BRASILIA.- Una rebelión en un presidio de Brasil, cercano a la frontera con Bolivia, terminó con tres muertos en la noche del jueves, según informó el portal de noticias "O Globo".
Motín en cárcel de Brasil deja tres reos muertos
El motín sucedió en el Complejo Penitenciario Francisco D'Oliveira Conde, en Río Branco, capital del estado de Acre, uno de los más remotos del país. Según publicó la Secretaría de Seguridad Pública de Acre, los carceleros ayudaron a los presos entregándoles armas.
Todo comenzó a las 18:30 y acabó de tres horas después, cuando el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía Militar (PM) ingresó al lugar.
De acuerdo con informaciones brindadas por el gobierno de Acre, la rebelión se relaciona con peleas entre facciones criminales. Además resultaron heridos 20 reclusos que fueron trasladados a hospitales de la ciudad.
Este es el cuarto motín carcelario en seis días en Brasil. El domingo, en un penal de Roraima, en la frontera con Venezuela, una disputa entre grupos de delincuentes dejó 10 muertos, varios de ellos decapitados y carbonizados.
El lunes por la madrugada, en Rondónia, limítrofe con Bolivia, hubo otros ocho muertos resultado de una pelea interna. Ese mismo día por la noche 55 presos se fugaron luego de incendiar parte de un hospital en el estado de Sao Paulo.
Así, en total, en menos de una semana Brasil tuvo 21 presos muertos por rebeliones en presidios.
El país posee la cuarta mayor población carcelaria del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, China y Rusia. Según informó la Asociación Internacional de Abogados en 2012, "la superpoblación extrema, las condiciones sanitarias precarias, la violencia entre bandas y los motines deterioran el sistema penal, donde los malos tratos, incluidas las agresiones físicas y la tortura, son habituales".
Entre 2003 y 2014, el número de presos en Brasil pasó de 285.000 a 574.000 (de los cuales el 61,7 por ciento son negros), según publicó aquel año la estatal Agencia Brasil. Existe, además, un déficit en el sistema carcelario de 220.000 vacantes, debido a que una gran parte de los reclusos son provisionales e ingresan a las prisiones sin condena, a la espera de ser juzgados.
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FUENTE: dpa
