LA HABANA -- El discurso pronunciado por el dictador Miguel Díaz-Canel ante la Asamblea Nacional expone la continuidad de la línea ideológica del régimen cubano, marcando un escenario donde la retórica retiene cualquier atisbo de apertura genuina.
Díaz-Canel invoca la figura de Fidel Castro y promete no instaurar el capitalismo
En lugar de ofrecer una hoja de ruta concreta, la intervención del dictador recurre al acostumbrado argumento de la injerencia y a la promesa de conservar subsidios
La apelación directa a la figura de Fidel Castro y la promesa explícita de evitar la implantación de estructuras de libre mercado o privatizaciones masivas confirman la negativa de la cúpula estatal a implementar reformas de fondo en medio del colapso de los servicios básicos, reseña el portal web Diario de Cuba.
Las declaraciones oficiales dejan al descubierto que el régimen cubano mantiene una vigilancia estricta sobre la iniciativa privada, priorizando el control sobre la acumulación de riqueza y el impacto ideológico por encima de la generación de soluciones económicas reales.
La retórica de Díaz-Canel
En lugar de ofrecer una hoja de ruta concreta o medidas operativas para rescatar áreas deterioradas como el sistema de salud, la educación, el abasto de agua o la generación eléctrica, la intervención del dictador recurre al acostumbrado argumento de la injerencia extranjera y a la promesa de conservar subsidios que, en la práctica, resultan inoperantes para la población.
El anuncio de mantener bajo monopolio público los sectores estratégicos ratifica la intención del régimen cubano de conservar la tutela sobre la sociedad sin otorgar libertades económicas ni garantías jurídicas.
La insistencia del dictador en desterrar trabas burocráticas y combatir la corrupción queda reducida a una declaración formal, al carecer de mecanismos participativos o de reformas estructurales que permitan revertir el deterioro del nivel de vida en la isla.
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FUENTE: Diario de Cuba
