El año 1989, mientras Europa del Este se estremecía con la desintegración del campo socialista, el régimen de la Habana, con Fidel Castro al frente, en lugar de asumir el fracaso mundial de la doctrina marxista leninista, se empecinó en mantener en pie el malogrado proyecto.
Los fusilamientos que marcaron el inicio del fin de la era Castro
La principal fuente de abastecimiento de la economía cubana cayó en picada junto a la desaparición de la Unión Soviética y la adhesión a esas nuevas ideas de algunos altos oficiales que hasta ese momento habían sido los más fieles colaboradores del castrismo los hizo caer en desgracia.
Pero había que buscar una acusación contra esos militares cubanos considerados hasta entonces como héroes que mereciera la repulsa popular. Había que fabricar traidores, también era necesario mostrar que el régimen era capaz de ajusticiar a cambio de preservar la cacareada "pureza de principios".
Los elegidos para aquel proceso ejemplarizante que cobró varias vidas murieron fusilados bajo las órdenes del mismo hombre al que sirvieron de forma incondicional.
A 27 años de los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa y el coronel del Ministerio del Interior, Antonio de la Guardia; Ileana de la Guardia, quien obtuvo asilo político en Francia, devela en entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS, muchas de las verdades ocultas de aquel proceso. En nuestra edición de fin de semana tendremos el testimonio completo.
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FUENTE: REDACCIÓN
