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DECLARACIONES

"La nueva Asamblea debe desmontar el centralismo que está vigente", dijo Maldonado

El secretario ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas declaró para DIARIO LAS AMÉRICAS como vocero de los empresarios industriales y comerciantes que representa

CARACAS.- ANTONIETA LEDEZMA CAPRILES
Especial

Para el secretario ejecutivo de la cámara de comercio de Caracas, Víctor Maldonado, las elecciones parlamentarias pautadas para este domingo en toda Venezuela pueden significar el comienzo del desmontaje del aparato autoritario que encabeza Nicolás Maduro. >

Maldonado declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS como vocero de los empresarios industriales y comerciantes agrupados en la institución que representa. Estas fueron sus respuestas a las interrogantes planteadas:

¿Cuál sería a su criterio la agenda parlamentaria más conveniente para reactivar la economía venezolana?

Ojalá la agenda parlamentaria tenga motivo y dirección. Creo que hay que desmontar el autoritarismo concentrador que ahora está vigente. Eso se logra si se le quitan atribuciones al sector público y se le devuelven a la sociedad. Una línea de decisiones debería desconcentrar el centralismo. Devolver atribuciones y reforzar la autonomía de estados y municipios. Creo que llegó la hora de clausurar de una vez por todas la reelección presidencial. En lo económico hay que desmontar al Estado Comunal y derogar leyes esenciales al socialismo autoritario como lo son la ley de costos y precios, la ley RESORTE, y el régimen de control de cambios. Hay que devolver la autonomía al Banco Central y centralizar las reservas. Incluso hay que pensar si tiene sentido dolarizar la economía y castrar de una vez por todas las atribuciones excesivas que el Gobierno tiene en el ámbito económico. Se deben tomar decisiones sobre las empresas públicas. Deberían ser privatizadas, lo que supone reflexionar sobre el modelo que reserva al Gobierno (porque nunca ha sido al Estado) el monopolio de la riqueza petrolera y mineral. La economía venezolana esta intoxicada del estatismo y el intervencionismo. Eso es lo que hay que desmontar para que rija el respeto por los derechos de propiedad plural y se abata el populismo caudillista. Con este modelo de política y economía populistas el país nunca se encontrará con la prosperidad. 

¿Qué inventario hace usted de los aspectos negativos y positivos de la legislatura que está finalizando?

La Asamblea Nacional es una expresión conspicua del régimen autoritario que vivimos. La mayoría se ha utilizado sin talante pluralista, en ausencia de consideración alguna por la bancada de la alternativa democrática, practicando constantemente el asambleísmo tumultuario y llevando adelante una agenda que siempre ha estado al margen de los intereses del país. Es una legislatura que se ha prestado para el linchamiento político y para la práctica contumaz de la corrupción institucional. Una y otra vez han validado la habilitación del presidente y la dictadura que significa el legislar al margen del debate político y la confrontación ciudadana. El uso y la exhibición de la violencia, las inhabilitaciones sin debido proceso, la celebración de los “saltos de talanquera” y las extorsiones indebidas han marcado la gestión como una violación flagrante de la voluntad originaria de los electores.

¿Qué efectos ha tenido el control de cambio y el control de precios en la economía venezolana?

Los efectos han sido devastadores. La economía ha desmejorado sustancialmente su desempeño, no hay posibilidad de cálculo económico y sus consecuencias son inflación, escasez y desempleo. El estatismo se ha hecho acompañar del populismo y ambos han degenerado en corrupción. Tenemos un país cuya práctica económica no conviene ni a los ciudadanos ni a los empresarios. Solamente conviene a la voracidad de un régimen autoritario y con pretensiones de instaurar el último socialismo del siglo XXI, pero con los efectos de todos los socialismos reales: pobreza y represión.

¿Qué significa para la Venezuela de hoy la Ley de Tierras?

La Ley de tierras es la causa eficiente de la ruina agrícola. El Gobierno confiscó 5 millones de hectáreas productivas para transformarlas en improductivas. Y con eso aniquila el sistema agroindustrial y la cadena de suministros que llegan al consumidor. Se devastó el campo y se empobreció al campesino que ahora depende de un Gobierno que no sabe cómo reactivar al sector primario de la economía. Con criterios del siglo XIX se comprometió la soberanía alimentaria del siglo XXI venezolano. Ahora dependemos de las importaciones que no se pueden hacer y el Gobierno no permite el despegue productivo al intervenir todo el ciclo económico. Esa es la tragedia del estatismo.

¿Será posible reactivar el aparato productivo del país con los bajos precios del petróleo?

La reactivación económica dependerá más del desmontaje del estatismo interventor que de los recursos económicos que garantice la renta petrolera. Este estado ineficaz y sobredimensionado es inviable. Por eso de lo que se trata es de redimensionarlo para hacerlo más fuerte, más eficaz pero más limitado en su alcance y extensión. No tiene sentido un Gobierno que sume 2.75 millones de empleados públicos y tenga desde una heladería y una procesadora de plátanos hasta el monopolio de la siderurgia, la energía y el petróleo. Es imposible y a las pruebas me remito. El aparato productivo se reactiva con confianza, estabilidad, paz y estado de derecho que reconozca y garantice los derechos de propiedad. Sin esos atributos cualquier flujo de recursos se perderá.

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