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JUICIO

Monopolio: Todos los caminos conducen a Google

El Departamento de Justicia acusa a Google de utilizar de manera ilegal asociaciones con fabricantes para mantener el dominio de casi todos los motores de búsqueda

Por Leonardo Morales

MIAMI- El desarrollo de Google en los últimos 10 años ha sido impensable, al punto de que ha transformado el mundo de internet y se ha convertido en la principal herramienta para los más de 4.700 millones de personas en el mundo que utilizan este buscador por excelencia.

La cifra representa más de la mitad de la población mundial, un éxito rotundo y futurista para la sociedad moderna. Y no es para menos el orgullo de saber que gran parte del mundo gira en torno a los servicios de Google, desde la banca hasta las ventas, el conocimiento, entretenimiento y el crecimiento de la inteligencia artificial.

Sin embargo, quizás esa realidad se transforme drásticamente dentro de poco y se quiebre el monopolio universal de este gigante estadounidense de la tecnología.

El Departamento de Justicia acusa a Google de utilizar de manera ilegal asociaciones con fabricantes de teléfonos, de otros dispositivos y empresas de navegadores de internet para mantener el dominio de casi todos los motores de búsqueda.

Si en el mayor juicio antimonopolio de la historia de Estados Unidos, los reguladores federales -mediante una sentencia de culpabilidad emitida por un tribunal y ratificada por un juez federal- son autorizados a suprimir o cambiar la estrategia de acción de Google, la situación podría tornarse impredecible y abrir los caminos a múltiples compañías que la acusan de haber aplastado la competencia a nivel mundial.

El gran juicio

Es el primer juicio antimonopolio contra un gigante tecnológico desde el proceso histórico contra Microsoft hace más de 20 años.

A pesar de que es muy pronto para saber si el juez federal de distrito, Amit Mehta, se pondrá del lado del Departamento de Justicia e intentará esposar a posiblemente la empresa de mayor predominio en el mundo, miles de inversionistas y propietarios de firmas se afilan los dientes ante una eventual sentencia en contra de Google, en el más prominente juicio comercial de la historia humana.

Si Mehta dictamina que Google ha creado y desarrollado un monopolio ilegal de búsquedas, el castigo podría abrir numerosas vías para que los consumidores y las empresas exploren internet en busca de información, entretenimiento y un comercio más justo.

En las últimas dos décadas, Google ha acumulado el 90% del mercado de los motores de búsqueda en EEUU y el 91% a nivel mundial, según Similarweb, una firma de análisis de datos.

“El juez puede obligar a Google a abrir las compuertas para que más ‘startups’ (empresas emergentes) y otros competidores puedan insertarse realmente dentro de la competencia en internet, lo que creará servicios en línea de una mayor calidad y diversidad”, dijo Luther Lowe, vicepresidente de políticas públicas de Yelp.

El sitio de reseñas de negocios ‘online’ ha sido uno de los críticos más duros contra el poder y el control de Google.

El imperio G

El éxito del gran imperio de la G fue presentarle a los consumidores de manera instantánea una selección útil de los miles de millones de sitios web que han sido indexados desde que Larry Page y Sergey Brin, exestudiantes de posgrado de la Universidad de Stanford, desarrollaron la tecnología a finales de la década de 1990.

Además de su magia tecnológica, Google también paga miles de millones de dólares cada año para garantizar que su motor de búsqueda sea la configuración predeterminada para responder las consultas ingresadas en los teléfonos inteligentes y navegadores web más populares del planeta.

Esos acuerdos comerciales nunca han impedido que los usuarios cambien a un motor de búsqueda diferente en su configuración, pero es un proceso tedioso que pocas personas se molestan en realizar. Esta es la razón principal por la que Google está dispuesto a pagar tanto dinero por una posición privilegiada, según el Departamento de Justicia.

Google, por ejemplo, paga anualmente entre $15.000 y $20.000 millones a Apple. Esos pagos se convirtieron en uno de los focos centrales del Departamento de Justicia de EEUU en el juicio contra Google.

De ocurrir una sentencia desfavorable al gigante tecnológico, expertos vaticinan que la solución más probable en Estados Unidos sería exigir que los teléfonos inteligentes y los navegadores web muestren una gama de diferentes motores de búsqueda durante el proceso de configuración. Es decir, ocurriría una reestructuración de poder en Silicon Valley.

