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SANGRE NUEVA

Rolando Escalona, el comisionado que quiere transformar el Distrito 3 de Miami

Este comisionado de Miami cumple poco más de 100 días en el cargo con una agenda centrada en resultados, menos burocracia y recuperación urbana

MIAMI. – Cuando el comisionado Rolando Escalona habla de su historia, no recurre a discursos elaborados ni a fórmulas políticas tradicionales. Prefiere contarla como la vivió: sin adornos. Llegó a Estados Unidos en 2014, procedente de Cuba, sin dinero, sin familia y sin hablar inglés. Poco más de una década después, ocupa uno de los cargos de representación local más cercanos a la comunidad en la ciudad de Miami.

“Yo llegué con nada, pero con muchos sueños… sin inglés, sin familia, sin dinero. Yo estaba volviendo a nacer”, recuerda en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Su historia personal, marcada por la migración y el ascenso desde trabajos básicos hasta la gestión empresarial, es hoy una de las cartas de presentación de un comisionado que insiste en definirse más como servidor público que como político.

De camarero a comisionado

El inicio no fue sencillo. Su primer empleo en Miami fue limpiando mesas en un restaurante.

“Me dijeron: ‘no hablas inglés, lo único que puedes hacer es limpiar mesas’. Y yo dije: pues a limpiar mesas”, cuenta este político de 34 años.

Mientras trabajaba, estudió inglés en Miami Dade College, pasó luego a Florida International University (FIU) y se graduó en relaciones internacionales y ciencias políticas. Paralelamente, fue ascendiendo en el sector privado hasta convertirse en gerente general del restaurante Sexy Fish.

“Yo creo que no soy tan inteligente como estudioso… aprender a entender los números, por qué se gasta el dinero y qué resultado trae, eso me ha ayudado muchísimo”, explica.

Ese enfoque práctico es el que asegura haber trasladado a su gestión pública: saber cómo se invierte cada dólar y qué impacto genera.

Una elección cargada de emoción

Escalona ganó la elección en diciembre pasado, pero asegura que el momento estuvo lejos de ser frío o calculado.

“Ese día no pude hablar… no podía parar de llorar”, recuerda.

Dice que su victoria no la interpreta como un logro personal, sino como una señal de cambio en una comunidad que, según él, estaba cansada.

“Yo simplemente soy la persona que representa ese cambio”.

El Distrito 3, que ahora lidera, incluye zonas clave como el este de la Pequeña Habana, The Roads, West Brickell, Silver Bluff y parte de Shenandoah, áreas con realidades urbanas y sociales muy distintas, pero con problemas estructurales similares.

Peor de lo que pensaba

Al asumir el cargo, Escalona asegura que el diagnóstico fue menos grave de lo que resultó la realidad.

“Es peor de lo que yo pensaba… puedes mirar 16 o 20 años atrás y aquí no se ha hecho nada”, afirma.

Describe calles deterioradas, infraestructuras abandonadas y una falta de inversión visible. Pero una de las mayores sorpresas, según relata, fue el estado financiero de su propia oficina.

“Me encontré una oficina sin fondos. Se gastaron”, señala.

Esa percepción es respaldada por su jefe de despacho, Steve Ferreiro, quien estuvo presente durante la entrevista y ofreció detalles más técnicos sobre la situación presupuestaria que heredaron.

Ferreiro explicó que el presupuesto de la oficina había sido aprobado en octubre de 2025, sin embargo, al momento de asumir, en diciembre, el fondo discrecional —que debía contar con tres millones de dólares— tenía apenas 275 dólares disponibles. Una situación similar, según detalló, se registró en el fondo antipobreza, donde de un total de 2.5 millones solo quedaban alrededor de 900.000 dólares, tras haberse destinado parte de esos recursos a la compra de propiedades en el distrito.

El panorama no era más alentador en otras partidas. En el fondo de eventos especiales, que contaba con una asignación de 75.000 dólares, el balance estaba en números rojos, con un déficit de 120 dólares. En contraste, el presupuesto operativo de la oficina, estimado en 2.3 millones, permanecía intacto.

Ante ese escenario, el equipo decidió emprender una auditoría completa de los distintos proyectos y cuentas, con el objetivo de redistribuir los recursos disponibles hacia prioridades urgentes, como las mejoras en drenaje e infraestructura.

“Primero tienes que organizarte y establecer prioridades”, resume Escalona sobre ese proceso inicial de revisión.

