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La hora de José Dariel Abreu

Tuve la suerte de hablar con José Dariel Abreu en enero, antes de que algún otro comunicador lograra hablar con el inicialista de los Medias Blancas de Chicago. Ese hecho me lo hizo saber él mismo, argumentado su timidez como escudo para conceder alguna entrevista. Ese día no pareció para nada inseguro, sobre todo porque conoce plenamente todo lo que su talento le va a permitir hacer dentro de un terreno de juego de Grandes Ligas. n

De Abreu se ha dicho que es un bateador fuerte, que usualmente conecta con solidez hacia el jardín izquierdo y que al golpear la bola, esta sale disparada como si fuera un proyectil. Se supone que le sacará mucho provecho al US Cellular Field de Chicago, donde la bola parece recorrer distancias con mucha facilidad. También se ha hablado de sus habilidades defensivas. Quienes le habían visto, hablaban de la movilidad de un felino en la inicial, con características muy parecidas a las de Andrés Galarraga. n

Al conversar con Abreu, me hablaba de lo seguro que estaba del éxito que le aguardaba. Cualquier persona que sale de su país corre el riesgo del fracaso, y no se debe nada más a lo que sale a hacer, sino a todo lo emotivo que rodea esa partida. Se trata de salirse de una zona de dominio, para atreverse a experimentar con lo desconocido, que va desde el idioma y el ambiente al modo en que se enfrenta al emprender esa nueva aventura, en la cual involucró a su familia, que en principio estaba reacia a correr este riesgo. n

Pero este muchacho sabía a qué venía. Habló de cuánto ha tenido que cambiar su mentalidad para asumirse como un pelotero de Grandes Ligas, una responsabilidad que le confirió la organización de los Medias Blancas de Chicago al ofrecerle 68 millones de dólares y otorgarle la custodia de la inicial, además de ubicarlo como tercero en el orden de bateo. n

Por lo poco que he visto de Abreu en el terreno, y por la conversación que tuvimos hace meses, se sospecha de la claridad que tiene para completar el éxito. Todo pasa por entrenar fuerte, cuidarse dentro y fuera del terreno y dedicarse a lograr la meta. Y como dice que eso es lo que ha hecho durante toda su vida de pelotero, además de cultivar una vida familiar profunda y poseer condiciones naturales innegables, hay que apostar por él.
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