Copiando trozos de nuestro cuerpo
Los científicos coindicen en que copiar estructuras humanas para la experimentación en laboratorio podría revolucionar la industria farmacéutica
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Los primeros experimentos en materia de clonación datan del año 1938, cuando el científico alemán Hans Spemann, comenzó a experimentar, aunque sin resultados, trasplantando el núcleo de una célula extraída de un embrión de rana en un óvulo de la misma especie. Quienes finalmente lograron este objetivo, catorce años después, fueron los estadounidenses Robert Briggs y Thomas King, aunque el embrión clonado no llegó a desarrollarse. n
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Y de la investigación en animales, se pasó a la experimentación con ADN humano, con la intención de producir células madres, pero los problemas éticos que genera la sola idea de u201ccopiar u201d a una persona, han bloqueado, al menos hasta ahora, los avances en este sentido. n
Múltiples opciones n
El proceso de clonación se ha clasificado en función del procedimiento y el objetivo. Básicamente se establecen: la molecular, cuyo fin es amplificar cualquier secuencia en un organismo, suele emplearse en una variedad de experimentos biológicos y sus aplicaciones prácticas van desde la toma de huellas dactilares hasta la producción de proteínas a gran escala. n
La clonación celular, que consiste en formar un grupo de estas a partir de una sola. Un proceso sencillo en caso de organismos unicelulares como bacterias y levaduras. La natural, cuyo objetivo es crear una copia a partir de la información genética proveniente de una célula existente, un sistema de reproducción común en organismos como las amebas. n
Está también la generación artificial, que consiste en reproducir hasta ocho copias idénticas a partir de las células provenientes de un embrión original. La clonación reproductiva, en la que se produce un par genéticamente idéntico a un ser humano o animal. Y finalmente, la llamada terapéutica o andropática, que consiste en clonar tejidos y órganos con fines de investigación clínica.
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Usando sólo piezas n
Precisamente la clonación terapéutica o andropática es la base de un nuevo espectro en esta materia: la creación de los llamados u201cmicro humanos artificiales u201d o u201cmini humanos transgénicos u201d. Se trata de la reproducción de una porción del cuerpo humano, que al funcionar como una especie de u201cmicrochip u201d es capaz de representar la respuesta de nuestro organismo a sustancias inhaladas, absorbidas por el intestino o distribuidas en el torrente sanguíneo. n
Las primeras versiones de estos u201cmicro humanos artificiales u201d corresponden a un pequeño riñón, un corazón, un pulmón y un intestino, que en este momento permiten a la industria cosmética estudiar las reacciones de los seres humanos ante ciertas drogas químicas. n
Este proyecto, bautizado como u201cHuman chip u201d, está controlado por la empresa de desarrollo tecnológico TissUse, creada por el ingeniero de tejido de la Universidad Technische de Berlín, Uwe Marx, para quien el desarrollo de este tipo de clones, que podría masificarse a partir de 2017, permitiría a la industria farmacéutica y biotecnológica remplazar a los animales de laboratorio en la experimentación para el desarrollo de nuevos y más eficientes medicamentos.
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