NUEVA YORK — Decenas de millones de estadounidenses han agotado sus ahorros y han aumentado los saldos de sus tarjetas de crédito tras batallar contra la inflación durante tres años de gobierno de Joe Biden.
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Estadounidenses abrumados por deudas de tarjetas de crédito y altos precios
Expertos y bancos están en alerta desde mediados de 2023 con los atrasos de inquilinos, hipotecas sin pagar en más de dos o tres meses y una mayoría de estadounidenses que no llega a fin de mes
Mientras, la actual administración en pleno año electoral se jacta de que la economía marcha bien y los estadounidenses mejor. Así va la situación en Estados Unidos donde la Casa Blanca actúa como si nada ocurriera, en plena alianza con los grandes medios de prensa de izquierda.
La deuda pública actual de Estados Unidos asciende a 34 billones de dólares (trillions en inglés) junto a una contracción de la actividad industrial que supera los 14 meses, una crisis inmobiliaria que el gobierno no reconoce con un desplome en las ventas por dos años consecutivos y tasas de interés entre 5,25% y 5-50%, entre muchos otros indicadores negativos.
Alarma ante la morosidad
Expertos, bancos y empresas prestamistas están en alerta desde mediados de 2023 con los atrasos de inquilinos de bajos ingresos, hipotecas sin pagar en más de dos o tres meses y una mayoría que no llega a fin de mes con sus ingresos per cápita.
Millones de estadounidenses tienen algún atraso en los pagos de sus deudas y puedan enfrentar un mayor deterioro financiero a medida que avanza el año. En ese gran grupo se incluyen aquellos que reanudaron el pago de sus préstamos estudiantiles.
“La economía de Estados Unidos se desempeña ‘mejor de lo pronosticado’ hace un año, en gran parte gracias a un consumidor resiliente”, escribió Shernette McLoud, economista de TD Economics, en un informe. “Pero ese gasto se financia cada vez más con tarjetas de crédito”.
Los estadounidenses tenían más de 1,05 billones de dólares en sus tarjetas de crédito en el tercer trimestre de 2023, un récord y una cifra que seguramente crecerá una vez que la Federal Deposit Insurance Corporation (Corporación Federal de Seguros de Depósitos, o FDIC, por sus siglas en inglés) publique los datos del cuarto trimestre el próximo mes.
Un informe reciente de la compañía de calificación crediticia Moody’s mostró que las tasas de préstamos morosos y las tasas de cancelación de tarjetas de crédito —los préstamos que un banco cree que nunca se reembolsarán—, están ahora muy por encima de sus niveles de 2019 y se espera que sigan en aumento.
La Reserva Federal define la tasa de morosidad como los préstamos con más de 30 días de retraso, ya sea que acumulen intereses o no, y la tasa de cancelación como los préstamos eliminados de los libros contables y cargados contra las reservas de pérdidas, y que se anualizan, netas de recuperaciones.
Estas preocupantes métricas coinciden con la tasa de interés promedio de una tarjeta de crédito bancaria entre el 21,5% y 29%, la más alta desde que la Reserva Federal comenzó a rastrear los datos en 1994.
Estrés financiero
“La realidad es que los consumidores confirman las señales significativas de estrés financiero”, dijo Silvio Tavares, presidente y director ejecutivo de VantageScore, uno de los dos principales sistemas de calificación crediticia del país.
Por un lado, los aproximadamente dos tercios de estadounidenses que son propietarios de sus casas y aquellos que han invertido en el mercado de valores y les ha ido bien, aún sobreviven pero consumen sus ahorros totalmente.
Las tasas de morosidad en viviendas unifamiliares se mantienen bajas, pero han comenzado a subir y los precios de las viviendas han continuado en aumento, a pesar del desplome en ventas de propiedades en los últimos dos años.
Para el resto de los estadounidenses, las cosas se ven mucho más difíciles.
“Existen millones de consumidores, en su mayoría inquilinos de ingresos medios y bajos, que no se han beneficiado del efecto riqueza de los precios más altos de la vivienda y de las acciones, y que sienten un estrés financiero que elevan desde el 2023 los niveles de morosidad. A ellos la inflación les ha golpeado muy fuerte”, dijo Warren Kornfeld, vicepresidente sénior de Moody’s.
Kornfeld, quien la semana pasada coescribió un informe donde analizó los crecientes niveles de morosidad, cree que seguirán en aumento este año hasta cifras récord desde las últimas décadas.
El estado preocupante de la salud financiera de los consumidores podría desempeñar un papel importante en las elecciones de 2024.
Los republicanos y economistas no alineados a la Casa Blanca definen a Biden y sus fallidas políticas económicas como las principales causas de los costos más elevados de vida para la mayoría de los estadounidenses.
Las estadísticas
Una forma de medir esta bifurcación de la economía estadounidense es observar los resultados de algunas de las principales compañías de tarjetas de crédito.
Históricamente, los clientes de Capital One, Discover Financial y Synchrony han sido aquellos con puntajes crediticios más bajos, mientras que American Express por lo general atiende a los más ricos y los más adinerados.
En Synchrony Bank, el mayor emisor de tarjetas de crédito minoristas de marca compartida, la tasa de cancelación saltó del 3,5% al 5,6% en un año. Mientras tanto, aproximadamente el 4,7% de los clientes de Synchrony tienen un retraso de 30 días o más en sus facturas, lo que también es más alto respecto al año anterior.
