ver más
OBITUARIO

Fallece en Miami el escritor cubano Reinaldo García Ramos

El escritor formó parte de dos movimientos literarios muy importantes para la literatura cubana, El Puente, en Cuba

Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- En la tarde del 19 de agosto del 2024, a las 3:54, falleció en Miami el escritor Reinaldo García Ramos, uno de los mejores poetas cubanos. Había nacido en Cienfuegos el 26 de mayo de 1944. Tenía 80 años.

El escritor formó parte de dos movimientos literarios muy importantes para la literatura cubana, El Puente, en Cuba, fundado por José Mario en 1961, y la revista Mariel, creada en Miami en 1983. Con El Puente, Reinaldo García Ramos publicó su primer libro Acta que firmó como Reinaldo Felipe, y colaboró con la escritora Ana María Simo para la antología Novísima poesía cubana (1962). Su ciclo regresa a esos años iniciales del castrismo con la publicación hace unos meses de Una amiga en París (Ediciones Furtivas, 2024), un libro testimonial en forma epistolar fundamental para entender los años sesenta y setenta en Cuba, un libro con la fuerza de un testamento político.

Reinaldo era licenciado en Lengua y Literatura Francesa por la Universidad de La Habana y trabajó varios años en el Instituto del Libro. Sale de Cuba durante el éxodo del Mariel en 1980 y se establece en Nueva York. Trabajó para la agencia The Associated Press y posteriormente para las Naciones Unidas en calidad de traductor. Tras su retiro en el 2001, viaja a Miami Beach residiendo cerca del mar el resto de su vida.

Su obra literaria se centró fundamentalmente en la poesía. Además de Acta (1962), publicó El buen peligro (1987), Caverna fiel (1993), En la llanura (2001), Únicas ofrendas, cinco poemas (2004), Obra del fugitivo (2006), por el que ganó el XI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza, en Murcia, España y El ánimo animal (2008).

En narrativa destacan su novela testimonio Cuerpos al borde de una Isla (2010), sobre sus experiencias para salir de Cuba durante el Mariel, y el ya mencionado Una amiga en París, parte de su correspondencia con Ana María Simo.

García Ramos era poseedor de una poesía que en cada verso parece describir un trazo preciso que cala la sensibilidad del lector, fue junto a Reinaldo Arenas y Juan Abreu, uno de los directores de la Revista Mariel (1983-1985). Sobre su experiencia con la publicación señaló en una entrevista: “La revista fue un proyecto mucho más maduro y orgánico que el valioso esfuerzo realizado por El Puente. Sin embargo, ambas tentativas respondían a la misma necesidad visceral: la urgencia que cada autor sentía por dar a conocer su obra ante un medio poco receptivo o francamente hostil; es decir, el intento de afirmarse como escritores y no ser anulados. La revista Mariel aportó a la cultura cubana del exilio muchos ingredientes estimulantes; pero el más importante fue el bagaje de nuevas experiencias y puntos de vista que traíamos de la Isla y que no habíamos podido expresar hasta entonces”.

Su primo Mikos D. Sosa, dio a conocer la triste notica en su portal de Facebook, indicando que. “Hasta sus últimos días Rei habló de sus libros, especialmente el que salió este año, Una amiga en París, y de la posibilidad de que le diera tiempo para escribir otro. Su único deseo es que honren su memoria manteniendo su obra literaria viva”.

La editora de su último libro, Karime Bouzac expresó: “Conocer a Reinaldo y contar con su amistad fue un regalo de la vida, pero haber tenido el honor de publicar su último libro Una amiga en París, es un verdadero privilegio”. Luego añade: “Con su ausencia se extingue un poco la llama de una generación que supo mantener muy en alto su raíz, a pesar de la distancia y el exilio. En eso radica su legado, que vivirá siempre en mí como un preciado tesoro que debe ser perpetuado y honrado”.

Sobre su libro de correspondencia le expresó al escritor William Navarrete en una entrevista: “En mi modesta opinión, el valor de esta compilación radica ante todo en que es un aporte a la memoria de la nación, pero además un testimonio o crónica de lo vivido por los jóvenes de mi generación en esos años. […] Tenemos el deber de dejar esa huella nuestra, antes de que nos llegue el momento de partir de este mundo. Por eso preparé esa compilación, por eso la quiero difundir. Esos años fueron decisivos para todos nosotros, tiempos de fluctuaciones y rechazos, de falsas apariencias y temores, pero en ese esfuerzo por comprender y participar fue que pudimos seguir adelante y llegar a ser quienes somos ahora”.

El escritor Sergio de los Reyes, residente en Toronto, Canadá, señala que: “Reinaldo García Ramos fue uno de los poetas más sólidos de su generación, que nos dejó, además de una imprescindible novela testimonial, y un libro epistolario de enorme sensibilidad y de visión intelectual. Pero, sobre todo, fue amigo y, para mí, casi un padre”.

Por su parte, el poeta Joaquín Gálvez resalta la figura de García Ramos: “En él se conjugaba virtud intelectual y humana. Un magnífico poeta, un agudo ensayista, pero, a su vez, un ser bondadoso y generoso, con una capacidad de tolerancia atípica entre cubanos”.

Como redactor de esta nota no puedo distanciarme del fallecimiento de Reinado, al que conocí y con quien trabajé durante los años de la Revista Mariel. En un correo que le escribí a propósito de su libro de cartas le expresé: “La lectura de tu libro no se me hacía placentera, más bien dolorosa, evocadora, excesivamente inquietante, por momentos angustiosa. Por eso tuve que dosificar los capítulos, e ir leyendo las cartas de a poco. ¡Te admiro muchísimo! Tuvo que serte muy intensa la relectura de esas cartas y preparar lo que al fin fue el libro para publicar”. Luego añadí: “tus cartas recogen una época con minuciosidad, la angustia existencial de los que nos vimos atrapados en un proceso llamado Revolución y que no era más que los primeros pasos de una trampa que se ha extendido por 65 años, y que sigue destruyendo, encarcelando y actuando con maledicencia”. La muerte de García Ramos deja desamparada a la poesía cubana.

Los restos de Reinaldo García Ramos serán cremados según su voluntad y sus cenizas serán esparcidas en las aguas del río Hudson, en Nueva York. De acuerdo a Sosa, había pedido que no se le hiciera ningún servicio fúnebre.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar