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Miami

COVID-19: No es tiempo de relajar medidas de protección

El epidemiólogo José Gonzáles-Zamora apuesta por redoblar las precauciones frente al virus, mientras que la doctora Nuria Lawson cree que se percibe una especie de "fatiga" por el largo tiempo de la pandemia
Por Daniel Castropé

MIAMI.- Desde el inicio de la pandemia, enero es el mes que denota mayor número de muertes a raíz del COVID-19 en Estados Unidos, y en lo que concierne específicamente a Florida el panorama tampoco ha sido nada alentador durante este tiempo.

Mientras esto sucede, calles, avenidas, parques y otros espacios públicos muestran cada vez más un alto número de personas que han optado por relajar las medidas de protección. El uso de mascarillas y el distanciamiento físico habrían pasado a un segundo plano de importancia para un renglón de la población, según varios estudios.

Basta con echarles un vistazo a las cifras de fallecimientos y de contagios por coronavirus para preguntarse ¿por qué hay gente que se resiste a mantener en vigor las normas de precaución sugeridas por las autoridades sanitarias?

Las estadísticas señalan que como consecuencia de la pandemia habían perecido más de 435.000 personas en el país, con un acumulado que supera los 26 millones de contagios, mientras que en Florida la cifra de muertes sobrepasa los 26.000 y los contagios los 1.6 millones de casos reportados.

Solo en Miami-Dade, el condado de Florida más afectado por la pandemia, los decesos suman más de 4.800 y los contagios sobrepasan los 365.000 casos acumulados.

Reforzar las medidas

El epidemiólogo José Gonzáles-Zamora regaña a quienes comienzan a deshacerse de los mecanismos de protección frente al COVID-19. “Todavía no es hora de relajar las medidas; por el contrario, yo creo que hay que redoblarlas”, subrayó.

En opinión del especialista, que es uno de los trabajadores de la salud que ya recibió una vacuna contra la enfermedad, el uso de la mascarilla, como se ha planteado en algunos momentos, “debería ser obligatorio en el estado de la Florida y en todos los estados”.

Dr Jose Gonzales Zamora

El médico epidemiólogo José Gonzáles-Zamora.

Un estudio del Center for Economic and Social Research's (USC) permite conocer que “casi la mitad” de los adultos en los EEUU no usan mascarillas protectoras cuando están en contacto cercano con personas que viven fuera de sus hogares.

La investigación también determinó que las personas blancas eran las menos propensas a usar sistemáticamente protección facial (46%) mientras estaban en contacto cercano con personas de otros hogares, en comparación con el 67% de los afrodescendientes, el 63% de los latinos y el 65% de personas de otras razas.

Para Gonzáles-Zamora, el carácter de obligatoriedad del uso de tapabocas podría darse a través de una “orden federal”, pero “lamentablemente también esto depende mucho de los gobiernos estatales”.

Florida recomienda, pero no exige que las personas se cubran la cara en público con una mascarilla. En condados como Miami-Dade y ciudades como Miami, Hialeah y Miami Beach se hizo obligatorio el uso de esa prenda, sin embargo, una orden ejecutiva del gobernador floridano, Ron DeSantis, dejó sin validez esa medida y las autoridades no pueden sancionar a quienes no la usen.

Solo dentro de espacios cerrados, como locales comerciales, es obligatorio el uso de mascarillas o prendas que cubran nariz y boca.

El uso de las mascarillas, según el epidemiólogo consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS, disminuye el riesgo de contagio aproximadamente en un 60% a 70%. “Con el lavado de manos, ese riesgo puede disminuir a una cifra muy importante que pasa del 90%”, explicó.

En cuanto al distanciamiento físico, Gonzáles-Zamora asegura que los espacios cerrados son “específicamente peligrosos” porque en estos lugares sucede la diseminación “de gotitas respiratorias muy pequeñas” que pueden permanecer en el aire más tiempo y pueden “viajar de una forma más lejana”.

A su juicio, “es por eso por lo que tienen incluso que redoblar estas medidas de mitigación en espacios cerrados”.

El estudio de la USC establece que dos tercios de los estadounidenses informaron haber estado en contacto cercano, a menos de 6 pies, con personas fuera de su hogar a principios de diciembre.

Tal como lo creen otros expertos, Gonzáles-Zamora piensa que “es probable” que, con la aparición de vacunas para contrarrestar los efectos del virus, “se esté relajando la gente y eso es un error”.

“Los métodos terapéuticos y el desarrollo de vacunas hacen que la población tenga un pensamiento positivo hacia el futuro, y creo que es muy adecuado ser optimistas, pero que ese optimismo no nos gane y que nos haga relajar las medidas de mitigación porque eso va a ser contraproducente”, apuntó.

No es tiempo de relajarse

Por su parte, la doctora Nuria Lawson, cirujana del hospital Palmetto General, comentó que “aún si haber recibido una vacuna, la gente ya cree que puede ir relajándose frente al COVID”.

“No es que se la han puesto y se relajan, es que solo sabiendo que existe una vacuna, ya se han relajado”, anotó en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

La interpretación que la galena tiene sobre ese aspecto es muy clara: “Esto es parte de la fatiga que todos estamos sintiendo por estar portándonos tan bien durante tantos meses y no vemos una luz al final del túnel”.

Lawson hizo un llamado a la comunidad para “no bajar las defensas”, y en ese sentido dijo que “cuando uno está cerca de familiares que nos visitan, ya sean primos, tíos, abuelos, debemos tener presente que ellos pueden ser un foco de la infección”.

Recalcó que el 50% de las personas que están en capacidad de contagiar el virus no tienen ningún síntoma, al tiempo que emplazó a las autoridades a impulsar campañas de educación para concientizar a la comunidad sobre “lo que está bien y lo que está mal” frente al coronavirus.

“Yo he visto personas que usan máscaras que son ‘pañuelitos’ y ese tipo de implementos solo te puede dar si acaso un 10% de protección, en comparación con las máscaras N-95 que te dan casi un 100% de protección”, anotó.

Asimismo, dijo, “hay personas que utilizan la máscara, pero dejan la nariz afuera, lo que no provee ninguna protección”.

Lawson señaló cuáles son las medidas que pone en práctica para no contagiarse: “Desde el principio de la pandemia, yo uso la mascarilla N-95 y otra quirúrgica debajo, y me toca entrar a cuartos de pacientes que tienen COVID e incluso me ha tocado operar a personas con esa enfermedad”.

Así, siguiendo esa práctica diaria, la doctora Lawson ha logrado mantenerse sana a pesar de su constante exposición a un virus que ha cobrado más de dos millones de muertes en todo el mundo.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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