LA HABANA.- Un tanquero ruso cargado con petróleo atracó este martes en el puerto de Matanzas, en Cuba, en medio de una flexibilización puntual de sanciones por parte de Estados Unidos que permite el suministro en un contexto de crisis energética que golpea a la isla.
Cuba recibe petróleo ruso tras una flexibilización puntual de sanciones de EEUU
La autorización para la entrada del envío ruso se interpreta como una medida calibrada dentro de una estrategia, que combina presión económica con excepciones puntuales
El buque Anatoly Kolodkin, sancionado por Washington, arribó con aproximadamente 730.000 barriles de crudo, convirtiéndose en el primer cargamento de este tipo que recibe el régimen cubano desde enero. La operación ocurre tras la decisión de la administración del presidente Donald Trump de autorizar, caso por caso, el ingreso de suministros energéticos por razones humanitarias.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt aclaró que no se trata de un cambio en la política de sanciones, sino de una medida puntual. “Permitimos que este barco llegue a Cuba con el fin de satisfacer las necesidades humanitarias del pueblo cubano”, indicó, subrayando que este tipo de autorizaciones se evalúan individualmente.
Crisis energética presiona al régimen
La llegada del crudo ocurre en un escenario de profunda crisis energética en la isla, caracterizado por apagones prolongados, racionamiento de combustible y severas limitaciones en el transporte público.
El deterioro se intensificó en enero, cuando Washington interrumpió el flujo de petróleo venezolano tras la captura del dictador depuesto Nicolás Maduro, uno de los principales aliados del régimen cubano. Desde entonces, La Habana ha enfrentado dificultades para sostener su sistema eléctrico y su actividad económica.
Sectores estratégicos como el turismo, la industria del níquel y la producción de tabaco han sido impactados por la escasez de combustible, obligando al régimen a aplicar medidas de contingencia, incluyendo un fuerte racionamiento de gasolina.
Un alivio limitado para la isla
Autoridades del sector energético en Cuba señalaron que el petróleo ruso permitirá producir gas licuado para hospitales, así como abastecer parcialmente el sistema de transporte y generar energía de respaldo mediante diésel y fuel oil.
Sin embargo, expertos advierten que el impacto del cargamento será limitado. El economista Ricardo Torres, de la Universidad Americana de Washington, sostuvo que el envío “puede ofrecer un respiro temporal”, pero no resuelve el déficit estructural de energía que enfrenta el país.
Cuba produce alrededor de 40.000 barriles diarios de crudo pesado, insuficientes para cubrir su demanda interna, lo que la obliga a depender de importaciones para sostener su sistema eléctrico.
Estrategia de presión sin colapso total
Desde Washington, analistas consideran que la política energética hacia Cuba busca mantener la presión sobre el régimen sin provocar un colapso total.
Ricardo Herrero, del Cuba Study Group, explicó que el cerco petrolero pretende forzar a La Habana a realizar concesiones en eventuales negociaciones, llevando al sistema “al borde del abismo” sin desencadenar una crisis humanitaria de mayor escala.
En este contexto, la autorización para la entrada del envío ruso se interpreta como una medida calibrada dentro de esa estrategia, que combina presión económica con excepciones puntuales.
Expectativa en medio de la escasez
En el puerto de Matanzas, algunos ciudadanos observaron la llegada del buque con expectativa ante la posibilidad de un alivio en la crisis.
“Eso es fundamental para nosotros poder subsistir porque el país está parado”, expresó un trabajador local, reflejando el impacto que la escasez de combustible ha tenido en la vida cotidiana.
No obstante, otros advirtieron que el envío no será suficiente para cubrir las necesidades del país, en medio de una crisis que se ha prolongado durante meses.
Dependencia externa y escenario incierto
La llegada del crudo ruso evidencia la dependencia estructural de Cuba de aliados externos para sostener su sistema energético, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y sanciones internacionales.
Mientras tanto, la isla continúa enfrentando apagones recurrentes y limitaciones económicas, en un escenario donde los envíos puntuales de combustible ofrecen alivios temporales, pero no una solución de fondo a la crisis.
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FUENTE: Con información de AFP
