ver más
TERRORISMO

Berlín busca volver a la normalidad tras el atentado

En el famoso parque Tiergarten, situado al lado de la Puerta de Brandenburg, las vallas ya están preparadas de cara a la multitudinaria fiesta de Nochevieja, que se mantiene como estaba prevista

BERLÍN.- Berlín despertó este miércoles aún conmocionada por el atentado perpetrado el lunes por la noche contra uno de sus tradicionales mercados de Navidad, pero con un objetivo claro: la vida continúa y hay que hacerlo sin miedo.

Berlín volvió a abrir hoy sus populares mercados navideños, instalados en la capital alemana y en todas las ciudades del país desde el primer domingo de adviento hasta el día de Navidad, y a donde la gente acude para hacer compras o pasar el rato tomando una tradicional salchicha y un vino caliente (Glühwein). Sólo Berlín tiene 60 mercados de este tipo.

El único que permanece aún cerrado es el que fue escenario del atentado en el que murieron 12 personas y 48 resultaron heridas. El mercado situado en la plaza donde se ubica también la turística Iglesia Memorial (Gedächtniskirche), contra el que embistió el camión, reabrirá sus puertas el jueves.

En esa misma plaza, la Breitscheidplatz, en el centro del Berlín oeste, Mamdouh Alakra deposita una rosa blanca y reza. Este ingeniero sirio aprende ahora alemán en Berlín. Hace dos años, huyó de su país a Alemania. "Estoy feliz de estar aquí, porque estoy seguro", dice. "La gente nos respeta, porque son humanos", agrega.

Alakra acudió a la plaza con sus compañeros del curso de idioma. Dos días han pasado ya desde el atentado más grave que ha vivido la capital alemana desde la Segunda Guerra Mundial.

"¡Miedo!", tituló el diario más vendido de Alemania Bild en letras mayúsculas en la tapa de su edición de este miércoles. Sin embargo, rápidamente las redes sociales se llenaron de réplicas contra ese titular en las que pedían no dejarse llevar por el miedo. Mientras, el berlinés Berliner Morgenpost tituló en su portada "¡No temáis!" y el Berliner Kurier rotuló "Berlín seguirá siendo Berlín".

Pero, ¿cómo es la vida ahora en la metrópoli alemana? En uno de esos días gélidos de cielo azul, las calles cortadas cercanas al lugar del atentado permanecen tranquilas, casi en silencio. Policías armados vigilan delante de un puesto de salchichas. Mientras, las velas, flores y carteles se siguen acumulando en la zona.

Los berlineses eran conscientes de que sólo era una cuestión de tiempo ser víctimas de un atentado como ya lo han sido otras grandes ciudades europeas como París.

Como reacción a lo sucedido el lunes, las autoridades berlinesas han colocado bolardos en los mercados navideños como el situado en la Potsdamer Platz, por la que pasan dos avenidas grandes con mucho tráfico.

La Policía quiere evitar así que un vehículo pueda volver a arrollar a la gente en un mercado o en un sitio público. Los camiones, a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades europeas, sí tienen permitido circular por el centro de las poblaciones alemanas y es habitual verlos cargando o descargando o simplemente de camino hacia sus destinos.

En el famoso parque Tiergarten, situado al lado de la Puerta de Brandenburg, las vallas ya están preparadas de cara a la multitudinaria fiesta de Nochevieja, que se mantiene como estaba prevista.

A excepción de las banderas a media asta, todo parece como siempre. Los turistas se agolpan ante la Puerta de Brandenburgo para sacarse la tradicional foto. "Nos sentimos seguros", asegura Janis Ellis, de Sudáfrica. Intenta evitar las aglomeraciones en su viaje por Europa, pero eso es algo que ya hacía antes del atentado en Berlín, indica.

La parisina Sophie Annonay mira como tantos otros turistas los restos del Muro de Berlín. "En Francia hay muchos policías, aquí no", señala. Sin embargo, reconoce que no sabe si eso es mejor. Tampoco se ven soldados fuertemente armados en Alemania como sí sucede en Francia, agrega.

En el mercado navideño en Gendarmenmarkt, uno de los más bonitos de Berlín y que a diferencia de los demás hay que pagar entrada para poder acceder al recinto, los vigilantes controlan las mochilas. "No tengo miedo. Espero que venga mucha gente", declara una vendedora en un puesto de almendras garapiñadas.

Un vendedor de un puesto de vino caliente reconoce que el ambiente es raro, pero no tanto como para sentirse inseguro. La portavoz de prensa del mercado de Gendarmenmarkt espera que aunque algunos prefieran no acudir, otros sí lo hagan impulsados por el lema: "En realidad no voy a mercados navideños, pero ahora lo haré".

 NULL

    

FUENTE: dpa

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar