Como si se tratara de llevar a un paciente a un hospital a recibir un diagnostico sobre una enfermedad en donde el médico habla con el enfermo y después establece el procedimiento a seguir, así mismo sucede cada vez que llevamos nuestro carro al taller a ser diagnosticado y arreglado. La diferencia es que cuando uno deja a un familiar en el hospital siempre existe la opción de estar al tanto del desarrollo del paciente y su evolución; sin embargo, cuando se lleva a los vehículos a ser diagnosticados, después de que se deja la llave, queda uno, el cliente, a merced de los mecánicos y talleres de servicio. Hoy por hoy llevar el carro al taller es un drama desde que entra hasta que sale. Es casi como jugar la lotería y rezar para que el vehículo al salir salga arreglado y uno como cliente no deba volver por el mismo problema.
El viaje al Mecánico
Al final todo es un negocio y el cliente es quien sufre las consecuencias. No hay quien defienda los intereses del cliente ya que una vez el carro entra en el taller queda en manos de los mecánicos sin que el cliente pueda ver que le hacen a su carro.
Cuando se compra carro nuevo se tiene la ventaja de la garantía de fábrica, aunque no siempre es una ventaja ya que depende del concesionario en donde se haya comprado. Si este posee un buen taller de servicio entonces estamos frente a una buena elección, de lo contrario, estamos ante la peor pesadilla. Sin mencionar los concesionarios que venden carros usados, donde venden vehículos con una supuesta garantía extendida que resulta ser otra pesadilla. En el caso de las garantías extendidas, la mayoría, no todas, prometen un servicio ejemplar cuando tu carro deba ir al mecánico; sin embargo, si el vehículo es un carro alemán o importado tendrás la peor experiencia de todas. La garantía tiene la obligación de llevarlo a concesionarios de fábrica pero por lo general llevan los vehículos a talleres que no son autorizados, sin experiencia en carros alemanes e importados teniendo como consecuencia carros que sufren y sufren por un pésimo mantenimiento. Lo peor de todo es que nunca te avisan esto al comprar el vehículo a pesar que por ley y contrato deben llevarlo siempre al concesionario de fábrica para que el vehículo sea reparado.
En otros casos sucede que el vehículo es desvalijado por algunos mecánicos inescrupulosos que tienen el mismo vehículo y reemplazan piezas buenas del vehículo del cliente por piezas defectuosas, teniendo como premisa que al final el cliente esta protegido por la garantía y la misma responderá por cualquier daño que surja de una mala reparación o daño generado de manera deliberada. En Miami, al parecer, es un vía crucis llevar el carro sea nuevo o usado a ser reparado. Por lo general, si el carro tiene más de un problema, nunca resuelven todos los problemas al tiempo. Esto debido también a que el volumen de vehículos a reparar es tan grande que la calidad del servicio es pésimo y no hay manera para que un mecánico pueda concentrarse en su vehículo como debería ser.
Al final todo es un negocio y el cliente es quien sufre las consecuencias. No hay quien defienda los intereses del cliente ya que una vez el carro entra en el taller queda en manos de los mecánicos sin que el cliente pueda ver que le hacen a su carro. Esto es un problema más grave de lo que muchos conocen y ya es hora de alzar la voz sobre la ineficiencia de estos talleres de servicio y sus prácticas no muy ortodoxas. El cliente debería ser la prioridad, pero no lo es. Es tan grave la situación que la gente teme a hacer reclamos por el miedo a que los vehículos sufran por los malos manejos que se presentan en los talleres de algunos concesionarios.
Sufrí este drama personalmente con mi vehículo y hago un llamado a las agencias encargadas de regular a los talleres y mecánicos para que se protejan mas los derechos de los clientes por encima de los intereses de sacar provecho de los consumidores por algunos concesionarios y garantías extendidas en Miami y resto del país.
También debo aclarar que no todos los concesionarios y mecánicos del sur de la Florida incurren en estas prácticas ilegales y deshonestas. Sin duda existen buenos mecánicos y talleres que ofrecen servicios serios y efectivos. Al final, el viaje al mecánico no debería ser dramático y, mucho menos debería ser un generador de estrés, pero al parecer en eso se ha convertido el viaje al mecánico: en un total estrés y pérdida de tiempo.
Cristhian Mancera Mejía Fundador y gestor de United Languages y Latribunacolus.com
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