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LETRAS

Julia Navarro: "La historia no se puede contar si no es la historia de todos"

La autora Julia Navarro conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS a pocas horas de presentar "Una historia compartida" en la Feria del Libro de Miami

Por GRETHEL DELGADO

MIAMIUna historia compartida (Plaza&Janés), de Julia Navarro, es el relato de maravillosas mujeres en la sombra: como diosas, santas, científicas, escritoras y actrices. Se trata de un libro íntimo en el que la autora dialoga con la historia y nos la acerca de una manera clara.

Navarro, una reconocida voz de las letras hispanas a quien le debemos libros como Historia de un canalla, De ninguna parte o Dispara, yo ya estoy muerto, concedió una entrevista a DIARIO LAS AMÉRICAS a pocas horas de presentarse en la Feria del Libro de Miami. La escritora habló sobre ese lazo argumental que une a las féminas y de la importancia de sacar a la luz sus proezas.

¿Qué tiempo le llevó escribir este libro?

Este es un libro que he tardado en escribir toda una vida, porque es donde están mis lecturas, muchos de mis viajes, esos encuentros que he tenido con mujeres que han dejado una huella en mí, que me han enseñado algo. El libro lo escribí durante la pandemia. Nosotros [en España] tuvimos un encierro mucho más duro, estuvimos confinados, y se me hacía muy duro ver la vida a través de los cristales. Necesité escaparme de ese encierro y lo hice a través de este viaje interior que se convirtió en un viaje exterior al plasmarlo en papel.

Pero hacía mucho tiempo, sobre todo cuando mi hijo iba al colegio, que yo me daba cuenta que en los libros de textos faltaba algo, y lo que faltaban eran las mujeres. Cuando se hablaba de científicos, de filósofos, de artistas, no se hablaba de las mujeres, que también hicieron filosofía, o matemática, o arte. Había algunos nombres, pero muy pocos, o sea, casi había que encontrarlos con una lupa. Ese déficit me pesaba, y cuando me sentaba a hacer los deberes con mi hijo le contaba historias de mujeres que también habían formado parte de esa materia y cuyas contribuciones habían sido importantes.

No quise hacer un libro académico, sino un libro que sirviera como una llamada de atención sobre esa ausencia de mujeres en la historia. La Historia la han escrito los hombres, y se olvidaron que nosotras también estábamos allí. Y por tanto ese manto de olvido ha llegado prácticamente hasta el siglo XX.

Este libro también habla de los hombres.

No quería contar una historia desde el otro lado, porque entonces estamos condenados a nunca contar las cosas como son. Por tanto, y además por mi curiosidad como la periodista que fui, hubo esa parte de buscar cómo eran los hombres que habían formado parte de la vida de estas mujeres. No nos podemos entender los unos sin los otros. La historia de la humanidad es una historia de interrelación de hombres y mujeres, y por tanto, si contamos solamente desde una perspectiva es una historia a medias.

Y además aporta en el libro su mirada feminista, pero no desde un feminismo, digamos, obcecado.

Yo soy muy combativa en la defensa de los derechos de las mujeres. Pero la cuarta ola del feminismo a veces peca de pensar que el mundo ha comenzado con ellas. Lo cual también es muy injusto, porque el mundo no empezó con ellas ni con su toma de conciencia sobre los problemas de la mujer; sino que gracias al trabajo y al impulso de muchas mujeres desde finales del siglo XIX y, desde luego, a finales del siglo XX, se han conseguido esas cuotas de igualdad de las que hoy disfrutamos. A veces las feministas son un poco adanistas. El mundo no ha empezado con ellas. Deberían de tener quizás la generosidad de admitir que mucho antes que ellas hubo muchas mujeres que lucharon en condiciones mucho más difíciles de lo que están haciendo ellas. Si hemos llegado hasta aquí ha sido gracias a esa lucha y a esos planteamientos que hicieron distintas mujeres.

