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SEGURIDAD

Trump sustenta políticas de seguridad nacional con mayor seguridad en el hemisferio, asegura experto

El director del Instituto Interamericano para la Democracia, Carlos Sánchez Barzaín, afirma que el cambio trajo consigo que “las narco dictaduras se desmonten a través de sus propios mafiosos”

Por Catalina Mendoza

MIAMI. Entre los cambios más significativos que se han producido en geopolítica con el segundo mandato de Donald Trump, está el proceso de liberación de países latinoamericanos bajo regímenes dictatoriales.

Así lo analiza Carlos Sánchez Barzaín, director del Instituto Interamericano para la Democracia, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

El doctor en derecho y politólogo refiere que, de enero de 2025 a enero de 2026, han cambiado las cosas tanto en el continente como en el mundo.

“Las Américas en 2025 eran zonas en las que dictaduras de crimen organizado lideradas por Cuba e integradas por Venezuela, Nicaragua y Bolivia, con su grupo de gobiernos paradictatoriales [gobiernos elegidos democráticamente que apoyan las dictaduras], dominaban las regiones con narcoterrorismo, con narcotráfico, soporte al crimen organizado y ataque a las democracias. Un año después, eso no pasa”.

En su opinión, este cambio geopolítico va a durar los próximos 30 años. Esta tesis de Barzaín fue enunciada durante su exposición en el simposio “La estrategia de seguridad nacional en América Latina”.

A su juicio, esta nueva etapa inició desde el 3 de enero de 2026, cuando un grupo élite de las fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. En ese momento, se le dio un ultimátum a Cuba y se realizó la Operación Furia Épica contra Irán.

“¿Qué representa eso? Representa un cambio geopolítico global. No me preocuparía por cuál es el próximo gobierno de Estados Unidos, porque este cambio geopolítico ha cambiado el mundo en un año y lo va a continuar cambiando en el curso de los siguientes años”, advierte el analista.

Sánchez Barzaín está convencido de que el cambio estructural es tan grande que no hay manera de que venga un nuevo gobierno y altere lo que está sucediendo.

La fuerza del cambio radica, según su opinión, en que se ha marcado la lucha de la libertad contra el crimen.

“El eje de confrontación no es derecha e izquierda, es la libertad y la democracia que se defiende del crimen organizado, porque lo que se ha venido a llamar izquierda en las Américas bajo liderazgo de Cuba; de (Gustavo) Petro, en Colombia; (Andrés) López Obrador, México; Luiz Ignacio Lula da Silva, en Brasil; etcétera, es simplemente la defensa del crimen”.

En este grupo también incluye a Venezuela.

A todos los define como narcoestados que trafican drogas, asesinan, encarcelan, tienen presos políticos y exiliados. Cree que no hay un crimen que estos narcoestados y los paradictatoriales que los apoyan, no hayan cometido.

“Eso no es política”, sentencia el exministro boliviano.

Drama en el siglo XXI

En su recuento histórico destaca que la década del 90 fue tranquila en la región, en el hemisferio y en América Latina porque a Cuba se le terminó el financiamiento para conspirar y para desestabilizar gobiernos, con la desaparición de la Unión Soviética.

La dictadura cubana vivía, rememora el politólogo, del dinero que le proporcionaba el Foro de Sao Paulo, que había sido creado por Lula da Silva —dirigente del Partido de los Trabajadores—, bajo las instrucciones de Fidel Castro.

También menciona que Perú termina con los últimos focos guerrilleros del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) y de Sendero Luminoso, mientras que en Colombia se sientan las bases para arrinconar a las FARC y al ELN, luego llega el Plan Colombia.

En Bolivia, la lucha contra el narcotráfico pasa de 70,000 hectáreas de coca ilegal a 3,000 y es el gran modelo con base en el que se construye después el Plan Colombia.

“Una década exitosa llena de progreso democrático. Pero en el año 1999 llega a la presidencia de Venezuela Hugo Chávez”.

Describe que Venezuela pasa a asistir a la dictadura cubana, era el socio capitalista con dinero, petróleo y la riqueza del país. A partir de ese momento, señala, se forma una troika con Chávez, Fidel Castro y Lula da Silva.

“El siglo XX cierra con una sola dictadura, pero en el siglo XXI la situación se transforma y suceden dos hechos importantes el mismo día: los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos y la firma de la Carta Democrática Interamericana de la OEA”.

Sin embargo, observa que, pese a que en este siglo se ha sufrido el crimen organizado —que tomó y suplantó la política—, se está viendo un cambio geopolítico que devuelve la democracia y la libertad a los pueblos.

“Eso es algo que no va a cambiar. La última iniciativa sobre todo esto, es el famoso Escudo de las Américas, un acuerdo regional para que los gobiernos democráticos hagan en sus territorios lo que tienen que hacer”.

El desarme en Venezuela

En el caso de Venezuela, considera que está ese cambio geopolítico, pero dentro de un proceso de desarme de la dictadura.

En Venezuela estamos bajo un mecanismo de transición tutelada. En menos de tres meses las cosas han cambiado, no como quisiera la gente, pero han cambiado diametralmente”.

En las transformaciones, apunta, ya el petróleo venezolano no sostiene el terrorismo internacional.

“Ya no va a Cuba, ese dinero está entrando a un sistema que va a beneficiar al pueblo venezolano, se está transparentando. El dictador Maduro está en la cárcel, va a ser procesado y eventualmente, sentenciado”.

En este cambio, ve otra gran victoria: “Estados Unidos ha emprendido bajo un sistema de tutela internacional un mecanismo de desmontar el narcoterrorismo, a través de sus propios mafiosos. La misma gente que pertenece a la mafia narcoterrorista de Maduro es la que ahora está desmontando las cosas. Ya sacaron al ministro de Defensa y al Fiscal General, son avances importantes. También han soltado parte de los presos políticos, aunque no a todos”.

