Los Chirino pertenecen a Miami como el son a Cuba. La familia, encabezada por el gran Willy Chirino, ha armonizado la escena musical miamense, así como exportado los ritmos latinos a varios rincones del mundo. Los seis hijos del matrimonio entre el músico y la intérprete Lissett han heredado el talento artístico de sus padres, y continuado el legado que comenzó cuando el cantautor tomó los escenarios a sus 16 años,
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Los Chirino, legado de talento artístico
Cuando no están en los escenarios o en el estudio grabando, se reúnen junto a la piscina, que bordea el patio de la mansión estilo Mediterráneo ubicada en Pinecrest, y celebran el estar unidos
Si hay algo que ha unido a la familia de Willy Chirino es la música, pues la escena artística de Miami sería inconcebible sin los portadores de este apellido que ha representado a los ritmos cubanos alrededor del mundo.
Al igual que sus famosos padres, Angie, Jesse, Olgui y Nicolle, tienen una indiscutible vena musical y la han dejado verter colaborando en sus discos como coristas en numerosas presentaciones. Mientras que la hija menor, Alana, quien vive en Los Angeles, toca la guitarra y el bajo además de ser compositora, Gianfranco, el único varón, se inspiró en su afición por el deporte para componer junto a su padre el tema Somos los campeones de la salsa.
El intérprete de Ya viene llegando aseguró que no impuso a sus hijos el gusto por las melodías, aunque crecer viéndolos a él y a su esposa, Lissett, entonando letras y grabando discos, influyó en que sus retoños quisieran seguir sus pasos.
Recordó cuando su hija Olgui era niña y con sólo un dedito tocaba un pequeño piano y aprendía con facilidad las notas del pentagrama. Hoy es la pianista de las Chirino Sisters. También les enseñaba a armonizar y practicaban cuando viajaban a Disney World entonando el nombre del primer lugar que vieran por el camino.
“Cuando estas niñas estaban majaderísimas en ese viaje de tres horas y medias, yo las ponía a hacer armonía”, comentó. “Pizza Hut, Pizza Hut, Pi Pi, Pizza Hut”, corearon las hermanas armonizando el nombre de la pizzería mientras recordaban sus vacaciones de la infancia.
Además, las cuestiones artísticas los mantienen conectados en el día a día, pues se escuchan entre sí a la hora de componer temas. “Nos encanta que ellas nos digan lo que piensan porque tienen otra mentalidad y otra frescura”, expresó el músico.
El cantautor dice sentirse orgulloso de sus hijos, pues más allá del talento tienen los valores humanos que les han inculcado.
“Creo que han aprendido a valorar ciertas cosas, la familia y a ser agradecidos con la vida”.
De hecho, el clan es muy unido hasta el punto de coincidir en el horario nocturno, pues siendo una familia de artistas, la musa suele visitarlos durante la noche.
Cuando no están en los escenarios o en el estudio grabando, se reúnen junto a la piscina, que bordea el patio de la mansión estilo Mediterráneo ubicada en Pinecrest, y celebran el estar unidos. Una de las mayores alegrías del salsero es su nieto de nueve meses Dashiel, hijo de Nicolle
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