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ESCENA

Reseña: Se van las Carbonell por el Mariel

"Se van las Carbonell" está inspirada en el éxodo que en 1980 desplazó a las costas de EEUU a 125.000 refugiados desde el puerto del Mariel, en La Habana
Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- El dramaturgo cubano Raúl de Cárdenas es un autor costumbrista con un valioso apego a la realidad histórica algo que recrea con rigor en sus obras. Eso, además de imprimirle credibilidad a sus piezas, también contribuye a exponer a través del arte, el horror de la vida en Cuba bajo el castrismo. Tomando como premisa el histórico éxodo del Mariel, que en 1980 desplazó a las costas de Estados Unidos a 125.000 refugiados desde el puerto del Mariel, en La Habana, el dramaturgo ha escrito Se van las Carbonell que evoca aquellos acontecimientos que estremecieron a la sociedad cubana.

De hecho, es la tercera parte de una saga teatral que comenzó con Las Carbonell de la Calle Obispo, seguida por Las Carbonell de la Villa Jabón Candado, y esta última, Se van las Carbonell, con cierta estructura diferente en cuanto al manejo de los personajes.

Las tres han sido llevadas a escena en distintas ocasiones por el director Juan Roca, que para esta tercera entrega, ha añadido al final de cada función un coloquio sobre el éxodo del Mariel, del cual él fue protagonista, y acompaña el programa de mano con un texto donde se pone en contexto la historia del éxodo y sus detonantes históricos.

En la obra, Carmelina, una de las Carbonell que se había ido de Cuba años antes, regresa a la Isla con un barco durante la vorágine del Mariel para recoger a sus hermanas. El inesperado arribo desencadena situaciones que van desde dejar atrás el pasado, el país y los recuerdos, hasta tener que sobornar a la funcionaria encargada de

firmar las autorizaciones de salida, pues Manolín, el hijo de una de las hermanas está en edad militar, por lo que no se le permite irse de Cuba.

Carmelina se encarga de negociar con la delegada del gobierno, cediendo a sus demandas, que al final prácticamente tiene que entregar casi todo el patrimonio de la familia Carbonell, incluido un panteón en el cementerio, a cambio de conseguir el documento deseado. Toda esta parte humorística está muy bien manejada por Osmel Poveda en el rol de Carmelina. Es de las mejores actuaciones que le he visto trabajando en equipo, muy convincente, intenso y desenvuelto.

La comedia dramática tiene al siempre regio primer actor Jorge Ovies (que ha trabajado en las tres parte de la saga) como Leonor, la fallecida madre de las Carbonell, que a lo largo de la obra conversa con su hija Felicia, papel que lleva a buen puerto el actor argentino J. J. Paris, que neutraliza su fuerte acento y hace de una mujer cansada, luchando por sobrevivir cada día en medio de la escasez, los apagones y los actos de repudio, tristes episodios de violencia física y acoso contra los que deseaban irse de Cuba durante el Mariel.

La otra hermana Carbonell, Adelaida, papel que lleva el actor Rai Prado, como la madre de Manolín, logra transmitir la fuerza de la madre luchadora y decidida a todo por su hijo.

Se van las Carbonell se crece en los monólogos de cada una de las mujeres que le imprimen un dramatismo sobrecogedor a sus textos. En conjunto, la historia de las Carbonell es la narración de un pueblo hastiado que ve en el exilio la libertad, al menos la individual y el porvenir. Es también una historia de todos los emigrantes en cualquier parte del mundo que huyen de algo. Es el tema de la despedida, de dejar atrás el pasado, la familia y el miedo a comenzar de nuevo. Todo ello lo dosifica muy bien el director Juan Roca.

Ese enfoque sobre la emigración universaliza el texto de De Cárdenas, porque todos los espectadores en la sala venimos de otro lado o somos descendientes de otros que llegaron antes.

La escenografía de Ricardo Martínez ambienta una casa en un segundo piso en medio de La Habana Vieja. Los cuadros negros y blancos de las losas del piso de la sala, le evoca a parte del público sus casas “allá”. El vestuario recoge el cotidiano vestir de una

familia, en un ambiente caluroso y asfixiante. El maquillaje de Adela Prado le imprime a los actores un sello visual sorprendente, y la dirección de Juan Roca, lleva la obra a mantenerse todo el tiempo en la comedia y conducirla un paso más allá.

El personaje de Rai Prado (Adelaida) resume en una oración la intensidad de Se van las Carbonell: “cuando uno se va de Cuba, tiene que marcharse sin mirar atrás”.

Se van las Carbonell se presenta los viernes y sábados a las 8:30 pm en Havanafama Teatro Íntimo, 4227 SW 75 Avenida, Miami, 33155. Reservaciones en el (786) 262-4014.

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