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REPORTAJE

Por qué los cubanos prefieren recibir dólares por agencias privadas

El 89 por ciento de los cubanos vive en la pobreza extrema y no todos pueden hacer una comida al día

Por IVÁN GARCÍA

En algún momento del otoño de 2019, Reinier, ortopédico de 69 años, llegó a tener dos cuentas en divisas en el estatal Banco Metropolitano. “Una con 12 mil dólares y otra de 27 mil pesos convertibles (CUC), que en aquel tiempo el sistema bancario valoraba un 13 por ciento superior al dólar estadounidense”, recuerda el médico, ya jubilado, mientras conduce su antiguo Moskovich de la era soviética por una avenida al oeste de La Habana.

Dos años después, a raíz de la llamada Tarea Ordenamiento, una estrategia del régimen que supuestamente apuntalaría el peso cubano y pondría en orden el caos financiero con tres tipos de tasas cambiarias diferentes para el dólar, provocó que la inflación superara los tres dígitos y la moneda nacional se devaluara de forma acelerada. Lo que Reinier a continuación relata parece extraído de una novela de ciencia ficción.

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. A mediados de la década de 1990, con el dólar ya legalizado, un empresario argelino que atendí en una misión me giró una transferencia bancaria de 5 mil dólares. Sufrí un acoso bestial. Me remitieron a un banco ubicado en la Habana Vieja con el pretexto que no tenían liquidez. Allí me esperaba un funcionario bancario y dos oficiales de la Seguridad del Estado".

"Me trataron como si yo fuera un narco que lavaba dinero. Querían saber por qué ese empresario extranjero me había enviado ‘una enorme cantidad de dinero’. Estaba asustado. Al final, después de dos horas de interrogatorio y tupirme con el cuento de los delitos bancarios que afectan la economía, me dijeron que, comprobada mi lealtad a Fidel y a la revolución, las autoridades habían decidido, de manera excepcional, entregarme mil dólares en certificados de divisas y con ellos podía comprar en una cadena de tiendas por divisas”.

“Sin apuntarme con una pistola, solo mediante coacción, me timaron cuatro mil dólares. En nombre de una ideología te roban propiedades, joyas o dinero. El Estado cubano actúa como la camorra napolitana. Ya con esa experiencia, y conociendo que este gobierno es muy tramposo, cuando después estuve en misión en Pakistán y Sudáfrica, entre lo que me pagaba el Estado y lo que luché por la izquierda, pude reunir dinero de nuevo. Mi ilusión era comprarme un apartamento en el Vedado”, confiesa Reinier y detalla cómo la dictadura le volvió a estafar sus ahorros.

“Mis parientes en Miami me habían aconsejado que los dólares en efectivo se los girara y ellos me abrían una cuenta en México o España. Pero fui un imbécil. El gobierno no se conforma con apropiarte el 80 por ciento del salario que te pagan. Te guardan en una cuenta bancaria en Cuba el 20 por ciento de tu sueldo real. Cuando acumulas cinco o seis años de misión, ese era mi caso, el dinero puede rondar los 30 mil dólares. El banco los reconvierte automáticamente en chavitos (CUC). En tres viajes pude entrar, clandestinamente, alrededor de 20 mil dólares que gané trabajando en clínicas privadas. Gasté una parte en reparar la casa y el resto, 12 mil dólares, los guardé en el banco".

"Cuando llegó la pandemia en 2020, pusieron un corralito financiero y no dejaban sacar divisas. La opción que me daban era entregarme pesos convertibles. O sacar, cuando me avisaban, 100 o 200 dólares. En esa lucha estaba, cuando el 1 de enero de 2021 el gobierno implementó la Tarea Ordenamiento. Dijeron que iban a respetar las cuentas en divisas. Todo fue mentira. Los 27 mil pesos convertibles, que hipotéticamente eran 30 mil dólares, al devaluarse el peso y el banco tener una tasa de cambio de un CUC por 24 pesos, se depreció tanto que me dieron 648 mil pesos, fraccionados en pagos mensuales. Vine a cobrar la última parte en 2024. Esa cantidad equivale, según el canje actual del mercado informal, a 1.456 dólares. Perdí más de 25 mil dólares. Y de los 12 mil dólares en la otra cuenta, que deposité personalmente, solo he podido sacar en efectivo 1.300. El resto, me dicen, no tiene dólares para darme. Si eso no es estafa del gobierno, dime qué nombre le pongo”, concluye Reinier.

