El próximo 19 de noviembre de 2026 se cumplirán 189 años de que se inaugurara en La Habana el primer ferrocarril del Reino de España y de Hispanoamérica. Por entonces, Cuba ya había despertado su andar a la prosperidad, y la falta de caminos era un obstáculo para su avance.
Pocos años atrás se había inventado el ferrocarril con máquinas de vapor, que revolucionó y transformó hasta nuestros días a la humanidad. A diferencia del páramo improductivo que es nuestra isla hoy, hace casi doscientos años, aquella Cuba no dudó en aplicar el nuevo adelanto y pronto se convirtió en el séptimo país en tener un ferrocarril.
Lo hubiera podido tener antes, pero desde entonces, los habitantes de esa bella isla siempre hemos tenido un grave problema en ponernos de acuerdo. Sobre esto he escrito un libro. Un libro sobre aquella Cuba que avanzaba con sus problemas, como cualquier sociedad y abrazaba la prosperidad.
Le he escrito El tren de los egos a esa Cuba, hoy perdida, pero que sueño con ver renacer. Se lo he escrito a los cubanos de antes y a los de ahora. A los unos, para que no olviden el país donde nacieron, a los otros para que sepan que aunque hoy Cuba esté demolida, está en sus manos en nuestras manos reconstruirla y regresarla al éxito, la prosperidad y la felicidad.
Lo escribí, además, por amor. Por el amor que desde su primera lectura habita en sus páginas. El amor que nunca las abandonará, pues es su casa.
Es así que este 13 de noviembre lo presentaré junto a Sebastián Arcos Cazabón hermano y patriota en la Green Library de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). A las 7 de la tarde los esperamos, siempre reconforta hablar de Cuba, de la que nos quitaron, de la que hoy sufre, y de la que pronto refundaremos juntos.