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FSLN

Frío ambiente del proceso electoral en Nicaragua

El 6 de noviembre próximo los nicaragüenses están convocados a elegir un presidente, un vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano
Por JOSUÉ BRAVO

MANAGUA.- Nicaragua, un país con alta polaridad política, se aproxima a cerrar un proceso electoral atípico sin una verdadera campaña con grandes concentraciones públicas, debates políticos ni propuestas de los candidatos que motiven a los votantes a acudir a las urnas.

El 6 de noviembre próximo los nicaragüenses están convocados a elegir un presidente, un vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano.

Las actuales elecciones, que permitirá a Daniel Ortega a reelegirse como presidente por segunda vez consecutiva y por cuarta vez en 32 años, son catalogadas por la oposición política como una farsa, por el fraude montado por el mandatario y sus partidarios en los que el resto de los 5 partidos políticos de la contienda son considerados porque no son conocidos por el electorado o no tienen muchos simpatizantes.

Ortega se siente como un pez dentro del agua, porque para el actual proceso electoral eliminó de la contienda a la real oposición nicaragüense, al arrebatarle la representación legal del Partido Liberal Independiente al político liberal Eduardo Montealegre, para entregársela por medio de sus magistrados de la Corte Suprema de Justicia a Pedro Reyes, un aliado, en la práctica, del sandinismo.

Todo el tendido electoral de los centros de votación es controlado por el sandinismo, además de los magistrados afines a Ortega que mantiene en el Consejo Supremo Electoral que una vez más, como ocurre desde las elecciones municipales de 2008, le ha permitido al gobernante de turno cometer fraudes electorales negando cédulas a los votantes adversarios, engordar o restar personas al padrón electoral, ejecutar doble voto de electores y cometer otros amaños.

En constante campaña

En ese contexto, las actuales elecciones no son siquiera tigre suelto contra burro amarrado, como dice el refrán, son sencillamente una farsa electoral en la que los otros partidos de la contienda, que si acaso mueven juntos el 10% de los electores, son fantasmas que se han prestado al juego de Ortega, así como lo hacía el dictador Anastasio Somoza derrocado por los sandinistas en 1979.

Teniendo fraudulentamente todo el escenario a su favor, Ortega y su partido Frente Sandinista de Liberación Nacional no han hecho campaña de manera tradicional, con concentraciones políticas masivas en todo el país donde él daba discursos, sino que optó por realizar actividades recreativas todas las semanas en los municipios con alcaldes afines.

No obstante, al poseer la mayoría de las televisoras nacionales a su cargo, el gobierno permanece en constante campaña propagandista a favor de su gobierno.

En tanto, los otros partidos han hecho una tímida campaña electoral que no motiva a nadie, no solo porque los nicaragüenses dan como un claro ganador a Ortega, sino porque todo el montaje para el 6 de noviembre es considerado como un fraude.

“Esto lo veo como una especie de intento tardío de legitimar estas elecciones”, dijo la poetisa y escritora nicaragüense Gioconda Belli, al ser consultada por periodistas.

La novelista, crítica con el Ejecutivo, hacía señalamientos al diálogo de 90 días abierto por la Organización de Estados Americanos (OEA) y Ortega, mediante el cual el mandatario quiere legitimar las elecciones.

Para Belli, la mayoría de los gobiernos “no van a legitimar esas elecciones” y duda que existan mandatarios que feliciten a Ortega por su posible reelección o acudan a su toma de posesión.

“Ahora está tratando intensamente que venga la OEA y que más o menos le dé un cariz de legitimidad”, señaló la escritora.

Visita de la OEA

Una delegación de la OEA visitará Nicaragua a partir del próximo 5 de noviembre, un día antes de las elecciones, las cuales analizará con invitados del Gobierno local, aunque no las observará.

Este diálogo y no la campaña misma, ha metido más ruido al proceso porque como antesala al acercamiento entre ambas partes, Ortega había criticado al organismo hemisférico, muy típico de su discurso político.

“Ortega busca se cubra de algún ropaje de legitimidad el proceso electoral que ha caído en un total deslegitimidad al despojar de sus escaños a 28 diputados opositores, evitar la observación electoral, quitar la personalidad jurídica a la segunda fuerza y todas las arbitrariedades que hemos visto desde el 2008 hasta hoy”, alegó el analista político, Jorge Peraza.

Una delegación de la OEA visitará Nicaragua a partir del próximo 5 de noviembre, un día antes de las elecciones, las cuales analizará con invitados del Gobierno local, aunque no las observará.

El Gobierno también invitará a Almagro a que visite Managua para entrevistarse con las autoridades nacionales y los partidos políticos el 1 de diciembre de este año, casi un mes después de las elecciones del 6 de noviembre.

Resultado inaceptable

Los líderes opositores de la principal coalición, agrupados en el Frente Amplio Democrático (FAD), aseguraron recientemente que “el único resultado aceptable” del diálogo entre el Gobierno y la OEA sería la suspensión de las elecciones, que califican de “farsa” y cuyos resultados no reconocerán si se mantienen las condiciones actuales.

En meses pasados, los poderes Judicial, Electoral y Legislativo anularon al principal grupo opositor y despejaron el camino al presidente Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ya que el resto de partidos que compiten son minoritarios.

El reciente sondeo de la firma M&R indica que Ortega, candidato y líder de su partido, cuenta con 66,3% de las intención de votos.

El mandatario tiene la simpatía de 79,3% de los encuestados, mientras que su esposa Rosario Murillo, quien corre como su candidata a la vicepresidencia, tiene una aprobación de 77,8%, señala el estudio que tiene un margen del error del 2,2%.

En un distante segundo lugar, con 8% de intenciones de voto, aparece el candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), Maximino Rodríguez.

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