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Francisco: un Papa moderno

El Sumo Pontífice parece haber dado una interpretación moderna a las lecciones de Jesús

Se cumple un año el 13 de marzo de la elección de Jorge Mario Bergoglio como Obispo de Roma, jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. El primer jesuita y primer latinoamericano en ocupar tales cargos, dio un mensaje al mundo cuando escogió el nombre de San Francisco de Asís, que calificó como u201cel hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la Creación u201d. Habló desde los inicios de su papado que deseaba u201cuna iglesia pobre y para los pobres u201d.
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Respaldó sus palabras con acciones. No vive en el lujoso Palacio Apostólico Vaticano sino en la sencilla habitación 201 de la Casa Santa Marta. Cambió el papamóvil blindado por un todoterreno blanco descubierto. Ha abrazado, lavado los pies y compartido con los enfermos y los humildes. Tiene palabras fuertes contra los miembros de la Iglesia que se rodean de lujo. Ataca los excesos del capitalismo. Ya como arzobispo y cardenal vivía sencillamente en Buenos Aires, se desplazaba en el transporte público, y era crítico de lo que llamó un u201cacostumbramiento u201d a la pobreza. n

Ha puesto en primer plano los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia, basados en la caridad y la misericordia, pero también la justicia. No es cuestión de regalarles sobras a los desposeídos, sino de crear una sociedad donde incluso los más humildes tengan derecho a ocupar un lugar digno. En este sentido, el Papa nos ha recordado una importante enseñanza de Cristo: u201cBienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de Dios. u201d n

En otros aspectos, el Sumo Pontífice parece haber dado una interpretación moderna a las lecciones de Jesús. Cuando ha querido abrir las puertas de la Iglesia y abrazar a quienes antes se sentían excluidos u2013como los gays y las madres solteras u2013 quizás haya pensado en lo que han sufrido por tantos rechazos. u201cBienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. u201d n

Sin duda el Papa Francisco ha ganado gran popularidad, y no sólo entre católicos, sino entre personas de otras religiones e incluso ateos, por su sentido común, su palabra directa, su modernidad - u201ctwitea u201d de continuo- , su afán de reforma, y la búsqueda de una transparencia inusitada en una Iglesia que por años encubrió las perversidades de curas pederastas. Por el contrario, el Papa ha hablado recientemente de abrir los archivos secretos del Vaticano durante el controvertido pontificado de Pío XII (1939-1958), acusado de haber guardado silencio sobre el holocausto de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, aunque otros aducen que la supuesta neutralidad del Papa le permitió salvar a muchos judíos en esos tiempos aciagos.
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Fiel a su preocupación por la paz mundial y a sus raíces latinoamericanas, el Papa se desvela por los sucesos recientes en Venezuela. En una de sus tradicionales audiencias de los miércoles, hace ya varias semanas, mucho antes de que ningún gobernante democrático se pronunciara, expresó su deseo profundo de u201cque cesen cuanto antes la violencia y las hostilidades u201d en ese país. n

No hay prácticamente un día en que el Papa no sea noticia por alguna declaración de actualidad. Recientemente pidió a los encargados en administrar los bienes eclesiásticos de diversas instituciones u201cprudencia y transparencia u201d y advirtió que u201cno tolera derroches u201d. A los jóvenes de Nuestra América envió un mensaje con el arzobispo de Santo Domingo y primado de América Latina, quien declaró después de su visita al Vaticano: u201cEl Papa quiere que la Iglesia se acerque a los jóvenes no para conquistarlos sino para acompañarlos, que son dos cosas distintas u201d.
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En su primer año como Papa, el Sumo Pontífice no ha promovido ningún cambio fundamental en los preceptos del catolicismo, pero ha avanzado en dos direcciones: la reforma interna de la Iglesia y la imagen que ahora proyecta. O sea, trabaja hacia dentro u2013el tronco u2013, y hacia fuera -las ramas-, pues la Iglesia somos todos. n

Entre las cosas que más me agradan del papa Francisco es su joie de vivre. El júbilo se le ve en la sonrisa, los gestos, la interactuación con los niños, y hasta la forma de andar. Nos ha invitado a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría. Nos recuerda con gozo, una y otra vez, que Dios no se cansa nunca de perdonar. Resalta la esperanza de la fe. u201cHay que vivir con alegría las pequeñas cosas de la vida cotidiana u2026 u201d aconseja. Ofrece optimismo, brío, entusiasmo. En un mundo a menudo hostil, nos hacía falta.
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