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MUNDO

Sudán, la guerra que salpica a muchos

El conflicto entre militares escala a mayor, en medio de una zona altamente volátil, donde la inestabilidad podría crecer y el flujo de petróleo peligrar
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- La guerra civil, siempre sin piedad, estalló en Sudán, país musulmán allá en África. Dos ejércitos, como si no se tratase de paisanos, luchan por tomar el poder, mientras el mundo mira de reojo sin prestar mucha atención. No obstante, hay países que sí miran y razones podrían tener. El país africano está en medio de una zona volátil y es productor de petróleo.

El 15 de abril, el cielo de Jartum, capital de Sudán, se tiñó de gris porque un sinfín de bombas estallaron y la gente, desesperada, echó a correr.

La guerra comenzó entre los generales AbdelFattah Al Burhan, jefe del ejército sudanés, y Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”, líder del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), que juntos protagonizaron un golpe de Estado en 2021.

Por otra parte, países, mayormente occidentales, dictan órdenes de evacuación para su nacionales y personal diplomático, entretanto miles de sudaneses abandonaban la capital con lo puesto y se refugian en campos y países vecinos.

“Viajamos 15 horas por tierra bajo nuestro propio riesgo”, indicó Suliman al-Kouni, un estudiante egipcio, en el paso fronterizo de Arqin con Egipto, a la agencia de noticias AP.

Autobuses con cientos de personas hacían fila en el remoto cruce desértico. Al-Kouni era uno de las docenas de estudiantes egipcios que hicieron el viaje. “Pero muchos de nuestros amigos siguen atrapados en Sudán”, señaló.

Mientras tanto, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, declaró: “Tenemos que seguir presionando para conseguir una resolución política. No podemos permitirnos que Sudán, que es un país muy poblado (con 45 millones de habitantes), implosione, porque tendría consecuencias en toda África”.

Pero más importante aún es el saldo de pérdidas humanas y la incertidumbre que se apodera del país.

Aún no se sabe el saldo exacto de fallecidos, pero fuentes extraoficiales aseguran que más de 1.000 personas han muerto, entre soldados y civiles.

El papa Francisco, que acostumbra a encargarse de unos asuntos y de otros no, hizo un llamado al "diálogo" ante la "grave" situación en Sudán.

"Por desgracia, la situación en Sudán sigue siendo grave, por lo que renuevo mi llamado para que cese cuanto antes la violencia y se retome la vía del diálogo", dijo el Pontífice durante su tradicional oración dominical en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Antecedentes

El golpe de Estado de finales del 2021 acabó con el gobierno de transición que nació tras la caída del dictador Omar al Bashir en 2019, después 26 años en el poder.

No obstante, la convulsa historia de Sudán data de mucho antes, tras obtener la independencia de Gran Bretaña y Egipto en 1956, luego de haber sido territorio de los turcos, bajo el Imperio otomano, en el siglo XIX.

Sudán, una nación que porta una gran potencial agrícola y mineral, incluido el siempre apetecido petróleo, cobra importancia y hay países que quieren ‘echar una mano’.

Egipto

El país de los antiguos faraones observa con preocupación lo que sucede en su vecino del sur. El gobernante egipcio, Abdulfatah al Sisi, asegura ser mediador y por ello convocó varias rondas de conversaciones, aunque su inclinación personal por el general Burhan no lo hace lucir bien.

Árabes

Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí parecen ser los actores internacionales más influyentes en Sudán.

Aunque anteriormente apoyaron al dictador Al, ambos países extendieron la mano (y la chequera) al consejo de transición civil.

Ambos son vistos como más cercanos al general Hemedti, quien envió a sus experimentados mercenarios a Yemen para defender los intereses de Emiratos.

Rusia

El avance en África del grupo de mercenarios Wagner, que tiene lazos con Moscú y ataca Ucrania, también se ha hecho notar en Sudán.

Yevgeny Prigozhin, fundador de Wagner y amigo del presidente ruso Vladimir Putin, incluso se ofreció a mediar entre los generales rivales, aunque EEUU lo acusó de haber ofrecido armas a ambos bandos.

China

A pesar de los enormes intereses económicos y geoestratégicos de China en Sudán (antes de la guerra había más de 700 ciudadanos chinos trabajando en suelo sudanés), el gigante asiático adoptó una aparente posición neutral en el conflicto, como suele hacer en situaciones similares.

Aunque las relaciones bilaterales chino-sudanesas se remontan a mediados de siglo pasado, han aumentado en la última década gracias a la compra de petróleo sudanés.

Occidente

Estados Unidos y Europa apuestan por apoyar la transición democrática en Sudán.

Desde Washington y la capital política europea, Bruselas, se presiona a Egipto, Emiratos Árabes y Arabia Saudí para que influyan en sus aliados sudaneses para detener la espiral de violencia antes de que sea demasiado tarde.

El mensaje es claro: si no se actúa rápido, podría empeorar la situación en una región convulsa, donde países como Somalia, Sudán del Sur, Eritrea, República Centroafricana, Libia o Chad, cuando menos, tambalean.

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