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OPINIÓN

Victoria apretada en la recta final

Quedando tan solo dos meses para las elecciones, todos las señales apuntan a unos resultados finales bastante reñidos
Por SONIA SCHOTT

SONIA SCHOTT
@schottv

Cada elección prueba que la política no es una ciencia exacta. Hasta hace poco, los analistas auguraban con certeza absoluta que la victoria de Hillary Clinton, en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre, ya era un hecho consumado.

Era una ventaja que, según decían, estaba más que sustentada en las múltiples encuestas, que pregonaban números que no paraban de subir a su favor mientras que Donald Trump se veía enterrado entre tantos problemas, que parecía imposible para él resucitar y llegar a feliz término con su ilusión presidencial.

Sin embargo, Harold Wilson, dos veces primer ministro de Gran Bretaña, solía decir, con mucha razón, que una semana es mucho tiempo en política y en este caso, el ejemplo demuestra que la fortuna está cambiando otra vez a favor de Trump.

Las últimas encuestas revelan que ha alcanzado rápidamente a su rival demócrata y que ahora se encuentra a tan sólo un par de puntos detrás de ella.

Quedando tan solo dos meses para las elecciones, todos las señales apuntan a unos resultados finales bastante reñidos, por lo que las próximas interrogantes naturales serían: ¿Qué podría hacer la diferencia, para cualquiera de los dos candidatos, de aquí a 8 de noviembre? y ¿Cuál podría ser la clave que marque esa diferencia entre los que aún no están seguros qué candidato elegir?

Tal vez, una variable importante podría ser la gestión del presidente Barack Obama.

Obama espera continuar con Clinton su legado de ocho años en la Casa Blanca, encabezado por su reforma sanitaria, el Obamacarea: la creación de miles de puestos de trabajo, su orden ejecutiva declarando la amenaza que representa Venezuela con las consiguientes sanciones a funcionarios gubernamentales, su apertura hacia Cuba, la paz en Colombia después de más de 50 años de conflicto, su cambio en la política exterior y de seguridad hacia la región de Asia y el Pacífico, el acuerdo nuclear con Irán y la adopción de una serie de medidas para combatir el cambio climático.

Sin embargo, un porcentaje significativo de estadounidenses, sigue convencido de que Obama no ha hecho honor a los compromisos que contrajo cuando fue elegido Presidente y prometió un cambio, a pesar de las luchas con un Congreso adverso.

Sus críticos, tanto en Estados Unidos como en otros lugares del mundo, lo han acusado de actuar con debilidad, un rasgo peligroso en las relaciones internacionales, no sólo cuando hay que lidiar con Siria o el resto del Medio Oriente pero especialmente cuando se trata de potencias como China o Rusia.

Es con ese legado de Obama en mente que los votantes podrían sentirse o animados a votar por Clinton, como una prolongación del proyecto político o por el contrario, sentirse decepcionados y optar por Trump.

Por supuesto, Obama no será el único factor decisivo, pero los éxitos y fracasos de su administración podrían ser claves en el último minuto, si Clinton y Trump se disputan el final con un margen que promete ser muy apretado.

A menos que haya una revelación espectacular que destruya la reputación de los contendientes presidenciales, los electores tendrán que decidir entre una mujer, que cumplirá 69 años, 13 días antes de la elección y que ofrece una extensión del programa de Obama, o un magnate hotelero y de casinos, de 70 años, que ofrece el cambio más grande en la política interna y externa de Estados Unidos, desde la administración de Ronald Reagan.

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