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EDITORIAL

Una República mejor es posible

122 años después de haberse fundado la república, los nietos y bisnietos de aquellos mambises que libraron tres gestas independentistas se levantan hoy para no ser cómplices de los falsos caudillos

Por ILIANA LAVASTIDA
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Cuando en enero de 1959 la nación fue secuestrada y comenzaron a sentarse las bases del laboratorio de subversión ideológica en el que se convertiría Cuba, la joven República nacida el 20 de mayo de 1902 tenía sólo 57 años.

La mayoría de los entrevistados para esta edición conmemorativa no había nacido, excepto el padre José Conrado, que era un niño de apenas 8 años.

Significa que ninguno alcanzó a disfrutar de las virtudes y los valores democráticos refrendados en la etapa republicana de Cuba. Sin embargo, aunque ese tiempo ha sido vilipendiado, tergiversado y hasta omitido de los libros de historia editados bajo las últimas seis décadas, el espíritu libre de muchos cubanos y el deseo de conocer de sus raíces y tradiciones, han permitido que tras años de censura y prohibición, ciudadanos formados bajo adoctrinamiento y otros, descendientes de cubanos nacidos en exilio, se interesen en retomar los principios que una vez permitieron a la nación cubana alcanzar el estatus de república próspera y cada uno, desde su profesión, oficio y forma de ver el mundo, expone cuáles debieran ser las bases de la nueva Cuba que una vez liberada y despojada de ataduras, será reconstruida para todos y con todos los que quieran unirse a reedificarla, sobre los principios cívicos que la nación merece.

El despertar a la necesidad de estos valores y el aprendizaje que requiere el pensamiento democrático, para estas personas indistintamente han tenido consecuencias porque ser un libre pensador bajo los designios de un régimen totalitario tiene un alto precio.

Pero la verdad por más que quiera ser manipulada siempre resurge y quizás, desde el punto de vista de madurez histórica, era requerido que muchos de esos niños crecidos bajo adoctrinamiento, alcanzaran la mayoría de edad y se percataran de que habían sido objeto de un experimento macabro vendido al mundo como una revolución reivindicadora.

Por eso, 122 años después de haberse fundado la república, cuando el efecto de haber frustrado el curso de la historia republicana ha tenido consecuencias nefastas para Cuba, los nietos y bisnietos de aquellos mambises que libraron tres gestas independentistas desde mediados del siglo XIX, se levantan hoy para no ser cómplices de los falsos caudillos que han desgobernado y dilapidan el país.

Con las generaciones de hoy, recuperadas del velo de la manipulación y despojadas del miedo, junto al legado de generaciones que desde los albores del régimen se enfrentaron y lo combatieron, una Cuba mejor es posible; el deseo y la voluntad de hacerla realidad está contenido en estas páginas.

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