viernes 3  de  abril 2026
TURISMO

Un safari en el Parque Nacional Krüger de Sudáfrica

Este destino ofrece una experiencia que vale la pena vivir al menos una vez: un encuentro con el reino animal en su pleno hábitat, que podría resultar una aventura inolvidable para toda la familia

MIAMI.-REDACCIÓN

El Parque Nacional Krüger es la reserva de animales salvajes más famosa de Sudáfrica.

La aventura de un safari  da al espectador la sensación de encontrarse en una especie de Jardín del Edén por la gran cantidad de animales que se desplazan delante de su cámara. Sin embargo, esta impresión es engañosa. El paraíso está amenazado.

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Una camioneta todoterreno descapotable recorre la reserva Kapama Game durante la noche, y al siguiente día llevaría a un grupo de turistas por un extenso safari en el Parque Nacional Krüger. Entre los matorrales se pueden divisar a los cinco grandes mamíferos de la selva africana, conocidos como los “Big Five”. Se trata de las cinco majestades de la fauna: el elefante, el rinoceronte, el búfalo, el león y el leopardo.  Aunque, para el pesar de quienes deseen observarlos, estos animales no merodean por el paisaje.

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Cuando ya está atardeciendo, el vehículo se detiene junto a una charca. En la orilla de enfrente aparece una silueta: un tronco negro macizo y un cuerno en la cabeza. ¡Un rinoceronte! Una imagen impresionante que posiblemente no pueda volver a captarse dentro de 20 años.

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Las circunstancias a su alrededor amenazan al mamífero. En Asia está muy extendida la superstición y en África hay muchos pobres sin perspectivas. La consecuencia: una tragedia. Bandas criminales contratan a cazadores furtivos que matan a rinocerontes para vender sus cuernos en contrabando en Vietnam. Los clientes adinerados en este país pagan hasta $60.000 dólares por un kilogramo de cuerno de rinoceronte, porque creen que esta parte del animal convertida en polvo puede curar varias enfermedades.

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Según estimaciones, en toda África solo quedan unos 25.000 rinocerontes blancos y negros. En Sudáfrica ya se recurre al Ejército para combatir a los cazadores furtivos.

Cuando amanece y los primeros vehículos se dirigen al parque Krüger para el safari, los cazadores furtivos ya se han retirado. Los turistas emprenden un recorrido de casi 11 horas por el parque. El primer animal se deja ver antes de que el grupo haya llegado a la entrada del Parque Nacional Krüger.

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A poca distancia del camino descansan en la hierba un león y una leona, que se distingue de su compañero por no llevar melena.  Las instrucciones son claras: "No se pongan de pie y manténgase dentro del vehículo ", advierte el guía turístico John. Después, dentro de los límites del parque, no pasa mucho durante dos horas. El grupo trata de ser paciente. Sin embargo, en algún momento aparece en el bordo del camino un elefante.

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El guía conduce el vehículo durante horas por caminos solitarios entre los matorrales. Esto le permite descubrir al turista cuán grande es el Parque Nacional Krüger: unos 350 kilómetros de largo y poco más de 50 kilómetros de ancho. Una y otra vez cruzan el camino cebras, jirafas, babuinos, antílopes, hipopótamos con ranas en el lomo y muchos elefantes.

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El elefante también está amenazado. Su marfil sigue siendo un producto codiciado. En el Parque Nacional Krüger puede observarse un fenómeno global a pequeña escala: en vez de promover el desarrollo sostenible se busca el beneficio rápido.

Después de un safari, el turista comprende que vale la pena proteger la fauna en el Parque Nacional Krüger, no por medio de lecciones teóricas sino echando una mirada a los ojos de un elefante, un rinoceronte o un león./p>

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El leopardo es el único representante de los "Big Five" que no se deja ver en este safari. Pero en realidad, es mejor que este animal siga su camino sin ser molestado por el ser humano.

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