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CUBA

Hablar con todos

 Es aun peor pretender que hablemos, y que al final, alguien escuche

 

Por JOSÉ LUIS RUMBAUT LÓPEZ

Hablo con todos,
porque soy esta muchedumbre convergiendo,
esta gente que come calabaza
y orina desconsuelo,
estos desamparados que transitan por la calle
en una paz augusta que conmueve,
estos necesitados que no piden
sino que alguna noche al fin les llueva,
estos que ni lo saben
pero son
enamorados, fundadores, héroes.
Hablo con todos, sí,
con todos;

Carilda Oliver Labra (1987)

Al parecer es una quimera, es una utopía o un descalabro, eso de querer que todos hablen, que todos se comuniquen.  Es aun peor pretender que hablemos, y que al final, alguien escuche.

El periodista uruguayo asentado en Cuba desde que éramos alegres discípulos de la Universidad de la Habana,  eterno corresponsal de la BBC y hombre de polémica y palabra, Fernando Rasvberg lo ha demostrado con un sencillo articulo en su Blog que ha tenido una repercusión quizás solo comparable con la guerra de email cuando se ventilo hace unos años el tristemente celebre Quinquenio Gris.  Ese se lo debemos a Alfredito Rodríguez y a quienes todavía hoy mal programan la televisión.

Pero este debate, como el mismo dijo, sin que llegara de arriba, se lo debemos a lo que ocurre en Cuba, a lo que muchos desconocen y tratan de ocultar de los medios:  existe una polarización  de la sociedad cubana como nunca antes y los caminos de la reconciliación estarán mas empañados que los del infierno ( si estos solo tenían piedras como obstáculos).

Sin embargo se mueve.  La sociedad cubana, la real, la que esta dentro y fuera del país, se mueve hacia un lugar casi imperceptible, tal vez errático en su andar, pero se mueve.  Lo demuestra el debate de quienes defendieron el mero derecho a plantear lo que nos venga en gana, sobre todo si parte de una base respetuosa y coherente, si cada opinión es propia y defendible teniendo en cuenta  que la verdad se compone de tantas verdades que la esencia a veces se pierde en lo mas profundo de la  idea.

¡Cuidado, tal vez choquemos con la democracia, si seguimos ese camino!

He dicho, y defiendo que las pasarelas para la democracia en Cuba existen.  la participación  ciudadana en  los procesos eleccionarios en si mismos ha sido por años un entrenamiento de intercambio y de posibilidad.  Las instituciones existen y su papel es defender ese derecho de participación ciudadana.  Las leyes existen y solo es posible cambiarlas con el consenso popular.  Y desde arriba esta claro ese derecho:  cambiar todo lo que deba ser cambiado.  ¿ Que sucede entonces?  ¿A que debemos esa pesadumbre en el andar, ese retraso en encontrar formulas y caminos mas agiles que nos permitan conseguir un mejor país antes de que el Alzaimer nos arrebate la mente?

Tal vez se deba a la falta de oídos, porque por lo visto, palabras (bocas) tenemos de sobra.  Entonces el llamado seria a escuchar, a hablar con todos y que todos hablen.  Seria  permitir el soberano derecho a opinar, si sobre la opinión se basan los deseos, los anhelos, los muchos años de contener nuestras ideas de desarrollo y prosperidad, que según incluso Silvio Rodríguez, es por lo que muchos, decidimos el sacrificio de crear incluso en condiciones que  no compartíamos del todo.

Los que se alzaron como cruzada contra las ideas expresadas en el blog de Rasvberg seguramente se sentían tan dueños de la verdad como los que hemos observado en las tribunas de nuestro tiempo.  NO hay en los escritos que he leído condenando la opinión del uruguayo-cubano una sola posibilidad de equivocación, incluso no hay para nadie el respeto que merece la opinión, y mucho menos la opción de debatir, experimentar desde las ideas y no desde la trinchera oportunista del ataque.

Curiosamente todo esto desató el debate y puede que sea el principal triunfo que ha tenido por estos dais el análisis conceptual de la nueva reina de las redes:  la sociedad civil.  Los que atacaron contribuyeron a que muchos intelectuales vinculados con el gobierno, simpatizantes de siempre, demostraran que la sociedad no es unánime, menos en los criterios que nos dejan anclados en el paleolítico ideológico. 

Es importante que hablemos con todos, pero también es merecedor que  escuche tal vez una parte de ese todos, para que podamos contribuir al país que queremos.  Refundar es ingente, pero conseguir el mejor país es imprescindible sobre todo para quienes por mera opción de vida no tendremos otra oportunidad.

Todos.  Menos ( como nos dijo hace años Carilda Oliver) los que están matando ahora el arcoíris.

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