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ANÁLISIS

La Casa Blanca y la prensa, una guerra por la verdad

El director estratégico de la Casa Blanca, Steve Bannon, ha dicho que "la prensa es el partido de la oposición. No entienden este país. Siguen sin entender por qué Donald Trump es presidente de Estados Unidos"
Por RUI FERREIRA

@ruiefe

MIAMI.- La nueva administración republicana en la Casa Blanca ya ha comenzado a innovar, se llama “la verdad alternativa”. El concepto fue expuesto por primera vez la semana pasada en el programa Meet the Press por la directora de la campaña presidencial, Kellyann Conway.

El presentador del espacio dominical de la cadena NBC, Chuck Todd, no creía lo que estaba escuchando. “Pero solo hay una verdad, no puede haber una verdad alternativa. O es verdad o es mentira”, dijo. “No, no lo es. Una cosa es la verdad, otra la verdad que no quieres ver”, contestó Conway.

Cuatro días después, el director estratégico de la Casa Blanca, el editor nacionalista Steve Bannon, que acaba de ingresar al Consejo Nacional de Seguridad, fue aún más lejos. “Quiero que me cites en esto. Aquí la prensa es el partido de la oposición. No entienden este país. Siguen sin entender por qué Donald Trump es presidente de Estados Unidos”, afirmó Bannon al The New York Times.

Bannon raramente concede entrevistas y esta fue por vía telefónica, no quiso recibir al periódico en su despacho, con un objetivo muy claro, dejar establecido que para la administración de Donald J. Trump el “mensajero” es el adversario, el “enemigo”, porque sencillamente no está informando los hechos en la óptica de la mansión presidencial.

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El presidente Donald Trump, durante una rueda de prensa.

El rifirrafe comenzó con un incidente muy sencillo, pero refleja un problema de fondo que puede agravarse con el tiempo. Ya durante la campaña presidencial, Trump había dejado que sus seguidores humillaran a los periodistas durante los mítines políticos. El entonces candidato también contribuyó a eso olvidándose de que él mismo es producto de la cobertura que los medios de comunicación le dieron a sus actividades.

Ahora todo comienza con dos hechos separados. La toma de posesión del mandatario el viernes 20 de enero y la gran marcha de las mujeres del día siguiente. Para Trump, su ceremonia fue la mayor de todos los tiempos en el país. Pero no parece ser verdad, porque las fotografías aéreas de la alameda central de Washington, frente al Capitolio, muestran todos los lados laterales vacíos. DIARIO LAS AMÉRICAS estuvo allí y llegó al frente de la alameda diez minutos antes de la ceremonia sin grandes problemas.

Pero para la administración nada de eso es cierto, las fotografías han sido manipuladas y los periodistas no están mirando lo que deben ver. No importa que el servicio de metro de la capital federal haya indicado que a las 11:50 de la mañana, momentos antes del inicio de la toma de posesión, solo se habían registrado 134.000 pasajeros, mientras que en la primera toma de posesión del expresidente Barack Obama, a la misma hora, habían usado el servicio 790.000 personas. Para Trump, nada de eso es verdad. “Yo vi bien, había allí un millón y medio de personas, por lo menos”, afirmó el presidente. No importa que las cadenas de televisión aseguraran lo contrario, la verdad para la Casa Blanca es otra.

“Esta fue la mayor audiencia que jamás ha presenciado una toma de posesión. ¡Punto! Eso es lo que ustedes debían estar informando”, gritó al día siguiente, visiblemente descompuesto, desde el pódium de la sala de prensa de la Casa Blanca, el portavoz Sean Spicer, ante el asombro de batallón de periodistas presentes. Después se supo que al mismo Trump no le gustó el comportamiento de su subordinado y le haló las orejas.

Spice, para afianzar sus declaraciones, incluso llegó a decir que “esta fue la primera vez que se colocó alfombras en la alameda para proteger la hierba”. No es cierto; lo mismo sucedió en las dos tomas de posesión de Obama.

Esto fue el sábado de la semana pasada. El domingo, una enorme marea de mujeres llenó la alameda frente al Capitolio protestando las declaraciones de Trump en relación con las mujeres durante la campaña política. Al mismo tiempo, en el Meet the Press en la cadena NBC, Conway dejaba a Todd estupefacto. Nacía en ese momento el concepto de la “verdad alternativa”. “Ustedes no están mirando las cosas. La verdad es otra, es lo que no quieren ver”, insistió Conway. “Pero no puede haber dos verdades”, le recordó el presentador del programa.

No llegaron a un acuerdo, pero Todd y la generalidad de los periodistas en Washington quedaron con la noción de que la prensa no las va a tener fácil en los próximos tiempos. El mismo Trump, a mediados de semana, ante una cadena de televisión religiosa, volvió a repetir los mismos argumentos. “No importa lo que digan, la verdad es la que nosotros vemos y la diremos. Son unos tontos”, dijo el mandatario.

Uno de los reporteros que desveló el escándalo Watergate no está de acuerdo con la virtual desaparición de uno de los pilares de la prensa estadounidense. “Esto de la realidad virtual es un gran error porque la gente quiere la verdad, incluso los seguidores de Trump quieren saber la verdad. Y la prensa es el medio para aclarar la verdad. Nuestro trabajo es obtener la verdad de la mejor forma posible. A veces lo hacemos bien, otras no tanto. Recordemos que Donald Trump es presidente, en larga medida, a causa de la prensa. Espero que haga marcha atrás porque necesitamos un debate en este país basado en los hechos y la prensa es el medio para hacerlo”, comentó el periodista Carl Bernestein, quien junto a Bob Woodward reveló el escándalo que le costó el puesto al entonces presidente Richard Nixon.

En la entrevista al The New York Times, Bannon, que a todas luces parece ser el ideólogo detrás de esta campaña contra los medios de comunicación, tomó el ejemplo de la toma de posesión para seguir atacando. “La prensa debía estar avergonzada y mantener la boca callada. Han sido humillados por un resultado electoral que muy pocos anticiparon”, afirmó. Bannon fue editor del website Breitbart, una tribuna desde la cual soltó todo tipo de improperios contra los inmigrantes y musulmanes.

Frente a esta ofensiva, el Columbia Journalism Review, ha publicado este fin de semana el artículo “Dejen a Bannon y Trump hablar, nosotros informaremos”, donde alerta sobre la forma en que los medios de comunicación se están quedando solos frente al silencio de la clase política. “Con un congreso mayormente republicano, que da pocos indicios de ejercer algún tipo de vigilancia sobre Trump, se impone la necesidad urgente de que la prensa haga ruido sobre el poder del ejecutivo. Los periodistas se deben concentrar en esto y olvidar los intentos de Bannon de involucrarlos en la política partidista”, dice el artículo.

“Los intentos de la administración Trump de deslegitimar a la prensa son atemorizantes, pero más aún lo es, el esfuerzo de dificultar un debate basado en los hechos”, enfatiza la publicación de la Universidad de Columbia.

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