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Adrián Espinal impulsa un reconocimiento para jóvenes atletas: "La disciplina también se entrena"

“Los días que no tienes motivación es cuando entra la disciplina”, señaló al hablar del enfoque que propone a sus jugadores

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

El entrenador formativo Adrián Espinal puso en marcha esta semana una iniciativa para reconocer el rendimiento y la constancia de sus jugadores más allá del marcador: metas claras, hábitos sostenidos y progreso medible en el día a día. La propuesta, aplicada dentro de su entorno de trabajo en Miami, busca reforzar una idea que, según él, se está perdiendo en el deporte juvenil: la confianza no se construye solo con talento, sino con disciplina cotidiana.

Adrián, con trayectoria como futbolista profesional en Asia y hoy vinculado al desarrollo de atletas jóvenes, explicó que el objetivo del reconocimiento no es premiar “al más fuerte” o “al que más brilla” en una jornada, sino destacar el trabajo sostenido que normalmente queda invisible.

“Los días que no tienes motivación es cuando entra la disciplina”, señaló al hablar del enfoque que propone a sus jugadores. “Esa disciplina es la que termina sosteniendo el rendimiento”.

La iniciativa se estructuró a partir de metas simples y verificables, definidas por cada jugador junto al cuerpo técnico: desde hábitos básicos de recuperación (descanso, hidratación, constancia en rutinas) hasta objetivos técnicos y de comportamiento, como mantener la concentración después de un error, mejorar la comunicación en el campo o cumplir con tareas específicas por posición. El criterio, enfatizó Adrián, no es la perfección, sino el compromiso con el proceso.

“Para mejorar necesitas entender por qué estás haciendo lo que haces”, explicó. En su experiencia, cuando un joven atleta tiene claridad sobre el propósito, sostiene la motivación con mayor facilidad y tolera mejor los momentos de frustración.

Por eso, uno de los puntos centrales del programa es enseñar a los jugadores a traducir objetivos grandes en pasos pequeños, medibles y realistas, evitando la sensación de “todo o nada” que suele afectar a adolescentes en etapas de formación.

El plan también incluye un componente que Adrián considera clave para el desarrollo de confianza: identificar y celebrar logros parciales. No como premio simbólico vacío, sino como herramienta para sostener hábitos. “Si solo miras la meta final, te desesperas”, comentó. “Cuando aprendes a ver pequeños avances, construyes constancia. Y esa constancia termina creando confianza”.

Además de los objetivos individuales, el programa contempla un seguimiento semanal en el que se revisan avances y se ajustan metas según el contexto del jugador: etapa competitiva, carga académica, nivel de fatiga o necesidades específicas dentro del equipo. Adrián sostiene que esa flexibilidad es parte de la formación, ya que la disciplina no debería sentirse como castigo, sino como una estructura que facilita el crecimiento.

El entrenador también subrayó que este tipo de acciones responden a una realidad que observa con frecuencia: jóvenes con potencial que se frustran rápido cuando no ven resultados inmediatos. En ese escenario, la disciplina aparece como una herramienta de estabilidad, especialmente en edades donde la motivación fluctúa.

“La motivación sube y baja”, afirmó. “La disciplina es lo que te mantiene cuando la motivación no está”. “La motivación sube y baja”, afirmó. “La disciplina es lo que te mantiene cuando la motivación no está”.

En términos prácticos, el reconocimiento se apoyó en indicadores sencillos: cumplimiento de metas semanales, consistencia en hábitos, actitud en entrenamientos difíciles y capacidad de mantener el esfuerzo incluso cuando el rendimiento no es el mejor.

La idea es que el jugador entienda que su progreso no depende solo de un partido, sino de cómo se comporta durante el proceso completo.

Con esta iniciativa, Adrián busca reforzar un mensaje que repite a sus jugadores y que, según él, debería ser parte central del deporte formativo: el rendimiento se construye desde hábitos pequeños, sostenidos y claros. “El talento ayuda”, concluyó. “Pero lo que te cambia es lo que haces todos los días, incluso cuando nadie está mirando”.

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