Esto es algo que ya se practica en Europa; sin embargo, la mayoría de las personas opta por Google. Y en parte se debe a que considera que ese es el mejor motor de búsqueda actual porque aparece en el centro de pantalla de todos los llamados teléfonos inteligentes y del resto de los dispositivos de tecnología.

Satya Nadella, director general de Microsoft, declaró en el juicio que "Google tiene un control casi hipnótico sobre los usuarios”.

“Te levantas en la mañana, te cepillas los dientes y buscas en Google”, indicó Nadella. Y agregó que la única manera de romper ese hábito es modificar la configuración predeterminada.

Una sentencia contra Google otorgaría, además, a los gobiernos la capacidad legal para sancionar lo que se considere como prácticas monopólicas de los gigantes Meta, Google, Apple, Amazon y Microsoft.

Google afirma que sus prácticas comerciales son legales y habituales en el comercio y que cuando paga por aparecer en el navegador Safari de Apple o en Firefox de Mozilla es una acción similar a la de un fabricante de cereales que paga a los supermercados para que coloquen sus productos en los sitios de mayor visibilidad.

Esta vez, en la lista de acusadores se encuentra Microsoft que podría aprovecharse de un veredicto para obtener una posición predeterminada para Bing.

Florian Schaub, profesor adjunto de información en la Universidad de Michigan, cree que el resultado más justo del juicio sería una prohibición general a todos los acuerdos predeterminados entre dos o más empresas.

Las grandes empresas

“El entorno actual está siendo moldeado por una arquitectura diseñada por las grandes empresas que controlan el espacio”, explicó Schaub.

“Lo que el gobierno puede hacer es inyectar neutralidad y darles a los consumidores otras opciones reales. Si así la gente elige usar Google, es al menos una elección libre del consumidor y no un camino condicionado y predeterminado por una poderosa empresa”.

El resultado del juicio tendrá consecuencias más extensas que el negocio de Google. Al analizar décadas de prácticas de Silicon Valley, un dictamen daría facilidad legal para frenar el poder de las grandes empresas tecnológicas, como afirma un artículo de The New York Times.

En su testimonio durante el juicio, Eddy Cue, ejecutivo de Apple, dijo que la empresa ha adoptado a Google como el motor de búsqueda preferido en el iPhone y otros productos porque brinda la mejor experiencia para sus clientes.

Esa postura ha generado especulaciones de que, si a Apple se le impide usar a Google como el motor de búsqueda predeterminado del iPhone, podría aplicar su fuerza como la empresa más rica del mundo para desarrollar su propia tecnología de búsqueda.

Una prohibición generalizada podría desencadenar también consecuencias mayores como una subida de precios en los productos más populares entre los consumidores.

“Si Google ya no le paga mucho dinero a Apple y otras empresas, estas podrían aumentar los precios de sus dispositivos”, opina David Olson, profesor adjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Boston, entrevistado por AFP y quien da seguimiento al juicio antimonopolio.

“En esencia Google ha estado subsidiando el costo de dispositivos como el iPhone”, puntualizó Olson.

Otra consecuencia de una prohibición de los acuerdos de búsqueda predeterminados es que Google aún podría tener una ventaja predominante si las personas siguen prefiriendo a este gigante estadounidense por encima de otras firmas. A partir de aquí, la empresa tendría disponibles miles de millones de dólares adicionales en sus manos para gastar en otras áreas y que antes dedicaba a acuerdos que realmente no necesitaba.

“Tal vez el análisis hecho por Google de costo/beneficio esté equivocado y acabará ganando más dinero con igual predominio. Eso sería irónico”, comentó Olson.

Aunque el juicio se centra en el motor de búsqueda de Google, una victoria del gobierno en Washington y otros estados del país podría generar consecuencias más amplias en toda la industria tecnológica si el juez y el tribunal deciden que todas las configuraciones predeterminadas son anticompetitivas y las prohíben en su totalidad.

Lo anterior no sólo impactaría a Google, sino a Apple -por ejemplo- porque abriría una grieta en el muro digital que la firma de la manzana ha edificado sobre sus dispositivos para ofrecer acceso exclusivo a sus más de 1.000 millones de usuarios.

lmorales@diariolasamericas.com

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