Los clientes de Discover tienen saldos de 102.000 millones de dólares en sus tarjetas de crédito, un 13% más que el año anterior. Mientras tanto, las tasas de cancelación y de morosidad a 30 días han aumentado. Los ejecutivos dicen que notan el impacto de la inflación.
“Piensen en un consumidor que gana 50.000 dólares al año”, dijo John Green, director financiero de Discover, en una conferencia de inversores en diciembre. “Cuando la inflación supera el crecimiento salarial, toman decisiones en términos de cuánto van a gastar, qué factura van a pagar, y qué van, francamente, a dejar como opción”.
La inflación que desestima el gobierno
La inflación alcanzó un máximo del 9,1% en junio de 2022 y ahora está por encima del 3%, según afirma el gobierno de Biden en plena campaña electoral. Una realidad muy diferente padece la mayoría de los consumidores a la hora de pagar por sus necesidades cotidianas.
Sin embargo, los costos de muchos bienes y servicios todavía son elevados y otros continúan en ascenso después de tres años de severa inflación.
Una hogaza de pan que costaba 1,54 dólares en diciembre de 2020 (cuando ya había escalado) ahora está por encima de los 2,05 dólares como promedio, pero en muchos estados la cifra casi se duplica.
El galón de gasolina ha aumentado de un promedio de 2,17 dólares a 3,29 dólares en el mismo período, según la Bureau of Labor Statistics (Oficina de Estadísticas Laborales). Y en 2022 sobrepasó los 5 dólares de promedio. En algunas regiones, los conductores pagaron por encima de los 6 y 7 dólares.
Los inquilinos, en particular, han sentido el impacto. El alquiler medio de una propiedad de hasta dos dormitorios ha aumentado de 1.424 dólares a finales de 2020 a 1.713 dólares a finales del año pasado, según el sitio web realtor.com.
A Tavares, de VantageScore, le preocupa que la reciente reanudación de los pagos de préstamos estudiantiles afecte mucho más la capacidad de los estadounidenses para poder costear sus deudas
“La gente tiene dificultades para enfrentar estas obligaciones que no han tenido que pagar en tres años por las medidas federales después de la pandemia. Esto impacta ahora la gente más joven”, dijo Tavares.
American Express también ha visto aumentar sus tasas de cancelaciones y de morosidad durante el año pasado, pero no tanto como sus competidores.
Históricamente, AmEx ha atendido a clientes con puntajes crediticios más altos que liquidan sus tarjetas al final de cada mes. Pero incluso ahora hay más clientes de AmEx que tienen saldo sin pagar. La tasa de cancelación neta de AmEx el último trimestre fue del 2%, más alta que 1,2% del año anterior.
En un reciente informe, el sitio web de finanzas personales WalletHub publicó una lista sobre las ciudades donde más aumentó la cantidad de dueños de tarjetas de crédito en el último trimestre de 2023.
En la lista aparecen Port St. Lucie y Key Coral en Florida; Irvine, Garden Grove y Chula Vista en California; Tempe, Arizon; Las Vegas, Nevada y Shreveport, Los Ángeles.
Sin embargo, lo más relevante es el incremento sustancial de las deudas de tarjetas de créditos y su uso por parte de la mayoría de los estadounidenses, ante los altos precios en los 36 últimos meses bajo el gobierno de Biden y Kamala Harris.
Los bancos y los préstamos
En el medio del espectro están JPMorgan Chase y Bank of America, dos bancos gigantes con carteras enormes de clientes. Sus indicadores crediticios han aumentado de forma modesta, probablemente porque los clientes de ambos bancos abarcan toda la gama de niveles de ingresos y puntajes crediticios.
En general, todos los bancos han reservado más dinero para cubrir posibles pérdidas crediticias, principalmente debido a sus carteras de tarjetas de crédito y préstamos hipotecarios, cuando se han comprado viviendas a precios récord con una alta tasa de intereses.
Resulta muy poco probable que los estadounidenses vean algún alivio —por parte de los bancos o de las tasas de interés en un corto plazo— que les permita refinanciar sus deudas con intereses elevados.
La Reserva Federal señaló faltan meses para su primer recorte de tasas de interés. Además, las tasas de interés de las tarjetas de crédito tienden a ser extremadamente más altas en comparación con lo que cobra la Reserva Federal por los préstamos.
Los informes sobre la percepción de la industria bancaria muestran que las instituciones financieras son cada vez más conservadoras al otorgar préstamos, lo que significa que será menos probable que estos estadounidenses puedan refinanciar sus elevadas facturas de tarjetas de crédito con intereses más bajos.
En este momento, los economistas alineados a la Casa Blanca no creen que la tensión financiera que sufren los estadounidenses de bajos ingresos durante los útimos tres años se extienda a la economía en general. No por el momento.
Pero los economistas independientes y otros expertos ven este aumento en la morosidad como uno de los riesgos crecientes para la economía este año, especialmente si los préstamos estudiantiles se vuelven demasiado para los estadounidenses más jóvenes y endeudados y los seguros, servicios y productos de primera necesidad no bajan o siguen en ascenso.
El aumento de la morosidad ya ha sonado las alarmas en los últimos 12 meses. En el 2024 se espera que esas alarmas resuenen aún más y millones de estadounidenses lleguen a la asfixia financiera casi total.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, AP y otras fuentes.
