ESPECIAL.- VERÓNICA EGUI
@VeroEgui
Nuevas generaciones hispanas, clave en las elecciones de EEUU
De los nueve estados sin una clara tendencia política, los hispanos tendrán poder para definir la elección en al menos tres: Florida, Nevada, y Colorado, donde representan casi dos de cada diez electores
La población hispana en Estados Unidos ha ido cambiado con el crecimiento de las nuevas generaciones. En 2012 existían 23.3 millones de hispanos habilitados para votar. Entre ese año y 2016, 3.2 millones cumplieron 18 años (una tasa de crecimiento promedio de 803.000 personas por año), 1.2 millones se convirtieron en ciudadanos, 130 mil puertorriqueños se mudaron al país, principalmente a Florida, lo que establece una proyección de 27.3 millones de votantes para las presidenciales de 2016.
Del total de electores hispanos, 44% pertenecen a la generación “Millenials”, una proporción mayor que cualquier otro grupo racial o étnico en Estados Unidos, de acuerdo a los datos de la Oficina del Censo. En este sentido, no solo será definitorio captar el apoyo de los votantes hispanos, sino de los jóvenes de este grupo demográfico, en vista de que la media de hispanos nacidos en EEUU tiene 19 años.
Aunque no es algo exclusivo de los hispanos, la mayoría de edad de los jóvenes ciudadanos de Estados Unidos es también la principal fuente de crecimiento para los votantes blancos, alrededor de 9.2 millones cumplieron 18 años entre 2012 y 2016, y entre los negros, 2.3 millones de jóvenes se hicieron mayor de edad en ese período.
Mientras que en el caso de los asiáticos, en ese lapso, 607.000 han cumplido la mayoría de edad. Pero a diferencia de los otros grupos, las naturalizaciones entre los asiáticos es la fuente mayor de crecimiento de ese sector, unos 930.000 inmigrantes asiáticos se han convertido en ciudadanos de Estados Unidos entre 2012 y 2016. Lo que determina que 61% de los votantes asiáticos nacieron en el extranjero.
Los jóvenes hispanos definen la votación de este sector
11.9 millones de hispanos “Millenials” están habilitados para votar en las presidenciales de 2016, representando el grupo más grande de las minorías, pero el segundo en general, detrás de los 42.2 millones de Milleanials blancos, pero más que los 9.9 millones de negros, y 2.9 millones de asiáticos.
En las últimas cuatro contiendas presidenciales, los jóvenes hispanos han definido la elección de su sector. En 2000 (elección entre George W. Bush vs Al Gore), 43% de los votantes hispanos tenían entre 18 a 35 años; una participación similar hubo en 2004 (George W. Bush vs John Kerry); 2008 (Barack Obama vs John McCain); y 2012 (Barack Obama vs Mitt Romney); y la proyección de Pew Resear Center estima un esquema similar en la contienda de 2016.
En los otros sectores demográficos ocurre lo contrario, los electores blancos, negros y asiáticos son mucho mayores, la participación de los votantes de 18 a 35 ha disminuido 3%, 4% y 7%, respectivamente, entre 2000 y 2016.
Dentro del electorado hispano también está el elemento fijo de los inmigrantes. Al igual que sucede con los jóvenes, los que han nacido en el exterior y fueron nacionalizados tienen una participación estable en las urnas desde 2000 en adelante, una cuarta parte de ellos participa en el proceso presidencial. Las proyecciones advierten que los hispanos inmigrantes aptos para votar este año se van a duplicar en relación al 2000, es decir de 3.3 millones de electores pasarían a 6.6 millones.
Impacto en las presidenciales de 2016
De los nueve estados claves, donde no existe una clara tendencia política los hispanos tendrán poder para definir la elección en al menos tres: Florida (18,1%), Nevada (17,2%), y Colorado (14,5%) donde representan casi dos de cada diez electores, mientras que en los seis restantes esta comunidad representa menos del 5%: Virginia (4,6%), Pennsylvania 4,5, Wisconsin 3,6%, Iowa 2,9%, Ohio 2,3% y Nueva Hampshire 2,2%. Este conglomerado de estados representa 115 de los 538 electores que definen la votación presidencial.
El elector hispano, que tradicionalmente se ha inclinado por el partido Demócrata en las presidenciales, ha ampliado su educación universitaria, aumentando su influencia electoral en estados claves, en la medida en que esta población se ha vuelto más dispersa en el territorio nacional, representando 11,9% del total de electores de Estados Unidos en 2016, casi el mismo porcentaje de negros (12,4%). Por esta razón, los análisis advierten de la importancia de su participación en estos comicios, aunque la tasa de participación electoral de los hispanos ha sido considerablemente inferior a los de otros grupos.
En 2012, menos de la mitad (48%) de los votantes hispanos emitió su voto, en comparación con 64,1% de los blancos y 66,6% de los negros. Los asiáticos tenían en ese momento un índice de participación similar a la de los hispanos (46,9%). También cabe recordar que los Millenialls hispanos (44%) son menos propensos a emitir un voto que los electores de mayor edad.
Sin embargo, el número cada vez mayor de hispanos nacionalizados puede ayudar a aumentar las tasas de participación. En 2012, 53,6% de los inmigrantes hispanos votaron (7,5% más que 46,1% entre los latinos nacidos en EEUU). En 2008, ese sector también votó en mayor medida (54,2% frente a 48,4%).
“Los hispanos no participan suficientemente en la política estadounidense, en buena medida porque no existen líderes para darle visibilidad a la política dentro de su comunidad”, explica Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Iowa.
De hecho, los dos precandidatos hispanos que se disputan la nominación republicana son de origen cubano (Ted Cruz y Marco Rubio), sector que no agrupa el sentir general de los hispanos, porque la gran mayoría de esta comunidad es de origen mexicano o centroamericano.
Hasta ahora, ninguno de ellos ha explotado su origen para captar el apoyo de la comunidad hispana, y Schmidt advierte que de convertirse alguno de ellos en candidato presidencial por el partido Republicano tampoco lo harían. “Los cubanos llegan a EEUU sin los problemas de ilegalidad porque reciben asilo político inmediatamente. No hay cubanos ilegales en el país”, acota al explicar que los problemas de los cubanos son diferentes al del resto de la comunidad.
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