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ACTIVISMO

Primera dama de Brasil hace de la moda una causa sustentable

De la marca brasileña Reptilia, la primera dama ha lucido diseños de materiales reutilizados, con telas de antiguas tiendas cerradas y otros de algodón

SAO PAULO.- Desde que subió en enero la rampa del palacio presidencial para la asunción de su esposo, la primera dama de Brasil, Rosángela da Silva, se convirtió en una activa militante de la moda nacional, con un vestuario ligado a diversas causas sociales.

Janja, como se conoce a esta socióloga de 56 años, cambió el estilo desenfadado de jeans y zapatillas que mantuvo durante la campaña junto al líder izquierdista, de 77 años, por otro más elegante, con diseños elaborados a partir de materias primas regionales, como el algodón o fibras de seda, con coloridos simbolismos.

Entre ellos, una estrella roja, símbolo del Partido de los Trabajadores de Lula, en la suela de sus zapatos de cuero; la estampa de Maria Bonita, ícono feminista de la primera mitad del siglo XX, en una blusa de seda; bordados de una cooperativa de mujeres en un blazer, o una pollera sustentable hecha de retazos.

"Poco conocida hasta su casamiento con Lula en 2022, Janja hizo de la moda nacional uno de los elementos para construir su figura política como progresista, feminista y conectada a cuestiones sociales", dijo Benjamin Rosenthal, especialista en marketing personal de la Fundación Getulio Vargas.

Sus elecciones se alinean con el objetivo de dar un nuevo significado al rol de primera dama, cuyo término tacha de patriarcal y ha pedido que no se utilice.

En paralelo, esta mujer de pelo castaño, mediana estatura y anteojos pretende llevar a los diseñadores brasileños adonde vaya, según dijo ella misma en enero en una entrevista con la revista Vogue.

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En esta foto de archivo tomada el 7 de diciembre de 2022, Rosangela "Janja" da Silva, esposa del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llega a una conferencia de prensa sobre los preparativos para la toma de posesión de Lula en el edificio del gobierno de transición en Brasilia.

La primera de pantalón

De la marca brasileña Reptilia, lució diseños de materiales reutilizados, con telas de antiguas tiendas cerradas y otros de corteza de algodón.

"Da al papel de primera dama la practicidad de una mujer con las manos en la masa", analizó Heloisa Strobel, de 36 años, fundadora de Reptilia, que ganó particular exposición con una falda roja usada por Janja en Argentina. "Sería extraño verla con un vestido ajustado con el que apenas puede caminar", añadió.

En cambio, esa es una prenda habitual de la esposa del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), Michelle, quien solía usar colores pastel en contraste con los tonos fuertes de Janja.

Las diseñadoras Helo Rocha y Camila Pedrosa dieron que hablar al vestirla para su boda y la asunción el 1 de enero en Brasilia de Lula, una ceremonia para la que no usó vestido, rompiendo con las costumbres de las primeras damas brasileñas.

En esa ocasión vistió un traje pantalón de seda teñida con cajú y ruibarbo -que crecen en Brasil-, con bordados de paja de tradición indígena hechos por artesanas del noreste.

"El pantalón es un símbolo de emancipación femenina. En Brasilia, hasta hace unos 20 años, las mujeres no podían usarlos para entrar al Congreso o al supremo tribunal", explicó Rocha.

En cambio, la modernidad de Janja contrastó con el estilo clásico de su esposo, Luiz Inácio Lula da Silva, enfundado en un traje oscuro y corbata, un atuendo que le hizo visiblemente sufrir en un día de altas temperaturas en la capital.

"Más que chanclas y carnaval"

En Misci, una firma destacada de la Fashion Week de Sao Paulo (Semana de la Moda de Sao Paulo), la socióloga adquirió blazers, polleras y camisas, como la que homenajea a la nordestina Maria Bonita, tachada de bandida por algunos.

"La moda materializa el momento sociopolítico. Janja tomó herramientas de la marca para hablar con su vestimenta", señaló Airon Martin, creador de Misci, una firma en crecimiento, con planes de internacionalización.

"Afuera, Brasil es conocido por sus chanclas y el carnaval. Pero también tenemos una industria de lujo muy potente, con sedas y algodones increíbles", defendió Martin.

"Janja quiere mostrar la mejor producción de Brasil, distinta de la brasilidad, obvia, representada por una palmera", sintetizó Strobel.

En Brasil, la industria textil y de confección facturó en 2022 unos 29.650 millones de dólares, según estimaciones del sector.

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FUENTE: AFP

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