sábado 17  de  octubre 2026
Chucho Valdés

Chucho Valdés: "Siempre he hecho lo que más me gusta"

El pianista y compositor cubano celebra 85 años de vida y siete décadas de música con un álbum de piano solo que reúne las influencias, los aprendizajes y la madurez artística que lo han definido

Diario las Américas | WILMA HERNÁNDEZ
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.- A sus 85 años, Chucho Valdés continúa encontrando nuevos caminos para expresarse a través de la música. Con siete décadas de trayectoria en su haber, el pianista y compositor cubano mantiene intacta la curiosidad que lo ha acompañado desde la infancia, cuando comenzó a tocar el piano con a penas tres años. Esa búsqueda constante se refleja en Uncut, un álbum de ocho temas para piano solo que reúne las experiencias acumuladas a lo largo de su vida y propone un recorrido por las distintas influencias que conforman su lenguaje musical.

Grabado sin cortes ni ediciones, el disco representa su aprendizaje en un momento de plena madurez. En sus improvisaciones confluyen el jazz, la música clásica, las raíces afrocubanas y los ritmos de la tradición yoruba, elementos que Valdés ha integrado en una identidad propia sin dejar de explorar.

Hijo del legendario pianista Bebo Valdés, reconoce que el legado de su padre permanece en su ADN musical, aunque recuerda que fue él quien lo animó desde joven a encontrar su propio estilo. Esa búsqueda dio uno de sus frutos más significativos con Mambo influenciado, composición que creó a los 22 años y que se convirtió en un referente del Latin Jazz.

En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Chucho Valdés conversa sobre la esencia de Uncut, la improvisación como espacio de descubrimiento, sus raíces cubanas y las enseñanzas que desea transmitir a las nuevas generaciones. También habla de la motivación que lo mantiene activo: seguir aprendiendo y haciendo lo que más disfruta.

Nacido el 9 de octubre, el músico celebró su cumpleaños con un concierto “de pura improvisación” en Miami a inicios de mes. Y luego continuó para escenarios de Nueva York.

- Uncut llega en un momento especial de tu carrera. ¿Qué representa este disco y qué quisiste expresar a través de estas nuevas composiciones?

Para mí es un disco muy especial, porque reúne todas mis experiencias. No he parado de desarrollarme y descubrir cosas. Es una síntesis de todo lo que he hecho en el piano, en un punto de madurez extrema. Ese disco es increíble.

- El nombre sugiere algo así como “sin filtros” o “sin cortes”, algo más cercano a tu esencia como artista. ¿Qué partes de Chucho Valdés quedan al descubierto en este álbum?

Aquí sale todo. Me senté al piano y empecé a tocar y a grabar. Todo iba fluyendo y realmente no hubo cortes ni paradas. Fue así, de primera toma, sin cortes, sin ediciones, sin nada. Para mí, es un disco especialmente importante como pianista.

- ¿Lo consideras tu disco más importante? ¿Por qué?

Porque tengo el resumen de todo lo aprendido en un momento en que no he dejado de aprender, pero estoy en plena madurez.

- Ya son siete décadas de trayectoria. ¿Qué te sigue motivando a buscar nuevos sonidos, experimentar y componer?

Empecé a los 15 años con mi papá, Bebo Valdés, como pianista de la orquesta, y hasta hoy no he parado. Es toda una vida. El premio más grande es que he hecho lo que más me gusta. No tiene precio. Yo digo que nunca he trabajado, siempre he hecho lo que más me gusta.

- En este álbum conviven el jazz, la música cubana y otras influencias que forman parte de tu lenguaje musical. ¿Cómo ha evolucionado esa fusión a lo largo de los años?

Empecé tocando de oído a los tres años. A los cinco tuve maestro y a los 14 salí del conservatorio. Desde niño fui aprendiendo música clásica; también aprendí música popular con mi papá, Bebo, los toques de santería que se hacían en mi barrio y escuché a todos los grandes pianistas de jazz.

Todo eso se ha quedado en mi mente, porque lo que uno aprende de niño nunca se va. He ido desarrollándolo y, cuando improviso, puedo pasar de la parte clásica a la religión yoruba, a la música cubana o a Cachao. Es como una espiral.

- ¿Cómo ha influido la tradición religiosa yoruba en tu música y en tu manera de entenderla?

Están las raíces. A mí me ha influido mucho la música yoruba por la parte rítmica. Es música afroamericana, pero nosotros la hacemos desde nuestras raíces afrocubanas, de manera que hay un punto de unión con África por todas partes.