Gisela, ama de casa, dice que nunca ha confiado en el sistema bancario nacional. “Incluso cuando abrieron las Western Union (WU) en Cuba, que en un principio entregaban dólares en efectivo, yo le decía a mi familia que me enviaran el dinero por agencias privadas. Entonces, la WU cobraba un 12 por ciento de impuesto y las agencias un 8 o 10 por ciento y te entregaban el dinero en tu domicilio. Cuando por sus cojones Fidel quitó el dólar, y le puso un impuesto del 20 por ciento, en las oficinas de WU te daban CUC, y además del gravamen que pagaba tu familia afuera cuando lo depositaban, en Cuba te quitaban el 3 por ciento. Durante la pandemia, la WU cerró y los militares que se apropiaban de la divisas comenzaron a halarse los pelos”.

“Cuando abrieron de nuevo las WU, y que en enero de este año las volvieron a cerrar, los ladrones del gobierno te daban el dinero en MLC, un dinero virtual que si lo quieres cambiar en pesos te lo valoran en 110 pesos con 40 centavos, cuando en la calle un dólar en estos momentos cuesta 440 pesos. Muchas agencias privadas radicadas en Miami no son tan profesionales como antes. Demoran hasta cinco días en entregar el dinero y se han dado casos de estafadores. Pero le digo a mi familia que prefiero correr ese riesgo a que me ponga los dólares en una tarjeta MLC o Clásica donde solo puedes comprar en las tiendas estatales por divisas, en las cuales venden mucho más caro que en los bodegones de las MIPYMES”, explica Gisela.

Gustavo, economista, considera que “Fincimex, un sistema bancario de GAESA, ha perdido el control monopólico de las divisas. La absurda tasa cambiaria del Estado, casi tres veces inferior a la del mercado informal, el no poder entregar dólares o euros en efectivo y lo que hace es depositarlos en una tarjeta de gastos que nada más sirve para comprar en su red de tiendas, ha provocado que los emigrados cubanos envíen remesas a sus parientes por otras vías donde pueden valorizar esa divisa y administrar mejor su dinero”.

Un financista dueño de una agencia en Tampa, cuenta a DLA cómo funciona el negocio. “Se recibe el dinero en dólares y en Cuba, tienes un equipo, que de acuerdo al tamaño de tus operaciones, se abastece de dólares cada quince días más o menos, mediante mulas o de gente que compra las divisas en el mercado informal. Por lo general, las personas de la tercera edad prefieren combos de comida y que le entreguen pesos cubanos valorados por la tasa de El Toque, porque no quieren salir a la calle o que desconocidos vayan a su casa a comprarles dólares.

“Casi todas las agencias han mutado. No solo entregan dinero y paqueterías, también envían combo de comida. Y pagan en pesos al valor del mercado informal. Actualmente la mayoría de agencias cobra entre un 8 y 13 por ciento por cada cien dólares que envías a Cuba. Ojo: las que cobran menos de esa tasa suelen ser estafadores. Lo ideal es que la persona que envía la remesa entregue el dinero en efectivo al menos una vez para comprobar que hay un local en determinada dirección y con una licencia. Luego puede hacerlo desde su teléfono móvil".

Reconoce que algunas agencias tienen negocios con la dictadura. Y aclara que existe otro fenómeno: ahora se envía muchísima menor cantidad de remesas a la Isla que hace seis o siete años. Una parte importante de los cubanos que residen en Estados Unidos prefieren sufragar los gastos de sus parientes para que emigren antes que tener que mantenerlos a perpetuidad. Por eso hay más demanda que oferta en Cuba. Los negocios privados necesitan más de dos mil millones de dólares para reaprovisionarse. Y miles de personas con planes para emigrar necesitan moneda dura. Por eso el dólar seguirá subiendo. No es culpa de El Toque o del tráfico de divisas, como nos acusa el gobierno”, asegura desde Tampa el financista.

Según datos de economistas radicados en el exterior, las remesas desde Estados Unidos a la Isla han descendido de más de 3 mil millones de dólares anuales a poco menos de 1.500 millones. La investigadora cubana Denisse Delgado, en su tesis para obtener el título de doctora en Políticas Públicas, matiza que el envío de remesas se concentra en Madrid y Miami, las dos ciudades con mayor número de compatriotas.

El valor promedio de las remesas enviadas desde las dos ciudades es de 1.200 dólares anuales. El propietario de la agencia radicada en Tampa opina que “ya el régimen perdió el control de las divisas que se envían a la Isla. Si intentan detener ese flujo, por la ambición de apoderarse de esos dólares y someter al pueblo a sus precios abusivos, podría desatarse una hambruna en Cuba”. Un pronóstico que asusta, si se tiene en cuenta que ya el 89 por ciento de los cubanos vive en la pobreza extrema y no todos pueden hacer una comida al día.

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