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PANDILLAS

Honduras busca construir una colonia penitenciaria insular

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, planea levantar una cárcel aislada, como parte de su estrategia para combatir la violencia de las maras

TEGUCIGALPA.- Honduras construirá la primera colonia penitenciaria insular del hemisferio occidental para enviar a sus pandilleros más temidos, tomando ejemplo de su vecino El Salvador. La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, planea levantar una cárcel aislada en el archipiélago de las Islas del Cisne, a casi 250 kilómetros de la costa, como parte de su estrategia para combatir la violencia de las maras.

Después de la masacre de 46 mujeres en un penal vinculada a las pandillas, Castro prometió tomar "medidas drásticas" contra las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13), que han aterrorizado al país durante años. La nueva colonia penitenciaria se diseñará para albergar a 2.000 líderes de bandas y se espera que rompa todo contacto con el exterior, impidiendo que dirijan sus operaciones desde prisión.

Aunque las autoridades hondureñas creen que esta medida ayudará a frenar la violencia, algunos críticos argumentan que no aborda las causas subyacentes del problema y que se trata más de una cuestión de imagen. Tiziano Breda, experto en América Latina del Instituto Affari Internazionali, destaca que es necesario recuperar el control de las prisiones existentes antes de construir una nueva.

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Xiomara Castro en Tegucigalpa, Honduras.

José Jorge Fortín, jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, explicó que la ubicación remota de las Islas del Cisne dificultaría la huida de los líderes de pandillas, ya que se tarda casi un día en llegar en barco desde el territorio continental. Fortín subrayó que la idea es que los delincuentes pierdan todo contacto con la sociedad y paguen por sus crímenes en un entorno aislado.

Sin embargo, algunos expertos, como Breda, creen que estas medidas alejan a Honduras de políticas más efectivas a largo plazo, como la erradicación de la corrupción, la desmilitarización y la implementación de una policía comunitaria. Breda considera que la política de seguridad de Honduras se ha vuelto más reactiva y cortoplacista, imitando a El Salvador sin abordar las causas profundas de la violencia.

Aunque las propuestas son bien recibidas por muchos hondureños, como una medida para poner fin a la situación del crimen en el país, también hay preocupación por el impacto ambiental del proyecto. Los biólogos de la región temen que la construcción del penal afecte los ecosistemas de gran biodiversidad de las Islas del Cisne, especialmente en un momento en que el Caribe ya sufre los efectos del cambio climático.

El Colegio de Biólogos de Honduras calificó la infraestructura como una "amenaza" para la naturaleza de la isla, que cuenta con paisajes exuberantes y aguas cristalinas llenas de vida. Lucky Medina, secretario de Recursos Naturales y Medio Ambiente del país, aseguró que se construirá en armonía con la naturaleza y que se seguirán las medidas de protección ambiental.

Aunque no se ha especificado el costo del proyecto ni la fecha estimada de finalización, la presidenta Castro ordenó su construcción lo antes posible. Mientras tanto, el debate continúa sobre la eficacia de estas medidas y la necesidad de abordar las causas subyacentes de la violencia de las pandillas en Honduras.

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FUENTE: Con información de AP

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