BRASILIA.- Los presidentes conservadores de Brasil, Michel Temer, y de Argentina, Mauricio Macri, son responsables de "uno de los más violentos retrocesos en la historia de América Latina", dijo la expresidenta brasileña Dilma Rousseff.
Rousseff acusa a Macri y Temer de "retrocesos" en la región
En una entrevista que publica este lunes el diario mexicano La Jornada, Rousseff afirmó que el ciclo progresista que pusieron en marcha en décadas pasadas gobernantes de izquierda ahora "está sufriendo un grave ataque de los grupos conservadores".
La exmandataria fue destituida del cargo por el Senado de su país en agosto de 2016 en un controvertido juicio político, después de ser acusada de permitir maniobras ilegales para ocultar el déficit público durante su Gobierno, iniciado en 2011.
Rousseff dictará en Ciudad de México la conferencia magistral "El futuro de la democracia en América Latina", como invitada especial de un coloquio del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, una institución no gubernamental que cumple 50 años.
Según señaló en la entrevista, el giro a la derecha del sur del continente dañó los canales de diálogo entre los países latinoamericanos y frenó políticas públicas que habían logrado reducir la desigualdad, fortalecer el mercado regional y generar empleos.
"Actualmente, estos dos Gobiernos no están contribuyendo al crecimiento económico de la región. Al contrario, están deprimiendo las economías", dijo.
Además, afirmó que hubo un debilitamiento de mecanismos multilaterales como el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
"Nosotros también vimos América Latina como un espacio de entendimiento multilateral, de respeto en medio de las diferencias", dijo Rousseff, pero "ese proceso fue interrumpido".
En el caso de Brasil, señaló que el Gobierno de Temer adoptó un enfoque unilateral clásico en las relaciones internacionales y "dejó de ser relevante dentro de los Brics", bloque formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
"No hablo de Argentina porque no es mi país, pero de Brasil sí", dijo Rousseff. "Brasil ahora está con la cabeza baja y mientras siga así no será respetado".
Para Rousseff, su mentor, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, acusado de corrupción, está siendo víctima de "un intento salvaje de deconstrucción de su imagen", pero, pese a ello, su popularidad aumenta.
"No tengo dudas de que, si hay elecciones en cualquier momento, de hoy a dentro de dos años, Lula será el ganador. Pero del mismo modo digo que el fantasma del golpe sigue rondando a Brasil".
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FUENTE: dpa
