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Trump vs. Comey: la larga batalla de las palabras

El exdirector del FBI sostiene que el Presidente lo difamó, a lo que el mandatario responde llamándolo "mentiroso"
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– La controversia sobre el despido del exdirector del FBI, James B. Comey, y el presidente Donald J. Trump parece haber entrado en un callejón de ‘palabra contra palabra’.

Durante la audiencia en el Comité de Inteligencia del Senado el 8 de junio, Comey sostuvo que el Presidente es proclive a mentir y por eso decidió escribir sus impresiones sobre las conversaciones ante la posibilidad de ser desmentido. “Aunque la ley no obliga a tener una razón para despedir al director del FBI, la administración optó por difamarme a mí y, más importante aún, al FBI al decir que la entidad se encontraba al garete, con un liderazgo pobre y que sus empleados perdieron la confianza en su líder”, dijo Comey, en una audiencia que prácticamente paralizó al país como en los viejos tiempos del escándalo Watergate.

Y precisó: “Simple y llanamente eso es mentira. Y lamento mucho que los empleados del FBI tuvieron que escucharlo y me da también mucha pena que se le haya dicho eso al pueblo estadounidense”.

Comey subrayó, bajo juramento, que Trump le exigió muestras de lealtad, un pedido con el cual el exdirector del FBI se sintió “incómodo” y que se habría concretado con las expresiones, “necesito lealtad” y “espero lealtad”. “La estatua (que representa la) justicia tiene los ojos tapados porque se supone que no mire si su promotor está contento o no con lo que está haciendo. Todo debe ser sobre los hechos y la ley. Eso es lo que he sido, por eso fui director del FBI, para estar en esa posición. Y también es por eso que me sentí incómodo”, con el aparente pedido presidencial.

Y el pedido es “aparente”, porque el viernes, en una rueda de prensa en la Casa Blanca, el presidente desmintió a Comey y dijo directamente que era “un mentiroso”, “mintió bajo juramente” y “nunca le dije eso”. Es más, “estoy dispuesto 100% a declarar bajo juramente que no dije eso ni otras cosas”, ante el fiscal especial nombrado por el Departamento de Justicia, el también exdirector del FBI, Robert Mueller.

Respuesta

En la rueda de prensa, Trump sostuvo que no tiene necesariamente que confiar en Comey porque, entre otras cosas, “apenas lo conozco”. El día anterior, Comey recordó a los senadores que, tras ganar las elecciones, el Presidente “me dijo repetidamente que había hablado con muchas personas sobre mí, incluyendo el actual secretario de Justicia, y se enteró que estaba haciendo un buen trabajo y los empleados del FBI estaban muy contentos conmigo”.

De hecho, en los primeros días en la Casa Blanca, Trump reunió a sus consejeros de seguridad nacional y delante de todos prodigó un gran abrazo al exdirector del FBI, enfatizado con cariñosas palmaditas en el hombro derecho y aplausos. “Eso me confundió cuando vi en la televisión que el Presidente decía que me había despedido a causa de la investigación sobre Rusia y, lo confirmé también por la prensa de lo que decía a otras personas en privado que mi despido había aliviado una gran presión sobre la investigación sobre Rusia”. Inicialmente, Trump dijo que el despido se debió a la falta de profundidad en las investigaciones sobre el uso de los correos electrónicos de la excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton. La investigación sobre Rusia está orientada hacia los contactos del exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, con funcionarios y diplomáticos de Moscú.

Según el exdirector del FBI, en dos llamadas telefónicas con el mandatario, éste le pidió que “apartara la nube”, una expresión que Comey interpretó como un “indicio de la frustración que sentía por la investigación sobre Rusia, porque le impedía concentrarse en otras prioridades de su agenda. Puedo estar equivocado, pero eso fue lo que pensé cuando se habló de la ‘nube’. Su fin era que dijera que él, el Presidente, no está personalmente bajo investigación”.

En un tuit que Trump envió sobre las conversaciones con Comey, el mandatario sacó a relucir la posibilidad de que hubiera grabaciones sobre las mismas. Para Comey eso sería un alivio. “Dios mío, espero que esas grabaciones existan”. Ahora, Trump ya no es tan enfático. Cuando le preguntaron el viernes si pensaba publicar las grabaciones, el presidente apenas contestó: “Van a quedar muy decepcionados cuando escuchen la respuesta”. Para el analista político y presidente del EuroAsian Group, el profesor Ian Bremmer, la respuesta no encierra un gran enigma. “Trump (dice) Comey miente y él le responderá bajo juramento. Esto significa que no existen grabaciones de las conversaciones”, afirmó.

Pero lo que dio municiones al arsenal republicano fue la admisión de Comey de que había filtrado deliberadamente a The New York Times uno de los memorandos de las conversaciones con el Presidente en un intento de forzar el nombramiento de un fiscal especial lo que, en última instancia, logró. “Está claro todo. En esto no hubo colaboración (con los rusos), ni obstrucción de justicia. (Comey) es un ‘filtrador’. Su testimonio me reivindica totalmente”, afirmó el presidente el viernes en la Casa Blanca.

Testimonio

En un gesto poco usual, Trump ha nombrado a un amigo suyo, Marc E. Kasowitz, como su abogado en este asunto prescindiendo de los servicios legales de la Casa Blanca. Tras el testimonio de Comey, el abogado se unió al coro de los defensores del Presidente. Kasowitz admitió que Trump habló con el exdirector del FBI sobre su exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, y le comentó que es “un tipo bueno”, pero negó que hubiera solicitado que detuviera la investigación federal sobre los nexos del exgeneral con los rusos. “El Presidente nunca, en forma o sustancia, dirigió o sugirió que el señor Comey detuviera las investigaciones, incluso (no usó) la expresión “dejar ir a Flynn”, sostuvo el abogado.

Para el exfiscal federal Renato Mariotii, el caso tiene algunos vericuetos que pudieran indicar que estamos ante un caso de obstrucción de justicia. Pero hay que ser cuidados. “Tomando apenas lo que conocemos públicamente, un fiscal razonable pudiera encausar por esto a una persona normal. Pero un fiscal prudente demandaría más hechos antes de acusar al presidente”, afirmó al The New York Times.

Tras la rueda de prensa, el Presidente se fue a Nueva Jersey a jugar golf este fin de semana. Detrás ha dejado a una opinión pública dividida y confundida sobre toda esta controversia. “Esto no se va a resolver rápido”, comentó el senador Mitch McCollum, líder de la mayoría republicana. “Pero hay otras cosas que hacer, espero que esto no vaya a distraernos”, agregó. La gran lucha será, ¿en qué términos comparecería Donald J. Trump ante un panel senatorial? y de hacerlo, ¿será bajo juramento? No es apenas un detalle. “Lo importante es que se encuentre dispuesto a responder a todas las preguntas”, aseveró el congresista demócrata Ruben Gallegos, a la cadena CNN.

controversia. “Esto no se va a resolver rápido”, comentó el senador Mitch McCollum, líder de la mayoría republicana. “Pero hay otras cosas que hacer, espero que esto no vaya a distraernos”, agregó. La gran lucha será, ¿en qué términos comparecería Donald J. Trump ante un panel senatorial? y de hacerlo, ¿será bajo juramento? No es apenas un detalle. “Lo importante es que se encuentre dispuesto a responder a todas las preguntas”, aseveró el congresista demócrata Ruben Gallegos, a la cadena CNN.

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