Mamas inflamadas
Un proceso infeccioso que afecta al 5% de las madres lactantes a nivel mundial
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Los primeros síntomas suelen ser el enrojecimiento y mayor sensibilidad en la zona, un malestar general muy parecido al de una gripe, con temperatura alta. Igualmente, pueden aparecer grietas en el pezón o en la piel que lo rodea, y en algunos casos, la mama aumenta de tamaño al no drenar adecuadamente. nEstá también el caso de algunas mujeres con senos muy grandes que suelen presentar repetidas afecciones en los pliegues de la piel, pues se trata de una zona que está caliente y húmeda, a consecuencia del sudor, que se convierte en el entorno ideal para el desarrollo de hongos y bacterias. n
Dependiendo del momento en que ocurre, esta puede ser clasificada en dos grandes grupos: la mastitis puerperal, que se produce usualmente pocos días o semanas después del alumbramiento; y la no-puerperal, como se define a la que no está asociada al proceso de lactancia materna. Y como en toda enfermedad, puede presentarse tanto en episodios agudos, como en cuadros crónicos. n
Durante el periodo de lactancia materna es mucho más probable que aparezca la enfermedad, bien sea durante las primeras seis semanas, o incluso, al momento del destete, y afecta especialmente la zona del pezón. En este caso, el detonante más común del proceso infeccioso es la bacteria Staphylococcus aureus. n
Ahora bien, un caso menos frecuente es el de aquellas mujeres que, sin estar lactando, desarrollan la enfermedad. Esta variedad no-puerperal afecta especialmente a quienes han cumplido los 30 años de edad, más aun si son fumadoras, pues según investigaciones recientes, algún componente del cigarrillo daña los conductos del pezón, haciendo que estos se infecten. Este tipo de mastitis provoca un fuerte dolor y enrojecimiento de la zona, asociándose en muchos casos con la presencia de un tumor. n
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Antibióticos y compresas
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El tratamiento de la mastitis contempla el uso de antibióticos, para combatir al agente patógeno que origina la infección; acetaminofén para reducir el dolor y la fiebre, así como ibuprofeno para disminuir la inflamación. Si la inflamación no desaparece y se forma un absceso, lo ideal es que un especialista realice una pequeña incisión para el drenaje. nAhora bien, para controlar los síntomas, lo recomendable es descansar, evitando dormir boca abajo para no presionar las mamas; beber abundante líquido; y seguir amamantando.
En este caso, y para mitigar el dolor, se sugiere cambiar constantemente de posición; usar compresas calientes sobre el área por unos 20 a 30 minutos antes de alimentar al bebé o de extraerse la leche, y finalmente, masajearse el seno para ayudar a drenar la leche.
Causas principales
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- Presencia de grietas o fisuras en el pezón. n
- Dejar de amamantar al bebé. n
- Cansancio. n
- Estrés. n
- Sostenes muy ajustados. n
- Usar pezoneras adhesivas. n
- Dormir boca abajo. n
- Tabaquismo.
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