La creación de una nueva moneda regional para Sudamérica, planteada por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, se vislumbra como una propuesta "política e ideológica", con la cual el mandatario pretende "reposicionar" el liderazgo de Brasil en la geopolítica mundial.
Moneda regional impulsada por Lula: ¿Una propuesta política?
"Es una propuesta con sentido político, quizás, con sentido ideológico también. Cuando uno se hace un planteamiento de esta índole, tiene que evaluar las condiciones a corto, mediano y largo plazo, las ventajas, desventajas y factibilidad", manifestó al DIARIO LAS AMÉRICAS Sary Levy, economista, con maestría en Economía Internacional, y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de Venezuela.
A su juicio, este planteamiento carece de una "evaluación económica firme", que permita su concreción. "Esto exige un verdadero estudio, muy detenido, de las condiciones de las economías que se van a involucrar en los cambios propuestos", dijo.
Para Alejandro Sauce, internacionalista, magister en Integración y Comercio Internacional de la Universidad de Montevideo, Uruguay, Lula intenta "reposicionar a Brasil en el escenario internacional". Esto, con la finalidad de que "en el mundo se entiendan con la región" a través de Brasil. "Está tratando de recuperar el liderazgo de uno de los países más importantes en la región, junto con México, como es la República Federativa de Brasil", aseveró.
Además, consideró, que, ante un escenario de recesión global, producto de la pandemia, el mandatario también busca que la "re-dinamización" de la economía brasileña esté anclada al posible incremento del intercambio comercial con el mundo y la región. "Brasil no sólo quiere posicionarse a nivel de liderazgo regional como ventana hacia el mundo, sino estimular el intercambio comercial con el mundo en monedas locales, por eso su papel también dentro de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) ", apuntó.
¿Reedición del SUCRE?
A finales de mayo, durante la cumbre de presidentes en Brasilia, Lula propuso la creación de una moneda para los países del MERCOSUR, el bloque regional que actualmente integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El planteamiento lo reiteró a principios de julio, cuando asumió la presidencia del ente suramericano. Su objetivo, indicó, sería impulsar la cooperación regional y el comercio internacional, y fortalecer la "identidad sudamericana" en la política monetaria.
Los analistas descartan que la propuesta de Lula se trate de una reedición del Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE), creada en 2009 con la intención de reemplazar progresivamente al dólar estadounidense en el comercio interregional.
"El SUCRE, como lo conocimos, buscaba, a través de la creación de una canasta de monedas -las propias monedas de los países-, estimular el comercio interregional. Surgió como una propuesta de integración regional, donde surgió la UNASUR y el ALBA", explicó Alejandro Sauce a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Este sistema de transacción regional no tuvo el éxito esperado, aunque contó con el respaldo activo de Ecuador y Venezuela, que comenzaron a comercializar con el SUCRE. "Esa propuesta interesante, en su momento, no tuvo asidero ni cabida, porque para que exista un Sistema Unitario de Compensación Regional debe existir comercio intra-regional, y es uno de los grandes dilemas de la región. No hay comercio suficiente para que se pueda transar en las monedas locales", sostuvo.
El fracaso del SUCRE como moneda de comercialización regional es un ejemplo, para la economista Sary Levy, de que un planteamiento de esta envergadura debe plantearse a largo plazo, debido a las implicaciones de productividad, competitividad y cambios que conllevan.
Proceso de integración
El candidato correísta a la vicepresidencia de Ecuador, Andrés Arrauz, afirmó a finales de abril, en una entrevista con un medio argentino, que Suramérica estaba "a puertas de ver el nacimiento" de una nueva unidad monetaria: el "Sur". Para ello, continuó, ha estado trabajando "fuertemente" con el equipo de Lula.
"Creo que estamos en un momento histórico que nos permitiría adoptar el Sur. Esta unidad regional y monetaria se está planteando con cada vez más fuerza y que veremos con fuertes noticias en los próximos meses", dijo al diario Perfil y Net TV, de Argentina.
Los analistas no ven factible la implementación de una moneda regional en la situación actual que atraviesa Suramérica. Consideraron que el proceso de integración regional debe pasar por diversas etapas, como fue el caso de la Unión Europea, que tras el acuerdo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) suscrito en 1951, logró implementar el euro como moneda de uso e intercambio regional en 2002.
"El MERCOSUR tiene hoy un nivel de imperfección, desde el punto de vista de integración. Ha tenido a lo largo de los años mucha falencia, incluso el propio esquema se ha venido debilitando. Es una unión aduanera imperfecta, los flujos comerciales en algunos casos se han reducido y muchos países están hoy pidiendo, incluso, que el Mercosur pueda establecer relaciones comerciales a través de acuerdos bilaterales de manera directa, una especie de acuerdos de libre comercio con el mundo", señaló Sauce.
"Falta muchísimo" para una moneda regional
Una moneda única, agregó Levy, es el último paso que dan los países en un proceso de integración regional. "Uno no empieza por la moneda única, sino que se llega al final a la moneda única. Y la verdad, en estos momentos, es mucho lo que habría que avanzar previamente", dijo.
Para avanzar en este proceso, primero, las naciones deberían establecer políticas arancelarias, aduaneras y una comunidad económica. "Si tú no tienes armonizadas las políticas monetarias, fiscales y cambiarias, lo que vas a generar son ganadores y perdedores muy marcados a nivel de la región y, por otro lado, procesos que además de costosos de instrumentar, pueden revertirse rápidamente sin generar los beneficios deseados para el continente", mencionó la economista.
En su opinión, el planteamiento no es adecuado para generar un beneficio a los países sin convertirse en un "proceso traumático con marchas y contramarchas". Por este motivo, indicó, la región debería fortalecer su intercambio comercial y su coordinación macroeconómica. "La verdad es que a la región suramericana le falta muchísimo para poder avanzar en una unión monetaria firme", sostuvo Levy.
Sin impacto
Al no vislumbrar una posibilidad real de que sea creada una moneda regional, los analistas desestiman cualquier impacto geopolítico. "Una moneda no adquiere peso sin que las economías que la respaldan se hayan fortalecido. Entonces, el impacto geopolítico que ello puede tener va a depender de la fortaleza de las economías que las respaldan y no a la inversa", aclaró Levy.
Sauce, por su parte, ve complejo sostener una relación global a través de una moneda regional. Sobre todo, porque las estructuras económicas de la región no están diversificadas.
"No veo al momento implicaciones geopolíticas en una moneda regional, porque no veo la posibilidad real de que pueda existir una moneda regional. Eso llevaría muchísimo trabajo de articulación, de armonización y de reducir asimetrías en las economías", enfatizó.
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