La experiencia, asegura, no solo marcó el arranque de su gestión, sino que también lo llevó a impulsar iniciativas legislativas para evitar en un futuro que un nuevo comisionado pueda encontrar una oficina sin recursos al asumir el distrito.

Modelo de gestión “manga arremangada”

Escalona se inspira en figuras como el fallecido comisionado Manolo Reyes, conocido por su cercanía con la comunidad.

“Usted no es un rey, vaya a la calle, embárrese las manos”, resume como filosofía de trabajo.

Ese enfoque se refleja en su rutina diaria, que incluye visitas a vecinos, inspecciones en persona y seguimiento directo a problemas comunitarios. De hecho, trabaja con el jefe de despacho de Reyes, Steve Ferreiro.

“Hoy mismo fui a la casa de un residente… cogí el teléfono y llamé para resolver su problema”, relata con orgullo.

Legislación para reducir la burocracia

En sus primeros 100 días, el comisionado ha impulsado varias iniciativas con un objetivo común, simplificar procesos y acelerar trámites.

Entre ellas destaca Codebot AI, con la verificación de zonificación mediante inteligencia artificial y la posibilidad de realizar inspecciones virtuales para trabajos menores.

“No creo que para cambiar una ventana haya que tener tanta burocracia”, afirma.

También respalda la implementación de un sistema tecnológico integrado —basado en Oracle— que conectará múltiples plataformas municipales y permitirá gestionar permisos de forma más eficiente.

“Va a agilizar muchísimo los problemas que tenemos con los permisos”, asegura.

Revitalizar la Calle Ocho

Uno de los proyectos más ambiciosos es la revitalización de la Calle Ocho, uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad.

Escalona impulsa la creación de un Business Improvement District (BID) que permitirá mejorar la limpieza, seguridad, cultura y estética del área.

“La Calle Ocho tiene que regresar a lo que debería ser… traer arte, cultura, música, color”, explica.

El plan incluye apoyo a pequeños negocios, mejoras en fachadas y mayor presencia policial.

Limpieza, orden y cultura cívica

Más allá de la legislación, su gestión también apuesta por acciones visibles en el día a día.

Uno de los primeros pasos fue la adquisición de cuatro camiones dedicados exclusivamente a la limpieza del distrito.

“Si hay basura en la esquina, se recoge. La gente quiere ver resultados”, afirma.

Sin embargo, reconoce que el problema no es solo operativo, sino también cultural.

“Hay cosas que no se cumplen porque no se hacen cumplir y porque falta educación”, señala.

Por ello, prepara una campaña dirigida a todos los residentes para explicar normas básicas de convivencia urbana, desde horarios para sacar basura hasta regulaciones municipales.

Parques y resiliencia urbana

Otra de sus prioridades son los espacios públicos, especialmente los parques.

El proyecto más destacado es la renovación del parque José Martí, ubicado en el 362 SW 4 St, que contará con una inversión estatal de más de 20 millones de dólares en su primera fase.

La iniciativa busca no solo modernizar el parque, sino también mejorar su resiliencia ante inundaciones.

“Queremos que sea el mejor parque de toda la ciudad”, afirma.

También están en planes la renovación del Parque del Triángulo (420 SW 11 St) y mejoras en otros espacios como el parque Rubén Darío.

Infraestructura y calles olvidadas

En materia de infraestructura, Escalona identifica décadas de atraso.

Un ejemplo es The Roads, donde asegura que más de 50 calles no han sido intervenidas en más de una década.

“Son calles que no se han tocado en 12 a 16 años”, explica.

El plan contempla inversiones millonarias para repavimentación y mejoras, además de retomar proyectos que habían quedado inconclusos.

ROLANDO ESCALONA

El comisionado de Miami Rolando Escalona cumple 100 días en el cargo.

Vivienda asequible: “háblame de números”

Uno de los temas más complejos —y más repetidos en el debate público del sur de Florida— es el de la vivienda asequible. Pero para Escalona, el problema comienza por cómo se define el término.

“Dime números… no me digas que 1.400 dólares es asequible para alguien que gana mil”, sostiene.

Para él, hablar de vivienda asequible exige aterrizar el concepto en cifras reales: alquileres que puedan pagar trabajadores o personas retiradas sin comprometer su estabilidad económica.

“Asequible es que tú pagues mil o mil doscientos dólares… que una persona retirada pueda pagar 600”, insiste.

