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Cuestión de impulsos

Mordiscos incontrolables

Clavar los dientes en otra persona es un hábito de la niñez pero mantener esta conducta al crecer implica que algo no está funcionando bien

Morder puede resultar una experiencia placentera, pero más allá de las conductas infantiles y los acuerdos de la pareja en la intimidad, los especialistas coinciden en que hacer un hábito de este gesto marcado por la agresividad, denota la presencia de un problema con el control de impulsos.
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En la edad preescolar, la mayoría de los niños muerde como respuesta a ciertas situaciones de presión que no son capaces de manejar, entre ellas el sentirse paralizados por el miedo, el enojo o la frustración, aunque a veces, también lo hacen para experimentar, por el simple placer de descubrir qué efecto tendrá su mordida en el agredido. n

Además, los pequeños suelen morder a sus compañeros, a sus amigos, a sus hermanos y a sus familiares cuando se sienten excesivamente estimulados o cuando quieren expresar las dimensiones de su amor, ajenos al hecho de que este es un mecanismo equivocado para manifestarse, sobretodo, socialmente.
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En ese momento de la vida, algunos padres creen que responder de la misma manera demuestra al niño como duele ser mordido, y cuanto rechazo genera esta conducta, pero lo único que logran es enseñarles una forma equivocada de manejar la agresión: siendo a su vez más agresivos.

Y como las conductas se aprenden y se fijan, no es extraño que muchos adultos hagan uso de este mecanismo como vía para la liberación de tensiones y de pasiones. n

Tras la acción
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Un impulso es una sensación de tensión que se incrementa gradualmente, haciendo casi imposible abstenerse de cometer una determinada acción.

Posteriormente, el individuo experimenta una sensación placentera y la liberación de esa tensión acumulada, aunque los sentimientos de pena o culpabilidad despiertan al darse cuenta de la dimensión del hecho. nCuando una persona es incapaz de manejarse en este sentido, se habla de un trastorno del control de impulsos, siendo los más comunes: el explosivo intermitente, la cleptomanía, la piromanía, el juego patológico y la tricotilomanía. n

No es fácil comprender por qué se pierde el control de esta manera, como tampoco lo es evaluar a un individuo desconociendo qué está pensando en ese momento y cuales son sus antecedentes, en especial su visión de mundo, un proceso que se construye en la infancia como resultado de la interacción entre las fuerzas del entorno y las emociones que regulan nuestras mentes. n

Casos como los del boxeador Mike Tyson y el futbolista Luis Suarez, podrán funcionar como ejemplo, de cómo cierta parte de nosotros pareciera negarse a abandonar aquellos hábitos que en su momento nos hicieron sentir libres, e incluso, seguros.

Características de este trastorno n


- Acciones irresistibles: El sujeto no puede resistirse al impulso o tentación de llevar a cabo acciones, aunque sean peligrosas para él o los demás. n

- Aumento progresivo de la tensión emocional. n

- Sensación placentera y liberadora al ejecutar la acción que lo tienta.
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