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POLÉMICA

¿Un efecto dominó? Los efectos del caso Weinstein en Estados Unidos

En el mundo del espectáculo siempre hubo acusaciones de sexismo, agresiones sexuales y abuso de poder. Pero la caída del poderoso Weinstein provocó un alud de amplias consecuencias

LOS ANGELES.- Las acusaciones por agresiones sexuales contra el productor de cine Harvey Weinstein desataron una avalancha de denuncias en Estados Unidos, y no sólo en el sector del espectáculo. ¿Cambiará algo en Hollywood? ¿Qué repercusiones está teniendo el escándalo?

La discusión se ha extendido como la pólvora a otros ámbitos y el hashtag #MeToo (#YoTambién) inunda las redes sociales con nuevas acusaciones. Las mujeres se atreven cada vez más a denunciar en público episodios que en ocasiones ocurrieron hace décadas. Parece una catarsis colectiva, como si la sociedad estadounidense quisiera liberarse de todas las historias turbias acumuladas durante años.

En el mundo del espectáculo siempre hubo acusaciones de sexismo, agresiones sexuales y abuso de poder. Pero la caída del poderoso Weinstein provocó un alud de amplias consecuencias. Las acusaciones de decenas de mujeres, que van desde el acoso a la violación, supusieron la salida del productor de su propio estudio y de la Academia de Hollywood. La policía le investiga y podría enfrentarse a numerosas denuncias, aunque Weinstein ha negado rotundamente las acusaciones.

"La tolerancia cero ante los comportamientos sexuales incorrectos está a la orden del día", subrayó la fundadora del portal de noticias The Wrap, Sharon Waxman. Las viejas reglas que dominaron Hollywood durante décadas han quedado superadas. La industria del espectáculo actúa ahora de inmediato.

La productora Netflix, por ejemplo, cortó toda relación con Kevin Spacey apenas surgieron las primeras acusaciones contra el protagonista de la aclamada serie House of Cards. También el director Ridley Scott adoptó medidas drásticas y eliminó a Spacey de su película All the money in the world, que ya estaba lista y se estrenará dentro de poco. Todas las escenas de Spacey volverán a rodarse con Christopher Plummer, una decisión inusual y bastante cara.

También el cómico Louis C.K., que admitió las acusaciones de varias mujeres, está sufriendo las consecuencias en el plano laboral y el lanzamiento de su película I Love You, Daddy fue cancelado. El director de Rush Hour, Brett Ratner, negó "categóricamente" las acusaciones de acoso, pero su proyecto de película sobre el fundador de Playboy quedó de momento en el aire.

También hombres poderosos del sector de los medios perdieron sus trabajos por acusaciones de este tipo. Uno de los más recientes es el periodista Mark Halperin y el año pasado el canal Fox News despidió ya al presentador estrella Bill O'Reilly.

Los efectos del escándalo también se dejaron sentir en el mundo de la política. En California una veintena de mujeres relacionadas con la política relataron a Los Angeles Times cómo fueron manoseadas, acosadas o sufrieron abusos verbales por por parte de hombres.

También al candidato a senador republicano Roy Moore, de Alabana, lo acusan de acoso varias mujeres, aunque él lo niega. El portavoz de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, reaccionaron y pidieron a Moore que se retire de la carrera a senador. En el futuro una normativa obligará a todos los miembros del Congreso y a sus colaboradores a recibir una formación especial para evitar abusos sexuales.

En medio de esta polémica es inevitable que surja el nombre de alguien que pese a sus declaraciones sexistas llegó a lo más alto de la política estadounidense: el presidente Donald Trump. Antes de entrar en política descalificó a algunas mujeres llamándolas "perras", "cerdas gordas" o "animales salvajes" y es difícil olvidar cuando dijo que los famosos "pueden agarrar a las mujeres por el coño".

Respecto al mundo empresarial, una encuesta realizada por el Gobierno en 2016 mostró que entre el 25 y el 85 por ciento de las mujeres sufrieron acoso sexual en el trabajo en alguna ocasión. En el mundo de la industria tecnológica, a menudo abiertametne machista, ya se hablaba de sexismo y discriminación antes del caso Weinstein. Las acusaciones de sexismo y discriminación tuvieron consecuencias directas en Uber, cuyo director ejecutivo Travis Kalanick renunció, y también en Google. Pero no está claro si será suficiente como para poner fin a la arraigada cultura machista.

El machismo también impregna el ámbito del deporte, aunque también ahí comienzan a surgir denuncias. La más relevante es la de la ex arquera Hope Solo, que acusó al ex presidente de la FIFA Joseph Blatter de haberle tocado el trasero, aunque él calificó sus declaraciones de "ridículas". Solo aseguró que el acoso sexual en el deporte está bastante generalizado. "No sólo pasa en Hollywood", lamentó.

En el sector de la ciencia el tema está sobre la mesa desde hace tiempo en Estados Unidos, aunque no apareció tanto en la prensa como las acusaciones de Hollywood. Una de las denuncias más visibles es la de la investigadora Hope Jahren, que ahora trabaja en la Universidad de Oslo.

El año pasado publicó el libro Lab Girl, en el que cuenta que fue víctima de una agresión sexual durante un viaje de investigación en Turquía en los años 90. Jahren fue atacada por un desconocido, pero en la mayor parte de los casos los agresores proceden del entorno de trabajo. Según un estudio de 2014, una de cada cuatro científicas sufrió acoso sexual durante los estudios de campo. Muchas investigadoras están utilizando ahora el hashtag #MeToo para contar sus experiencias.

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FUENTE: dpa

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