Dentro de los pendientes en Venezuela, señala el retorno de los exiliados. Insiste en su tesis del cambio y llama a revisar los tres puntos que el Secretario de Estado, Marco Rubio, fijó para Venezuela: estabilización, recuperación y transición. A su modo de ver, esas fases “van en un proceso de cumplimiento”.

Sánchez Barzaín manifiesta que ha hecho varios análisis sobre Venezuela y lo que falta es la representación del pueblo.

Menciona que el regreso a Venezuela de María Corina Machado, líder de la oposición, será pronto. También le parece un gran luchador Juan Pablo Guanipa, expreso político: “Empuja para que el proceso avance”.

Reitera que la transición está en pleno curso y a su parecer, “sería injusto” no reconocer que la dictadura está en proceso de ser desmontada.

“Lo curioso, riesgoso e interesante que está sucediendo es que el desmontaje se produce a través de sus propios mafiosos. En los hechos, la señora, la dictadora en ejercicio (Delcy Rodríguez) es una operadora de una agenda norteamericana”.

Los próximos en caer

A Sánchez Barzaín no le cabe la menor duda de que los próximos en caer serán los regímenes de Cuba y Nicaragua.

Apunta que serán derribadas sus paradictaduras, porque la prioridad de Trump es la seguridad de Estados Unidos, la cual pone en marcha con un cambio en la política interna que empezó con el cuidado de las fronteras, la expulsión de la migración forzosa y la identificación de los centros de agresión criminal que atacaban a EEUU.

Vuelve sobre su tesis: “En todas las Américas durante todo este siglo, se ha producido un ataque concentrado contra las democracias, a través de un sistema que se llama guerra híbrida, que es la agresión indirecta para deteriorar, desalentar y controlar los sistemas democráticos”.

Aclara que en ese contexto se encuentra Trump. Su política exterior identifica los centros de narcoterrorismo de la región, en el que destacan, entre otros, el Cartel de los Soles de Venezuela y los de México.

Para el abogado, el desmantelamiento del proyecto criminal en Venezuela sigue en ejecución. Cita, como ejemplo, la eliminación de los botes cargados de drogas que salen del Caribe o por el Pacífico. De ahí, la Operación Lanza del Sur.

A su juicio, Maduro no entendió el ultimátum que se le dio y ello derivó en su captura el 3 de enero.

“Todo esto ha generado un cambio geopolítico no solamente en las regiones, sino en las Américas y está explicado en un documento que se llama: ‘La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos’ que se publicó en noviembre del año pasado”.

En su repaso geográfico, menciona que las paradictaduras han caído. En Argentina con los Kirchner, que perdieron las elecciones y la expresidenta, Cristina, está en la cárcel. En Honduras, donde se ha dado un giro con la salida de Xiomara Castro, y ahora debe rendir cuentas en Chile, Gabriel Boric, mandatario saliente.

De acuerdo con su enumeración, las paradictaduras que quedan son las de México, Brasil y Colombia. Observa que los candidatos afectos a los partidos de estos dos últimos gobernantes, tienen pocas posibilidades de ganar. “Están de muy mal aspecto”.

Indicó que a Lula lo ha empatado en la competencia electoral, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Bolsonaro.

“Entonces, es posible que, a través del mecanismo electoral, terminen los gobiernos paradictatoriales de Colombia y Brasil este año”.

Sobre México, dice, el último año ha entregado decenas de narcotraficantes a Estados Unidos. También ha realizado bajo la información de inteligencia americana operativos antinarcóticos importantes, incluyendo el último en el que murió uno de los narcotraficantes más buscados, apodado el “Mencho”.

La vigilancia de la administración de Washington, ha llevado a su presidenta Claudia Sheinbaum a dejar de mandar petróleo a Cuba.

Septiembre 2001 cambia rumbo

Sánchez Barzaín subraya que el ataque contra EEUU el 11 de septiembre de 2001 cambió, en el curso de los meses y años, la política exterior de la nación estadounidense.

El presidente George W. Bush abandonó a América Latina y se dedicó a las guerras contra el terrorismo.

“Además de que cometió el gravísimo error de desequilibrar el Medio Oriente liquidando al dictador de Irak, que era el que contenía a la dictadura teocrática de Irán. Abandona América Latina, se queda solamente con el Plan Colombia y se retira. En la naturaleza no hay espacio vacío, alguien lo llena”.

El vacío coincide, manifiesta, con el crecimiento del proyecto del Alba, el Movimiento Bolivariano dirigido por Hugo Chávez y sostenido por Fidel Castro, por el Foro de Sao Paulo y por Lula da Silva.

“Y entonces, se produce un proceso, cuyo momento de mayor vergüenza y triunfo para la dictadura está en Panamá: en la cumbre de las Américas de 2015 cuando el dictador Raúl Castro representa prácticamente a toda América Latina y el presidente Barack Obama reconoce esa representación”.

Se da la reapertura de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, este escenario avanza y empieza el deterioro de las Américas. “Pasamos de una dictadura a cinco con: Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

El politólogo explica que a partir de ese momento se construye lo que denomina los gobiernos paradictatoriales, elegidos en democracia, pero que están financiados, apoyados y han sido llevados al poder por el sistema del socialismo del siglo XXI, por Cuba y Venezuela.

En estos momentos, asegura Barzaín, solo quedan tres gobiernos paradictatoriales: Brasil, Colombia y México.

"Y sin decirlo está señalando a China, está señalando a Irán, está señalando a Rusia y está señalando la necesidad de terminar las dictaduras en las Américas”.

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