domingo 10  de  septiembre 2023
SOCIALISTAS

Alianza con Maduro revela proyección internacional de Lula

El estado de ánimo general en la prensa brasileña se caracterizó por la repugnancia y la vergüenza cuando el presidente lavó descaradamente la cara del dictador "amigo"
Por LUCAS RIBEIRO

SALVADOR DE BAHÍA.- El reciente encuentro entre Lula da Silva y Nicolás Maduro no fue una visita más entre las diversas reuniones de presidentes latinoamericanos. Este encuentro reveló al mundo uno de los ejes principales de la proyección internacional de Brasil en el tercer mandato de Lula: la solidaridad entre amigos del Foro de Sao Paulo.

Muchos analistas en Brasil quedaron sorprendidos por la pompa y la alfombra roja con la que Lula da Silva honró al dictador contra el cual el FBI estadounidense ha puesto órdenes de arresto por narcotráfico.

La reacción en los medios brasileños, en general, fue una mezcla de críticas. Guga Chacra, analista internacional de Globo, buscó pegar la imagen del amigo de Lula al expresidente Bolsonaro, calificándolo de "dictador reaccionario". Algunos analistas más cínicos y dependientes del gobierno de Lula incluso calificaron la acción de “pragmática” por la normalización de relaciones entre países vecinos. Después de todo, incluso Estados Unidos está regularizando los vínculos con Venezuela.

Sin embargo, el estado de ánimo general en la prensa brasileña se caracterizó por la repugnancia y la vergüenza cuando Lula da Silva lavó descaradamente la cara de un dictador sediento de sangre.

Lula da Silva tuvo la osadía de recomendar que Maduro creara sus propias narrativas, como si la situación de facto de la infame dictadura en Venezuela fuera una mentira y a Nicolás Maduro solo le faltara una mejor oficina de prensa. Brasil fue avergonzado internacionalmente y se posicionó como un enano diplomático. El presidente de Uruguay, Lacalle Pou, reprendió elegantemente al presidente de Brasil y se desmarcó de las dictaduras y de la idea de que bastaban nuevas “narrativas”.

¿Qué se negoció, en concreto, en la infame reunión?

Entre los temas abordados estuvieron: la renegociación de la deuda de Venezuela, el interés en el suministro de energía de Venezuela para abastecer al estado brasileño de Roraima. Otro tema abordado fue la cooperación militar para combatir las actividades ilícitas y el narcotráfico en la región fronteriza. Esto lleva a una pregunta: ¿cómo llevar a cabo este tipo de cooperación si el mandatario venezolano es acusado de ser el jefe del “Cartel de Los Soles”, que es una de las principales organizaciones narcotraficantes del mundo? Eso no debe ser respondido por las autoridades brasileñas.

Otro punto de la visita del autócrata fue el intento de limpiar la imagen internacional de Maduro y colocarlo como víctima del Imperio Yankee. Esto debe ser visto no como un lío o enredo, sino desde una perspectiva de los intereses y valores del Foro de São Paulo en la proyección internacional de Brasil, y no por lo que es mejor para la nación brasileña. Esa es la única manera de entender la presencia del incómodo visitante en Brasil.

Para comprender mejor esta visita del dictador venezolano, debemos ampliar nuestro campo de análisis, y comprender que el Brasil de Lula da Silva es aliado de China, Rusia y la CELAC, socios de primera línea del Foro de São Paulo y la Venezuela chavista.

Tanto Lula como el Partido de los Trabajadores ya han mostrado su interés en una alianza cada vez más visceral entre Brasil y el gigante asiático. Lula da Silva ya ha hablado en numerosas ocasiones sobre el uso de una nueva moneda en sustitución del dólar y en otras ocasiones ha mencionado la moneda china por su nombre (incluso en esta última visita de Maduro). Lula da Silva también ha elogiado los métodos de desarrollo chinos y ha dicho que “no debemos criticar el modelo de democracia de la potencia asiática”.

En relación con Rusia, hay que recordar que la estructura de poder consolidada por Putin proviene de los miembros de la antigua KGB. Nadie se pregunta por qué un autócrata de una agencia de inteligencia que fue fundamental en la creación del estado totalitario durante más de 70 años se convierte en gobernante durante más de 20 años. ¿Es difícil entender qué relaciones internacionales hizo una burocracia de los herederos de la KGB que financió movimientos revolucionarios durante 70 años, y cómo mágicamente se convierte en una institución democrática? No es casualidad que los principales socios internacionales de Rusia hoy sean similares a los de la Unión Soviética en un arco de alianzas con países socialistas y comunistas como Venezuela, Cuba, Nicaragua, China e Irán.

Y finalmente, debemos recordar la importancia de la CELAC en la estrategia de inserción internacional del Foro de São Paulo y también del gobierno de Lula da Silva. En ambos casos, la CELAC es, al fin y al cabo, una forma de desinflar el peso de la OEA y la influencia de Estados Unidos en la región, como lo menciona el periodista y especialista en Geopolítica, Paulo Henrique Araújo, en su libro “O mínimo sobre o Foro de Sao Paulo". Todo esto siempre con la estrategia de combatir al “imperialismo yankee” que es parte fundamental del pensamiento de los socialistas en América Latina, independientemente del gobernante que ocupe la Casa Blanca.

Por eso, debemos tener claro que este espectáculo de horror de la visita de Nicolás Maduro a Brasil no es un error o una metedura de pata del presidente Lula da Silva para ayudar a un amigo de la revolución; esta visita de Maduro a Brasil es parte fundamental de la inserción internacional de Brasil en el gobierno de Lula III, que llegó de una manera más radicalizada que en gobiernos anteriores. Los ilusionados aliados de Lula da Silva en la Casa Blanca deben redoblar sus sospechas tras tan contundente apoyo a un enemigo acérrimo de Estados Unidos.

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