En ese contexto, el jefe de despacho, Steve Ferreiro, aporta un elemento clave para entender el punto de partida de la actual administración.

Según explica, el comisionado anterior, con autorización de la Comisión de la Ciudad, había adquirido con dinero público cuatro propiedades en el distrito que posteriormente fueron cedidas gratuitamente por un período de 99 años a desarrolladores privados para la construcción de viviendas destinadas a la llamada workforce housing.

Las propiedades están ubicadas en la SW 8 Calle y la SW 7 Calle, en pleno corazón de la Pequeña Habana.

El proceso, asegura Ferreiro, se realizó de forma acelerada: “el cierre de estas propiedades se realizó en72 horas”.

Además de la cesión de los terrenos, existía el compromiso de destinar cuatro millones de dólares adicionales a cada desarrollador para impulsar los proyectos.

Al asumir el equipo de Escalona decidió revisar esos acuerdos. Se reunieron con cada uno de los desarrolladores y replantearon las condiciones. Solo uno de ellos aceptó modificar el enfoque del proyecto hacia una vivienda realmente asequible.

Ese desarrollo urbanístico, ubicado en la SW 8 Calle y la 14 Avenida, contempla la construcción de unas 200 unidades dirigidas a personas mayores de 60 años, con alquileres que oscilarían entre los 300 y 900 dólares mensuales.

“Eso sí es asequible”, resume la visión que busca impulsar el comisionado. En ese caso específico, Escalona decidió honrar el compromiso de inversión pública de cuatro millones de dólares. Sin embargo, en el resto de los proyectos, orientados a vivienda para la fuerza laboral con precios más elevados, se optó por no desembolsar los fondos prometidos.

La lógica, según Ferreiro, es clara, los desarrolladores ya cuentan con terrenos cedidos por casi un siglo y deben cumplir con los planes establecidos sin necesidad de nuevos incentivos públicos.

“Ellos tienen la propiedad por 99 años, ahora les toca construir”, es la línea que marca la nueva administración.

l episodio refleja no solo un cambio de criterio en el uso de fondos públicos, sino también una redefinición de lo que el Distrito 3 considera verdaderamente asequible en medio de una crisis habitacional que sigue golpeando con fuerza a Miami.

Embellecimiento y dignidad urbana

Otra iniciativa en desarrollo es un programa de mejora de fachadas dirigido a propietarios con bajos ingresos.

La idea es ayudar a renovar viviendas mediante pintura, ventanas y reparaciones básicas.

“Eso hace que las personas se sientan orgullosas de nuevo”, explica.

Para Escalona, la estética urbana está directamente relacionada con la seguridad y la calidad de vida.

Un gobierno más cercano

Más allá de los proyectos, el comisionado insiste en la importancia de la accesibilidad.

“Las puertas de mi oficina están abiertas… no necesitas cita”, asegura.

También ha implementado una “clínica de permisos” en su oficina para ayudar a los residentes a gestionar trámites sin tener que desplazarse a otras dependencias.

Resultados visibles y percepción ciudadana

Tras los primeros meses, reconoce que al principio temía que su trabajo no fuera percibido.

“Pensé que no lo estaban viendo”, admite.

Pero ahora asegura que el feedback ha cambiado.

“La gente me dice: veo el camión, veo que están limpiando, veo que están arreglando”, comenta.

Ese reconocimiento, dice, es clave para mantener el ritmo de trabajo.

Estilo marcado por la experiencia

Escalona insiste en que su forma de gobernar está influenciada por su pasado y su dignidad.

“No juego con mi libertad… sé lo que es no tenerla”, afirma en referencia a su experiencia en Cuba.

Vive únicamente de su salario como comisionado de unos 6.000 dólares mensuales, y asegura no tener otras fuentes de ingreso. “Soy una persona muy correcta”, enfatiza.

“Denme tiempo”

A poco más de 100 días en el cargo, el comisionado reconoce que los cambios estructurales requieren tiempo.

“Denme tiempo, pero vamos a tener muchos cambios”, promete.

Su gestión, aún en etapa inicial, se mueve entre la urgencia de resultados inmediatos y la planificación de proyectos a largo plazo.

Lo que parece claro es que su narrativa del inmigrante que empezó desde abajo y ahora gestiona recursos públicos se ha convertido en parte esencial de su identidad política.

Y también en su principal apuesta para demostrar que, desde el nivel más cercano del gobierno, es posible transformar una comunidad.

cmenendez@diariolasamericas.com

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