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BALSEROS

Dos cubanos bajo la lupa

Se debe partir del hecho de que los dos funcionarios de la Policía Nacional Revolucionaria que acaban de llegar a las costas del sur de Florida no son culpables de nada, aunque cueste creer que estos dos sujetos no hayan estado involucrados en ningún acto de represión

Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

La premisa que impulsa el sistema judicial de Estados Unidos es simple pero contundente: todo el mundo es inocente hasta que se le pruebe lo contrario. De ahí que se debe partir del hecho de que los dos funcionarios de la Policía Nacional Revolucionaria Cubana que acaban de llegar a las costas del sur de Florida no son culpables de nada, aunque cueste creer que estos dos sujetos, uno de ellos capitán, no hayan estado involucrados en ningún acto de represión en contra de la indefensa sociedad de la isla.

El capitán Hareton Rodríguez, con 28 años de servicio en este cuerpo policial, y Michel Herrera aseguran que nunca participaron en actos contra la población. Quizás sean excepciones o quizás estén mintiendo, porque la realidad es que este brazo armado del rancio Gobierno es experto en eso de acosar al pueblo, y de hacerlo a punta de golpes, palos y cualquier otro método medioeval que les saque una sonrisa de satisfacción a los hermanos Raúl y Fidel Castro.

Los dos ahora exfuncionarios policiales llegaron además a tierras de libertad con los uniformes represores puestos, una imagen chocante y de irrespeto para cualquier ciudadano cubano que haya salido de la isla. Alegan Rodríguez y Herrera, sin embargo, que todo fue parte de un plan para no despertar sospechas y facilitar, en términos logísticos, el escape.

Lo cierto es que llegarán acá y se podrán acoger al enorme beneficio que otorga este país a todo cubano que coloca su huella por estas tierras, la posibilidad de vivir y trabajar.

Toca recibirlos, está claro, pero también es deber de este Gobierno indagar sobre el pasado de ambos. Es menester investigar si no están mintiendo, si sus manos no fueron también armas de represión o de maltratos y vejaciones. Y si se descubre que en sus palabras no hay veracidad, entonces se les debe negar la entrada y deben ser deportados de regreso a los brazos de Raúl y Fidel, y que entre ellos se entiendan.

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