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Hiperhidrosis y Bromhidrosis

Delatados por el sudor

Esas manchas en la ropa y ese olor desagradable, que a veces ni el desodorante puede prevenir, son resultado de los trastornos asociados a la transpiración

El sudor, es el mecanismo a través del cual nuestro organismo equilibra la refrigeración corporal, aunque este también puede ser resultado de un súbito estímulo que el sistema nervioso simpático ejerce sobre las glándulas sudoríparas.

La temperatura ideal de nuestro cuerpo es de aproximadamente 37 grados centígrados, pero cuando esta aumenta, el cerebro reacciona activando el hipotálamo, para hacernos expulsar agua, con pequeñas cantidades de otras sustancias químicas como el amoníaco, la urea, las sales y hasta un poco de azúcar. n

Este desecho líquido, que en ocasiones nos apena, brota de nuestro cuerpo a través de la dermis, pues en esta capa de la piel se concentran más de 2.5 millones de glándulas sudoríparas encargadas de expulsar el agua sobrante del organismo en momentos de calor o tensión. Estas se dividen en dos tipos: las ecrinas, ubicadas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y en la cara; y las apocrinas, localizadas en las axilas, el pubis, el perineo, el ombligo y la parte posterior de las orejas. n

El sudor por sí solo no tiene olor alguno, pero cuando entra en contacto con las bacterias alojadas en nuestra piel, adquiere ese peculiar y desagradable olor, siendo las zonas en las que se ubican las glándulas apocrinas las más propensas a generarlo.
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Así se complican las cosas n

Si bien la producción de sudor es absolutamente natural, existe una condición que complica las cosas, se trata de la hiperhidrosis, un trastorno que implica el exceso de sudoración como resultado de una falla en nuestro sistema nervioso simpático. Esta alteración suele iniciarse en la infancia o la pubertad y normalmente dura toda la vida, afectando por igual a hombres y mujeres.

Hasta ahora no se ha confirmado su origen, pero muchos especialistas consideran que se trata de un problema hereditario. nSegún las regiones afectadas por exceso de transpiración, se distinguen tres categorías de hiperhidrosis: la sudoración palmar, la sudoración axilar y la sudoración facial. Ahora bien, según las causas que la determinan, se habla de primaria, aquella que se inicia en cualquier momento de la vida; y de secundaria, la que surge como consecuencia de trastornos en la glándula pituitaria, diabetes mellitus, tumores, menopausia o por el consumo continúo de ciertos fármacos. n

Dudosa higiene n

Son varios los motivos que hacen que las bacterias proliferen y descompongan el sudor, pero la más común es la falta de higiene. El mal olor no se puede disimular con el desodorante o el perfume, se requiere de agua y jabón, no sólo en el cuerpo, sino en la ropa. Cuando se trata de un problema asociado a nuestros hábitos de limpieza corporal hablamos de osmidrosis o bromhidrosis, este es el caso de aquellas personas, cuyo olor corporal, de por si muy fuerte, se convierte en desagradable al mezclarse con el sudor. n

El origen del problema está fundamentalmente en la secreción de las glándulas apocrinas, aunque también puede ser consecuencia de un trastorno metabólico, presencia de materiales tóxicos, obstrucciones nasales, hiperhidrosis, etc.

La bromhidrosis se puede presentar a partir de los 15 años, edad en la que comienzan a funcionar las glándulas apocrinas y no desaparece nunca, aunque en las mujeres suele disminuir después de la menopausia. La solución para un sudor maloliente es sencilla: agua, jabón, rompa limpia, y preferiblemente eliminar el vello axilar y púbico, una recomendación tanto para hombres como para mujeres.
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Para controlar el mal olor en las axilas nAdemás de una adecuada higiene, el uso de desodorante y de ropa de algodón, resulta beneficioso:
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u2022 tBeber una taza de infusión de salvia todos los días, ya que contribuye a reducir la actividad de las glándulas sudoríparas. n
u2022 tFrotar las axilas con un puñado de hojas frescas de salvia mezcladas con jugo de tomate. n
u2022 tEmpolvarlas con maicena, polvo de arroz o con una mezcla de talco y bicarbonato en cantidades iguales. n
u2022 tLavarlas con la mezcla de 1 cucharada de bicarbonato de sodio y el jugo de un limón. n
u2022 tAplica loción de hamamelis sobre la piel de la axila con ayuda de una bolita de algodón.
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