No comparto muchas cosas de la cuarta ola del feminismo, pero hay otras cosas que plantean que me parecen importantes y siempre estoy dispuesta a escuchar, sobre todo a las nuevas generaciones, porque el futuro es vuestro. La sociedad no es inerte, va cambiando, y hay que tener los oídos atentos a escuchar a las personas a las que les toca ahora protagonizar o liderar esos cambios, aunque uno mantenga discrepancias. Yo siempre estoy dispuesta al debate. Del debate y de la confrontación de ideas siempre pueden salir cosas positivas. Me horrorizan las personas que quieren imponer un pensamiento de "esto es feminismo". No, esta es su manera de entender el feminismo, usted tiene que respetar que hay otras personas que lo entendemos de otra manera.

La calidad de la democracia de un país se mide por la igualdad de sus ciudadanos. Una democracia es una sociedad de iguales, de personas que tienen los mismos derechos y que deben tener las mismas oportunidades. Si en una sociedad hay una parte, nada menos que la mitad, que somos las mujeres, que no tenemos los mismos derechos, la misma consideración social, las mismas oportunidades, es una democracia que tiene puntos negros. Por tanto, como soy demócrata, soy feminista.

En su libro hay una parte donde dice: "En España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?” Hablando de hacer, ¿qué falta aún para que la mujer tenga las mismas oportunidades que los hombres?

España es un país con una legislación avanzada en cuanto a los derechos de las mujeres, mucho más avanzada que en Estados Unidos y otro países de Europa. La cuestión no es del punto de vista legislativo, es un cambio de mentalidades. Ese cambio tiene que ser global. No basta crear un cambio y decir "aquí estamos muy bien", pero qué pasa cuando atravesamos esa puerta. Creo que por eso el feminismo tiene que continuar siendo una lucha global.

No me conformo con los derechos que hayamos podido conseguir en una parte del mundo. Seré feminista mientras haya una sola niña en el mundo que no pueda acceder a la educación porque es una niña, mientras haya niñas en Irán o en Afganistán que van a las escuelas y las queman o las mutilan porque son niñas. Seré feminista mientras haya mujeres que sufren una mutilación genital en nombre de unas costumbres ancestrales. Y seré feminista mientras haya mujeres que, a igual trabajo, no cobren el mismo salario. Seré feminista mientras haya tantas y tantas desigualdades como hay en el mundo, y que tienen que ver con la configuración de lo que es una democracia. En muchos países donde no hay democracia la situación de la mujer es muchísimo peor que en nuestras democracias donde todavía, evidentemente, hay camino que recorrer.

Hablando de falta de libertades, en un momento del libro usted se refiere a Gioconda Belli, y de que "hoy vive exiliada en Madrid porque el régimen nicaragüense no puede soportar que sea una mujer libre".

Gioconda es una poeta que ha sido capaz de trasladar muy bien lo que es ser una mujer a través de la poesía. Realmente ha sabido desnudar el alma de las mujeres.

Desde la portada se percibe esa noción de grupo, de comunidad.

La portada está basada en un cuadro de [Henri] Matisse, Los danzantes. Se hizo una reinterpretación de ese cuadro, de un grupo de danzantes hombres y mujeres, unidos por un libro, en una historia compartida. La historia no se puede contar si no es la historia de todos.

¿Qué mujeres han sido fuente de inspiración en su vida?

Hay dos mujeres fundamentales en mi vida, que fueron mi abuela y mi madre. Fueron las que me enseñaron que no había techo, que mi vida no podía estar determinada por el hecho de ser una niña, una adolescente, una mujer. Cuando te educan así, y cuando en mi ámbito familiar el ser una niña no era un hándicap para absolutamente nada, eso te da unas herramientas muy potentes para organizarte y andar por la vida. Luego esa seguridad que te dan la tienes que contrastar con la realidad.

