MIAMI.- Después de un intenso debate de más de tres horas, la comisión de la ciudad de Miami aprobó que una emisión de 400 millones de dólares en bonos sea sometida a la voluntad popular en las próximas elecciones del 7 de noviembre.
MIAMI.- Después de un intenso debate de más de tres horas, la comisión de la ciudad de Miami aprobó que una emisión de 400 millones de dólares en bonos sea sometida a la voluntad popular en las próximas elecciones del 7 de noviembre.
A través de un referendo, los votantes aprobarán o no esta nueva deuda que contrae la ciudad para impulsar proyectos como el desarrollo y protección de la infraestructura del municipio para contrarrestar las severas inundaciones producidas por el incremento en el nivel del mar; creación de proyectos de vivienda asequible; fortalecimiento de la seguridad ciudadana; mantenimiento y construcción de nuevos parques, e inyección de recursos para la oficina de resiliencia, encargada de crear planes para mitigar y controlar los efectos del calentamiento global.
En su defensa de esta emisión de bonos el alcalde de la ciudad de Miami, Tomás Regalado, recordó que en el foro sobre cambio climático, celebrado en Paris en 2015, los bienes muebles e inmuebles de Miami fueron considerados los de mayor riesgo por los efectos del incremento en el nivel del mar.
Llamó a la emisión de esos bonos “la Miami del futuro”, una forma de preservar la ciudad para los hijos y los nietos.
El administrador de la ciudad, Daniel Alfonso, indicó que se había realizado varias reuniones con los residentes en las que se recibieron comentarios y propuestas. Calculó que hacer realidad esos proyectos costaría alrededor de 1.300 millones de dólares. Sin embargo, la ciudad está en capacidad de emitir hasta 400 millones de dólares. Alertó que si el referendo se aprobaba, el préstamo no se hacía de inmediato.
Los sindicatos de la ciudad no estuvieron de acuerdo con esta propuesta, porque consideraron que había acuerdos de la ciudad con sus trabajadores, demandas y otras prioridades.
Javier Ortiz, presidente del sindicato de la Policía de Miami, dijo aceptar la noción del calentamiento global, pero le pareció que el municipio estaba actuando con la misma histeria provocada por el cambio del siglo, cuando se habló del Y2K y una posible paralización de los sistemas digitales de la época. Tampoco le pareció que destinar 20 millones de dólares a la vivienda asequible era una inversión significativa.
Una activista de Coconut Grove, Grace Solares, pidió que no se aprobara esa resolución que autoriza a la ciudad a emitir esos bonos y ordena que dicha emisión sea sometida a votación. “Tenemos el impacto de 25 millones de la posible ampliación de la exención de impuestos (homestead excemption tax) y una deuda de 130 millones de dólares. Esa votación se puede hacer el año entrante cuando se sepa cómo se va a pagar todo eso”.
El primer paso
Uno de los grandes defensores de la resolución fue el vicepresidente de la Comisión, Ken Russell.
“Ese es el primer paso que debemos tomar, tener la ciudad del futuro no del pasado”, señaló. "Nadie quiere que le suban los impuestos. Esta es una manera de darle fuerza a los dólares que necesitamos, sin incrementar las obligaciones tributarias. Esto es urgente, no lo podemos ignorar”, enfatizó.
El presidente de la comisión, Keon Hardemon, pidió que en esa emisión de bonos se dedicara a la vivienda asequible 100 millones de dólares. Ese fue un cambio que pidió para votar a favor de la resolución.
Exclamó, en un tono enfático, que “hoy no es el momento para decidir los proyectos concretos, sino enfrentar los retos que tiene la ciudad. Nunca se han emitido bonos, en esta magnitud, para vivienda costeable y luchar contra los efectos del incremento en el nivel del mar”.
Pero la supuesta falta de concreción en los proyectos y un afán por emitir bonos y llevar esa propuesta a la boleta electoral, fueron las críticas del comisionado y candidato a la alcaldía de Miami, Francis Suárez. “Las cosas tienen que hacerse de manera muy planeada, con la participación de la comunidad”, recalcó y preguntó: “Cuál es el afán, eso es algo que no entiendo”.
Enfatizó en que era necesario tener un proceso muy minucioso, estuvo de acuerdo en que había que darle la oportunidad al votante de decidir, “pero no perder esa oportunidad por falta de preparación. Hay un alto riesgo de fracaso”, advirtió.
Ni un centavo
La voz más beligerante fue la del comisionado por el distrito 3, Frank Carollo. Se quejó de que en el desglose de cómo se repartirían los dineros del préstamo municipal, no había ni un centavo para su distrito ni para los parques de la Pequeña Habana.
A pesar de que tanto el administrador de la ciudad, como Hardemon y Russell advirtieron que la destinación de los recursos no era algo fijo, que las prioridades podían cambiar y que había que tener flexibilidad, Carollo no acepto esa explicaciones e incluso dijo que no entendía para que le habían pasado una lista de cómo se iba a usar el dinero, si no se iba a seguir.
Willy Gort, comisionado por el distrito 1, indicó que tenía que haber negociaciones entre sus colegas y que tendría que haber un trabajo concienzudo con la comunidad, porque para los residentes de su distrito iba a ser muy difícil entender por qué debían votar para lucha contra el incremento en los niveles del mar.
Al final él, Russel y Hardemon votaron a favor de la resolución. Suárez y Carollo votaron en contra.

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