra de esta magnitud, ¿cómo se gestó la idea? – le consultamos al curador de la exhibición Israel Moleiro.

“Surge a través de la Colección Rudman, con más de 60 obras de este pintor. El hecho de que existiera una colección que hubiera atesorado durante más de 40 años una diversidad tan vasta de obras de este artista nos dio la oportunidad de realizar esta muestra, mostrando las diferentes etapas de la labor creadora de este maestro de la pintura cubana”, revela.

Titulada Eduardo Abela, homenaje a la colección de Isaac y Betty Rudman, la muestra fue el resultado de una negociación de más de dos años para convencer a los coleccionistas de compartir -y poner en venta- parte de su acervo.

“Seleccionamos piezas clave de cada periodo, desde sus días en París hasta su pintura surrealista más conocida. Queríamos que el público pudiera ver la transición entre estilos y emociones”, agrega Moleiro.

Entre la sátira y lo sagrado

Uno de los mayores hallazgos de esta exposición es la revelación de obras poco conocidas, como Carmen (1938) y Los guajiros (1940), producidas durante el periodo diplomático de Eduardo Abela en Italia y México.

“Estas piezas nunca se habían mostrado en Estados Unidos y son esenciales para entender su búsqueda estética y cultural”, asegura Moleiro.

La narrativa curatorial también pone énfasis en cómo el arte de Abela trasciende su tiempo. Su capacidad para abordar temas profundamente cubanos- como el campo, la identidad o la rumba- desde una mirada universal, convierte su legado en una lección para los creadores contemporáneos.

“Nuestra intención fue mostrar la evolución de la obra de Eduardo Abela, desde sus inicios en París a finales de los años 20, con una mención a su obra caricaturesca de principios de los 30, para luego adentrarnos en su periodo neoclásico, a mediados de los 30 y principios de los 40. Finalmente, se presenta su pintura más surrealista de los años 50 y 60, quizás la más conocida por la amplia difusión de muchos de sus cuadros de ese periodo”, revela el curador.

“Su pintura no es nostalgia, ni solo crítica o resistencia. Es orgullo. Es una afirmación de nuestra identidad cultural hecha con una maestría que aún hoy conmueve”, agrega.

Un puente entre generaciones

La importancia de esta muestra no solo radica en su valor histórico, sino en el diálogo que propone con las nuevas generaciones de artistas.

“Abela fue uno de los primeros en insertar elementos de lo cubano dentro del lenguaje universal del arte. El surrealismo, como él lo entendía, es también un acto de resistencia cultural frente al globalismo homogeneizante”.

Su influencia técnica -veladuras, capas superpuestas, uso de espátula- se hace evidente en artistas como Pedro Pablo Oliva. Y su legado intelectual, desde su paso por la Revista de Avance hasta su rol como profesor en la Escuela de Arte Libre, consolidó los cimientos de la llamada Escuela de La Habana que brilló en el MoMA en 1944.

“Esta exposición es un puente. Permite que artistas jóvenes, especialmente cubanoamericanos, descubran una parte de su historia artística. Escuchar un ‘Wow, no sabía que Abela había hecho esto’, nos confirma que vamos por buen camino”, reflexiona el curador.

“Su obra, tanto desde el punto de vista temático como técnico, tiene gran vigencia dentro de las nuevas generaciones de artistas latinoamericanos. El surrealismo, como expresión de nuestra riqueza cultural, se impone como un elemento liberador de nuestros sueños, ligados a nuestras tradiciones”, añade.

Identidad en tiempos líquidos

En un presente en el que las identidades culturales parecen diluirse, Eduardo Abela emerge como un faro. Su obra, tejida entre la sátira y el lirismo, entre el campo y lo urbano, entre el sueño y la denuncia, sigue interrogando y celebrando a la vez.

“Artistas como Abela, que lograron insertar temas como La rumba o El guateque en el corazón de la cultura europea, nos recuerdan que nuestras raíces también merecen un lugar en la universalidad del arte”.

Para sus organizadores, la retrospectiva Eduardo Abela: 1920–1964 no solo es una exposición. Es un acto de memoria, de pertenencia y de reencuentro. Una invitación a mirar el pasado con ojos nuevos y a recuperar, a través del arte, una Cuba que aún respira.

“Sentimos que había una necesidad de hacer esta exhibición. Abela es uno de nuestros más grandes pintores y, por motivos de rareza, casi no se exhiben sus obras aquí en Estados Unidos, por lo tanto, no tiene la difusión que merece, sobre todo entre las nuevas generaciones de artistas cubanoamericanos. Esta es una exposición que ayuda a desentrañar su obra y a difundir su importante labor creativa”, finalizó.

La colección de Isaac y Betty Rudman incluye un total de 65 piezas de Eduardo Abela. Gracias a su generosidad, 40 pinturas se están reintroduciendo en el mercado del arte cubano, otorgándoles un nuevo significado y relevancia contemporánea.

Latin Art Core Gallery está ubicada en la 1646 SW 8th St., en Miami. Para más información sobre horarios, visite el perfil en Instagram @latinartcore.

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