MIAMI.- BELÉN GONZÁLEZ
Especial
Depresión disfrazada de mal humor
Este trastorno del estado de ánimo caracterizado por el abatimiento y la apatía afecta a por lo menos 180 millones de personas en el mundo
La distimia, también conocida como trastorno distímico, es un tipo de depresión que afecta aproximadamente a un cinco por ciento de la población a nivel global. Puede desarrollarse en cualquier momento de la vida, incluso en la niñez, suele durar al menos dos años y afecta principalmente a las mujeres.
El término proviene de las palabras griegas “dis” que se traduce como difícil, y “thymos” que significa ánimo, por tanto se la ha considerado una distorsión o alteración del estado de ánimo.
Este trastorno es uno de más comunes en nuestros tiempos. Fue reconocido por la medicina como enfermedad en la década de los ochenta, siendo calificado como una forma crónica de depresión pero con síntomas más bien leves, y relacionado directamente con un déficit de serotonina.
Se le cataloga en dos grandes grupos: distimia de inicio temprano, cuando la enfermedad comienza antes de los 21 años de edad, y distimia de inicio tardío, cuando el diagnóstico se hace en un adulto.
El origen de esta condición sigue siendo un misterio, aunque los especialistas consideran que puede ser producto de un trastorno bioquímico, por la alteración de los neurotransmisores vinculados con el humor; resultado de una alteración genética, pues se ha confirmado un patrón en los miembros de una misma familia; o la respuesta a situaciones difíciles como la pérdida de un ser querido, los problemas financieros y un nivel de estrés elevado.
El eterno gruñón
Las personas con distimia suelen ser calificadas como “amargadas” pues se concentran en el aspecto negativo de todo lo que les rodea y muy pocas cosas los motivan. Generalmente reaccionan de forma agresiva, discuten con facilidad, y tienen una baja tolerancia a las frustraciones, pero lo complicado en estos casos es que los afectados no percibe su actitud como anormal, sino que consideran su mal humor un rasgo de su personalidad o la respuesta a las circunstancias que lo rodean.
Otros síntomas de la distimia en los adultos son: el desánimo, la tristeza, la desesperanza, la desesperación, el desinterés, la dificultad para concentrase y tomar decisiones, la baja energía, los problemas de autoestima, la rabia excesiva, el rechazo a las actividades sociales, los sentimientos de culpa, así como la falta o exceso de sueño y apetito.
En el caso de los niños, la sintomatología del trastorno distímico puede incluir igualmente una desmedida irritabilidad, así como un bajo rendimiento escolar, una constante actitud pesimista, y una seria dificultad para el intercambio social.
Si bien la distimia y la depresión severa tienen mucho en común, no deben confundirse, la diferencia entre estos trastornos radica en que mientras el paciente distímico puede continuar el desarrollo de su vida aunque con una actitud más bien pesimista, la persona depresiva ve mermada su capacidad para sobrellevar su existencia.
Es importante destacar que si bien el trastorno distímico implica una depresión de carácter leve, no debe ser subestimada, pues un 30% de las personas afectadas tiene un alto riesgo de desarrollar una depresión grave.
Criterios específicos
Para que una persona sea diagnosticada específicamente con distimia, debe cumplir con los criterios detallados en el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Trastornos Mentales, DSM por sus siglas en inglés.
En este sentido, el criterio principal indica la presencia de un estado de ánimo depresivo la mayor parte del tiempo durante dos o más años en el caso de los adultos, o al menos un año en el caso de los niños. Pero además, deben hacerse presente al menos dos de los siguientes síntomas: descontrol del apetito, alteraciones del sueño, fatiga, baja autoestima, desesperación, problemas de concentración o dificultad para tomar decisiones
Cuando se sospecha la presencia de un cuadro distímico, se realizan una serie de pruebas médicas físicas y psicológicas, con la intención de descartar otros problemas con una sintomatología parecida, como por ejemplo pruebas de sangre para detectar la presencia de drogas o alcohol, y test para evaluar el estado de ánimo del paciente.
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento implica dos herramientas importantes: la psicoterapia para potenciar el pensamiento positivo en el paciente, y la prescripción de fármacos antidepresivos específicos para la conservación de la serotonina.
Es difícil prevenir la distimia, un trastorno que afecta a entre el 3 y 6% de los estadounidenses, pero es importante tomar medidas como: controlar el estrés, aumentar la capacidad de recuperación y contrarrestar la baja autoestima, especialmente en tiempos de crisis.
Datos
Otras alteraciones del estado de ánimo
Trastornos depresivos
-Trastorno depresivo mayor
-Depresión melancólica
-Depresión psicótica
-Depresión catatónica
-Trastorno afectivo estacional
-Trastorno depresivo no especificado
-Trastorno depresivo de la personalidad
-Trastorno depresivo breve recurrente
-Depresión menor
Trastornos bipolares
-Bipolar I
-Bipolar II
-Ciclotimia
-Trastorno bipolar no especificado
Trastornos del estado de ánimo inducidos por sustancias
Trastorno del estado de ánimo no especificado
LEA TAMBIÉN:
NULL