El ritmo está ahí, y la polirritmia está llena de variantes. No se ha explorado ni el 40 % de toda la herencia musical que tenemos. A eso se suma el aprendizaje de la música eurocubana, porque los cubanos también tenemos ascendencia europea. Todo se ha mezclado en mi mente de una manera que hace que mis improvisaciones sean diferentes. Aunque toque el mismo tema cien veces, las cien veces serán distintas porque hay muchos recursos.

- ¿Es la improvisación un proceso de descubrimiento constante?

Todos los días uno descubre algo si se preocupa por investigar y buscar, tanto hacia atrás como hacia el medio, porque lo de adelante lo pone uno.

- ¿Qué encontramos en Uncut?

Para sintetizar, ahí están todos los elementos que he desarrollado a lo largo de mi camino y que he aprendido desde niño hasta hoy. Es un álbum de una variedad improvisativa tremenda. Puedes encontrar raíces del impresionismo francés, de la rítmica afrocubana, del jazz y de todo lo que ha formado parte de mi aprendizaje durante estos años. Te digo que las improvisaciones son mágicas.

- La improvisación es una de las características esenciales de esta música. ¿Qué representa para ti?

Es lo que te venga a la mente, pero siempre está basado en algo que se renueva.

- Tu padre, Bebo Valdés, es una figura significativa en la historia de la música cubana. ¿Cómo entiendes hoy su legado y la influencia que ha tenido en tu carrera?

El legado de mi papá siempre está en mi música. Eso no tengo que pensarlo porque está en mi ADN. Pero él me decía desde que yo era muy jovencito: ‘Busca tu estilo, busca tu camino’, porque yo tocaba como mi maestro, que era él. Fui buscando mi camino y lo encontré cuando compuse, a los 22 años, un tema que se llama Mambo influenciado. Se ha convertido en un estándar que ha grabado todo el mundo y en un himno del Latin Jazz en Cuba y en el mundo. Ahí apareció Chucho.

- Después de tantos años en la música, ¿cuál ha sido la enseñanza más importante que transmitirías a las nuevas generaciones?

Les diría lo mismo que me dijo mi papá cuando yo tenía nueve años y estaba enfrascado en los estudios. Todas las artes son muy serias, y estamos hablando de la música. Me decía: ‘Si lo vas a tomar, lo tienes que tomar como es, con sacrificio y mucha disciplina’. La música se va desarrollando y nunca llega al final, porque siempre aparecen cosas nuevas. Tienes que seguir ese camino hasta el final.

- Si pudieras sentarte frente al Chucho Valdés de 20 o 30 años, ¿qué consejo le darías? ¿Habrías hecho algo diferente?

Le diría: qué bueno que no te quedaste en el punto en que estabas. Qué bueno que seguiste recibiendo, dando, aprendiendo y compartiendo. Eso es lo que te ha podido llevar hasta donde estás, porque has desarrollado un camino. No te quedaste fijo en el mismo lugar ni te creíste que ya lo habías conseguido todo.

- ¿Cuándo tienes previsto presentar Uncut en vivo?

Voy a presentarlo sobre todo cuando termine la gira de los 85 años. A partir de diciembre empezaré a hacerlo. Ya hice un adelanto en el Blue Note de Los Ángeles, con dos conciertos. Fueron presentaciones aisladas, pero tuvieron una crítica preciosa. Estuvo Herbie Hancock entre el público y la crítica fue divina. Y yo dije: Este disco va a dar que hacer’.

- Después de Miami, ¿a dónde te llevará la gira por tus 85 años?

Vamos a estar en Nueva York y haremos algunos conciertos. La gira debe terminar a finales de octubre.

- Cuba ha sido una fuente constante de inspiración en tu música. ¿Qué elementos de la cultura, los sonidos y los recuerdos de la isla siguen presentes cuando te sientas al piano?

Siempre está la raíz, la historia, de dónde vienes, cómo te desarrollaste y todo lo que aprendiste. La cultura cubana es una fuente de inspiración muy grande y siempre va con uno. Forma parte de lo que vas a hacer. Eso es inevitable. Ese ADN está vivo y es la parte más importante. Uno también extraña las cosas de las raíces, pero hay que seguir.

- A los 85 años, ¿qué es lo que más felicidad te da y qué deseo pides por tu cumpleaños?

Estoy muy orgulloso de mi familia, de mis hijos, de mi esposa y de las enseñanzas que recibimos de los abuelos. Eso es súper importante y siempre estará ahí. Y voy a pedir salud para poder seguir haciendo mi trabajo hasta que Dios diga. La salud es lo primero. Sin eso no hay nada.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar