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Venezuela

Oposición se plantea socavar bases del chavismo para derrumbar a Maduro

La Mesa de la Unidad Democrática anunció su reestructuración y se plantea recuperar el terreno perdido, luego de los reveses políticos de 2016
Por PEDRO PABLO PEÑALOZA

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya anunció su reestructuración. ¿Y ahora qué? Aunque todavía no ha difundido su agenda política para este 2017, en la práctica los partidos de la alianza opositora concentran sus esfuerzos en la lucha por rescatar el derecho al voto y la celebración de las elecciones regionales y municipales.

La MUD apuntó alto en 2016. Tomadas las riendas de la Asamblea Nacional (AN), impulsó la celebración de un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro para desalojar a la revolución de Miraflores. Sin embargo, valiéndose del control que ejerce sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el chavismo bloqueó la consulta y hasta suspendió la renovación de los gobernadores.

Hoy la oposición persigue el mismo objetivo de siempre: lograr el cambio de Gobierno. Pero tras los reveses políticos sufridos el año pasado, que le han costado una caída en las encuestas, en este momento apuesta por socavar las bases del oficialismo, alcanzando el poder en ayuntamientos y estados.

¿Significa eso que la Unidad asumió ya que Maduro culminará su mandato en 2019? “El rescate de la elecciones y del poder del voto conducirá inevitablemente a la salida del Gobierno a más tardar el año que viene (2018) en las presidenciales. No obstante, el deterioro nacional, las tensiones internas y la presión democrática pueden propiciar un adelanto en el cambio de Gobierno”, observa un dirigente de la coalición.

El jefe del Parlamento, Julio Borges, afirma que “el Gobierno no aguanta una elección”. El coordinador nacional de Primero Justicia sostiene que la fragilidad del régimen chavista es tal, que una derrota amplia en los comicios regionales y municipales provocaría su derrumbe. “Este Gobierno está en la picota”, enfatiza.

En síntesis: la MUD no renuncia a la idea de conseguir un adelanto de las elecciones presidenciales –pautadas para finales de 2018 – más plantea avanzar hacia esa meta conquistando la mayoría de las gobernaciones y alcaldías del país en unos comicios que deberían llevarse a cabo este año, pese a que el CNE todavía no los ha convocado.

La premisa es evitar crear falsas expectativas o caer en improvisaciones que frustren a la ciudadanía. “No vamos a emprender caminos ni batallas cuyos resultados dependan de variables incontrolables e impredecibles. No vamos a asumir la confrontación política en términos de todo o nada. No vamos a asumir la confrontación de forma unidimensional abandonando el efecto sinérgico de mantener varios frentes, dentro de una única estrategia”, expone un asesor de la coalición.

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La dirigencia opositora apuesta por una agenda de calle que no cree falsas expectativas

¿Dónde están los líderes?

La reforma interna de la Unidad incluyó la salida de Jesús “Chúo” Torrealba y la eliminación de la secretaría ejecutiva. Los socios acordaron designar, en su lugar, a José Luis Cartaya como coordinador operativo, “para que se encargue de la dirección del debate y la convocatoria a las reuniones”, reza el nuevo reglamento. Sobre Cartaya no recaerá la vocería, que en esta etapa se rotará entre los partidos.

La MUD no tiene un referente claro. Para llenar ese vacío, un sector de la alianza –encabezado por Primero Justicia – propone llamar a primarias en el corto plazo para elegir no solo a los candidatos a alcaldías y gobernaciones, sino al abanderado presidencial. Con esta iniciativa pretenden eliminar la dispersión, superar las peleas intestinas y blindar un liderazgo que emergería del fervor popular.

La coalición opositora intenta reforzar sus vínculos con la sociedad civil. Con ese fin anunció la creación del llamado Congreso Nacional de la Sociedad Democrática (Conasode), “máxima instancia de asesoría y consulta conformado por los partidos políticos, los invitados permanentes y las organizaciones sociales”.

Luego de evaluar lo ocurrido en 2016, la Unidad llegó a la conclusión de que es un error “reducir la calle a marchas, sin trabajar en la organización de las comunidades para la defensa de la democracia y de la calidad de vida de la familia nacional. O abusar de la gente convocando sin explicación o sin tiempo para organizar su asistencia”. Para no golpearse otra vez con la misma piedra, se disponen a “impulsar y organizar la demanda social y la lucha reivindicativa”.

Además del Conasode, la Unidad incorporó a su organigrama un “Frente de Lucha Social”, representando por Alfredo Padilla y Tinedo Guía. “No vamos a concentrar el esfuerzo en lo meramente político descuidando el acompañamiento en las luchas reivindicativas de las comunidades y sectores del país”, concuerdan los aliados.

Rescatar lo perdido

Miraflores no lo reconoce, el TSJ lo mantiene atado de pies y manos, y la Contraloría General de la República decidió intervenirlo. Pasando sobre todos esos obstáculos, la oposición tiene entre sus prioridades recuperar este año “la utilidad institucional, política y social” del Poder Legislativo venezolano.

La oposición admite que la situación que atraviesa la AN “no le sirve a nadie” y subraya que rescatar el funcionamiento constitucional de la Cámara se traduce en defender la voluntad popular que se expresó en las elecciones del 6 de diciembre de 2015.

En su afán por reducir la influencia del Gobierno, la oposición procurará en 2017 establecer contactos con “sectores honestos del chavismo”, atenuando las diferencias y acentuando las coincidencias que allanen el camino hacia el cambio político.

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