He tenido suerte de pertenecer a una generación que en España hemos visto cómo se transformaban las cosas, cómo el papel de las mujeres ha sido fundamental para esos avances legislativos en los que se consagra la igualdad entre hombres y mujeres. Yo recuerdo a las diputadas de las primeras cortes democráticas cómo se batían el cobre para llevar a la legislación todas aquellas leyes encaminadas a borrar cualquier atisbo de desigualdad. Para mí, esas mujeres fueron un ejemplo.

Y luego mis propias compañeras de profesión. Éramos un grupo de mujeres jóvenes, que estábamos también ensanchando ese espacio social con nuestra presencia, con nuestras demandas y con nuestro trabajo sobre todo.

Ustedes comenzaron a ejercer el periodismo siendo unas jovencitas, y era complicado abrirse paso.

Cuando Franco se muere, nosotras estamos terminando de estudiar, nos incorporamos a la vida laboral y teníamos 20, 21 años. Claro, nos miraban como diciendo: "¿Pero esta niña a dónde va?" Y además, pasas de una mentalidad absolutamente machista, patriarcal, a la presencia de las mujeres en ámbitos como el periodismo político, pues hasta ese momento las mujeres no estaban ahí. Por tanto tuvimos todos que aprender. Me llena de satisfacción cuando veo las redacciones que están llenas de mujeres, cuando ves, por ejemplo, en estos días, en la guerra en Gaza, que hay tantísimas mujeres corresponsales que están allí. No hay un conflicto bélico donde ahora no haya una mujer. Antes era rarísimo. Ahora ya forma parte de la normalidad, como lo es que las mujeres presenten informativos, que estén en la radio, en la televisión, que dirijan medios. Lo que significa que la calidad de la democracia va mejorando con nuestra presencia.

¿Quiénes deberían leer este libro?

Cualquier persona que tenga una curiosidad por lo que ha pasado a lo largo de la historia, por saber sobre aquellos nombres que faltan en el campo de la ciencia, o de la filosofía, de la literatura, o de la política, y que en sus libros de texto no estaban. No es un libro que deben de leer las mujeres, es un libro que deberían leer todos. Es un libro que llena esas páginas en blanco.

Este año, cuando estaba en la Feria del Libro de Madrid, venían muchos estudiantes diciendo: "Nuestra profesora de Literatura nos ha recomendado que leamos su libro". La verdad que me llenaba de satisfacción porque yo veía a esos chicos, hombres, que venían con el libro, con esa curiosidad. La verdad es que me encantaba que hubiese profesoras que dijeran a sus alumnos que leyeran esto, simplemente para complementar algo sobre lo que no se ha escrito. Hay una parte de la historia que no está contada, y por tanto este libro viene a decir "nosotras también estábamos ahí".

Una cita en la Feria del Libro de Miami

Este domingo 19 de noviembre la autora presentará Una historia compartida en la Feria del Libro de Miami, a las 6 de la tarde en el recinto 8503, en el 5to piso del edificio 8 del Miami Dade College (300 NE Second Ave., Miami, Fl 33132).

Más sobre la autora

Julia Navarro es escritora y periodista. Después de escribir varios libros de actualidad política, publicó su primera novela, La Hermandad de la Sábana Santa. La Biblia de barro y La sangre de los inocentes afianzaron su prestigio entre la crítica y el público. Tras ellas llegaron Dime quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto, que abordan de forma magistral la historia del siglo XX y supusieron un punto de inflexión en su trayectoria literaria. Navarro es una de las autoras españolas con mayor reconocimiento. Ha conseguido llegar a millones de lectores en todo el mundo, y sus libros cuentan con traducciones en más de treinta países.

Del 15 de enero al 24 de marzo de 2024, Julia Navarro ofrecerá, junto a otros escritores, el curso Novelar la realidad, en la Escuela Cursiva, una oportunidad para acercarse en detalle al proceso de creación literaria.

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